lunes, 31 de marzo de 2008

100/50 Kilómetros Villa de Madrid, o de cómo un ultra se convirtió en un maratón (y pico)

Son las cinco y cuarto de la mañana. Noche cerrada. La autopista es solitaria a esas horas. La salida del túnel muestra ante mis ojos la espectacular vista nocturna de la vertiente madrileña de la Sierra de Guadarrama: miles de pequeñas luciérnagas blancas, rojas y naranjas derramadas por valles y laderas donde otrora gobernaran el oso y el lobo entre antiguos y tupidos robledales y hayedos. Hoy las urbanizaciones han arrasado con todo, y la agridulce sensación que me produce el costo de la hemosa vista que ahora aparece ante mí me acompaña siempre que me acerco a Madrid por la noche.

La jornada comenzó muy pronto, demasiado. Apenas he dormido una hora u hora y media. Catorce horas después, ya de vuelta, tendré que parar en el área de descanso de la otra entrada del túnel, en tierra castellano leonesa y a poco más de media hora de casa, a dormitar unos minutos estacionado por el miedo a hacerlo durante un segundo mientras conduzco. Con el asiento reclinado, en los breves momentos en que tardo en sumirme en un sopor que poco tiene que ver con el verdadero sueño pero que me restablece lo suficiente como para permitirme terminar mi viaje, pienso: estoy tremendamente cansado pero satisfecho del día de hoy. Como siempre, hay luces y sombras. Nunca hay días perfectos ni totalmente para olvidar, hoy quizá haya habido algún problema inesperado, pero el balance del día es muy positivo. Bueno sólo bueno en lo atlético pero sobresaliente en lo personal.

Tenía muy poco miedo a la cita de ayer, mi segunda incursión más allá del maratón. De los tres, (posiblemente cuatro), objetivos que barajo de aquí a junio este era el menos ambicioso: 50 kilómetros suaves, de rodaje tranquilo salpicado de avituallamientos de membrillo, pasas y orejones. En hora y media exacta desde que salí de mi garaje tengo el coche aparcado justo al lado de la salida de la carrera. Mi dorsal lo recogió Silvestre ayer, así que no tengo nada que hacer. Pocos corredores pululan aún a esas horas por las cercanías. Uno de ellos es mi paisano, José María González, campeón de Europa de 100K con el que hablo durante unos minutos. También aparece Spanjaard, magullado por la caída de su excursión serrana y que va a hacer su particular test globero sub-3.30 para el próximo Mapoma. Los que sí trabajan, mucho y rápido son los chicos de la organización. Veo los carteles kilométricos por colocar, las cajas de agua, furgonetas que van y vienen... Es ese trabajo escondido y poco agradecido en el que el corredor no repara salvo que falle pero que es imprescindible. En los 100/50 Villa de Madrid ese trabajo está bien hecho. Poco a poco la salida se va animando. Este año se dobla la inscripción del pasado noviembre, que fue tan sólo unos setenta corredores, y se nota. Hay un detalle que me llama la atención: casi todos se conocen entre ellos. Creo que esto del ultrafondo es una especie de secta en la que recalan los incomprendidos por el resto del mundo del atletismo. Sólo ellos entienden que 50 kilómetros suaves son menos agresivos que una media maratón a tope, afirmación que hecha por mí en la entrega de dorsales del circuito de carreras que organiza mi club arranca sonrisas entre mis compañeros, algunos de los cuales estarían en estos momentos levántandose de la cama para competir en las medias de Segovia y Toledo y que seguro que hoy tienen más molestias que yo mientras escribo, no les culpo: yo tampoco lo creía...

La primera alegría de la mañana me la proporciona Paco, Efejota en el foro de ElAtleta.com, que haciendo honor al sobrenombre "descerebrado" con que a menudo cariñosamente nos hemos referido a él, ha decidido en el último minuto apuntarse a falta de mejor plan para su tirada larga. Poco después aparecen Carlos "Señor Oscuro" Darth Vader, a una semana de triunfar en los mismísimos Campos Elíseos en París, y Silvestre, que por fin parece olvidar el "vacío existencial" que le dejó el Maratón de San Sebastián. Ninguno de los dos tiene intención de correr entera la carrera. Aún así se han inscrito, pagado su dorsal y madrugado, (una hora más por el cambio de horario), para acompañarme. Juzgad vosotros qué clase de personas son.

Salida. Hace frío, pero es agradable. La primera vuelta no tiene ninguna historia que contar salvo la bucólica sensación de correr de noche y ver cómo las primeras luces del amanecer van lamiendo los tejados de la ciudad. Nos vamos ajustando al plan de trotar suave y parar en los avituallamientos a comer, beber y estirar. En el comienzo de la segunda vuelta noto unos pinchazos en el adductor izquierdo, los mismos que al inicio de la pasada carrera de Aranjuez, pasan pronto y al igual que entonces lo achaco al frío. Al respecto se ha levantado un fuerte viento que pega la camiseta sudada al cuerpo y nos deja helados. Las nubes apenas dejarán pasar el sol en lo que queda de carrera y no conseguiré entrar en calor en toda ella. Si yo me quejo del frío y el viento no quiero ni pensar cómo lo habrán pasado otros...

Los pinchazos desaparecen aunque no del todo. Vuelven inesperadamente de vez en cuando, sobre todo en las cuestas arriba y después de las paradas en los avituallamientos. Es algo a lo que tengo que prestar atención en el futuro y buscar sus orígenes. Llevo más de un año sin perder días de entrenamiento por lesión y la última fue precisamente un problema de adductores.

Al comienzo de la tercera vuelta Darth nos deja. Los pinchazos vuelven con mucha más fuerza en la larga cuesta del inicio obligándome incluso a parar en algún momento, incluso me planteo si no será mejor volverme y conformarme con los veintipocos kilómetros que llevo. Les doy de plazo un kilómetro más y al acabar la cuesta casi desaparecen de nuevo. De todas formas no me encuentro bien. Las pulsaciones siguen bajas, mi estado de forma es similar al de noviembre del año pasado y muscularmente, salvo los pinchazos, me encuentro incluso mejor, pero la falta de sueño y el frío hacen que las sensaciones no sean buenas. De nuevo, con la cercanía de los treinta kilómetros, estoy tentado a abandonar, cosa que por supuesto, al final no hago. Aquí nos deja Nacho, y Paco y yo nos quedamos solos con veinte kilómetros por delante. Quedamos en tomarnos esas dos vueltas que quedan con algo más de calma, no por él, que está en un excelente estado de forma después de apostar fuertemente por preparar Mapoma siguiendo el método Galloway, sino por mí y mi adductor. Damos en llamar a cada parada o tramo andando un "Galloway", de los que hacemos uno en cada cuesta. Es precisamente al final de una de ellas donde nos encontramos, corriendo de frente hacia nosotros, a un exultante Zerolito Correpoco, que no haciendo honor a su sobrenombre nos comenta contentísimo cómo ha batido su marca de 10K. Su presencia nos anima bastante y corremos hacia los cuarenta kilómetros y el inicio de la última vuelta. Antes de llegar comento a mis compañeros que me doy el plazo del primer kilómetro para intentar acabar la carrera. No quiero que el adductor castigue mi osadía a medio camino y me tenga que volver cinco kilómetros andando con el frío que hace. Hago todo lo posible por modificar y controlar mi zancada, protegiéndo mi maltrecho adductor de cualquier movimiento "extraño", y parece que funciona.

Nada más de empezar esa última vuelta aparece Eva2r, a buen seguro la chica más popular de Madrid, y su inseparable cámara con la que nos hace unas cuantas fotos, de entre las que pirateo la que encabeza esta entrada. El año pasado corrió con nosotros los 50K en plan campeón, (tiene acreditadas cinco horas en maratón y lo suyo tuvo verdadero mérito), y que este, como Zerolito acababa de hacer MMP en 10K unas horas antes. Juntos nos encaminamos cuesta arriba con mucha precaución, y el adductor parece darme tregua. Si es así, pienso, el segundo ultra de este súper paquete, (entendiendo el súper como superlativo del calificativo de paquete), está al caer. Desgraciadamente el momento malo del día, de hecho la única sombra de una maravillosa jornada, está al caer. Poco después de pasar la imaginaria línea del maratón, aproximadamente a los 42,5 kilómetros oficiales, (43,2 kilómetros según mi Polar), y al intentar arrancar después de un "Galloway", mi rodilla derecha dice basta. Con una mezcla de preocupación por el dolor, situado en y por encima de mi rótula, y sorpresa por lo repentino de la molestia que apareció sin avisar, paro de nuevo y hago unos estiramientos de cuádriceps. Vano intento. Quiero volver a correr pero el dolor es fuerte y se presenta la disyuntiva: por delante siete kilómetros en los que presuntamente no pueda correr, pero terminar los 50 o, por detrás, vuelta a la zona de salida, habiando completado algo más que un maratón pero sin arriesgarme a empeorar la situación y sobre todo, llegando antes a una anhelada ducha caliente que me saque el frío del cuerpo. Después de un par de minutos de dudas la cordura se impone y deseándole lo mejor a Paco enfilo cuesta abajo. No tengo dudas de que con tan buena compañía como lleva y la facilidad conque le he visto durante toda la mañana su carrera sea un éxito.

Así que heme ahí, perplejo por una molestia inesperada que me golpea sin aviso y después de que toda la carrera hubiera sido otra la que me había tenido preocupado. Habiendo corrido más de un maratón pero sin terminar la carrera, (esto me pareció realmente gracioso en ese momento), helado de frío, cojeando ostensiblemente y con casi tres kilómetros por delante hasta mi deseada ducha caliente. No más de doscientos metros de vuelta parece que el riego sanguíneo vuelve a mi maltratado cerebro y mi propia visión, como si de un viaje astral se tratara, me viene a la mente: un tipo como yo, con poco aspecto de atleta "de verdad" pero con toda la pinta de haber corrido un maratón, o sea, macilento, desgreñado, todito arrugado y cojo tiene que dar una lástima del copón. Estoy bajando la avenida por la parte por la que suben los corredores, animándoles cuando me cruzo con ellos. Lo siento chicos pero os dejo solos. Me cruzo de acera a la parte de la calzada por la que los coches enfilan hacia mi ducha caliente con el firme propósito de hacer parar, a las malas si es necesario, al primero que pase para que al menos me acerque hacia la salida. Semáforo verde: el resto de los peatones pasan, yo espero paciente, cual depredador al acecho de su presa. Un desvencijado coche gris gira en el cercano cruce, es mi oportunidad, pierna izquierda al frente, derecha a la rastra, exagerando hasta lo histriónico la cojera y una mirada de perro apaleado mientras levanto levemente mi mano en lo que debiera parecer a ojos del conductor un esfuerzo casi insuperable. Una ventanilla que baja y el rostro de un joven gitano que asoma por ella:

- Oye, por favor, ¿podría...?

Y sin dejarme acabar oigo:

- Claro, sube...

Puerta de copiloto abierta y yo p'adentro antes de que el joven cambiara de opinión. Coche, como decía, desvencijado, CDs. llenos de polvo, parabrisas agrietado y dudoso paso de la última ITV, pero un conductor de lo más amable y simpático, cabeceando de incredulidad cuando le dije lo que estábamos haciendo por las calles de su VallleKas y que callejeó y me llevó justo hasta la meta. Muchísimas gracias desconocido y amable conductor.

Y esa es la historia de la carrera. No procede aquí hablar de las cañitas de después, con sus boqueroncitos fritos y sus patatas bravas mientras abusivamente mi pierna estirada y con hielo en su rodilla ocupaba una silla a la vez que el resto de mi cuerpo asentaba sus reales en otra. O de cómo pasé una deliciosa comida y sobremesa con mis amigos del foro de ElAtleta.com, llena de chascarrillos, piques y anécdotas mientras descrubría, entre otras cosas, lo delicioso de las Fresas al Mascardone...

Hoy la rodilla duele menos, reafirmando mi creencia de que las molestias son simplemente fruto del frío y el sueño, pero por precaución descansaré totalmente un par de días y si todo va bien el miércoles haré un rodaje suave para probarla. La primera joya de mi todavía no se si triple o cuádruple corona queda un poco deslucida, sin el brillo y la pátina que hubiera deseado, pero sin dejar de apreciar que en el peor de los casos al menos he corrido un maratón "y pico", y ese, afortunadamente, es el mayor de mis problemas ahora: ¿cómo leches me cuento lo de ayer?, técnicamente corrí unos cientos de metros más que en un maratón, pero tan pocos que me resisto a denominarlo ultra, así que, ¿como lo contabilizo?, ¿como maratón?, ¿como ultra?, ¿como lo que realmente fue, un rodaje largo con los amiguetes...?. Se admiten todo tipo de sugerencias.

18 comentarios:

Jose Ignacio Hita Barraza dijo...

Justo dejé el otro comentario cuando estabas publicando, curioso :)

Ya ves que los vallekanos somos buena gente y llevamos a la meta a los corredores caídos en combate, jeje. Sea como sea, has hecho más kilómetros de los que mucha gente sueña con hacer en el maratón, así que me alegro por esa parte. Además, hiciste lo correcto, que era no forzar, y confieso que yo no habría sabido quedarme a las puertas del final y evitar la lesión. Me conozco, y sé que yo, en tu lugar, estaría ahora con los 50Km terminados y una buena cojera, así que enhorabuena por todo :)

¿Sabes si en noviembre volverá a haber edición de esta carrera como el año pasado? Si es así me la preparo (si las lesiones me dejan) y debuto en el ultra :)

Carlos dijo...

Muy majo el chico, sí señor, igual que los voluntarios de los puestos, a los que supongo también vallekanos.

Realmente aunque quisiera haber hecho el burro no hubiera podido. El dolor era fuerte aunque por suerte parece que sólo un aviso.

Creo que el año pasado se pasó a noviembre por problemas organizativos. Su fecha habitual es ahora, en marzo, aunque estaba prevista para el día nueve. Al celebrarse las elecciones ese día lo pasaro a ayer. Total, que baila de fecha más que Chiquito contando chistes.

mayayo dijo...

Banzai Carlos!
Pues si, parece que vas cumpliendo tus amenazas. Y q en esta ocasion corriste sin dejarte la cabeza en casa: " Hay que saber beber.." :-)

Como contar el recorrido? Pues Cuentalo como quieras, no? Al fin y al cabo te lo has ganado tu solito...
como sugerencia,ya que fuiste con dorsal, y en ruta por lo menos como un maratón con todas las de la ley, creo.

Ojo! a ver como andas ahora. Mejor mirate bien antes de seguir con tu plan de amenazas ultrafondistas, porsi.

ELMOREA dijo...

Coñe, pues un maraton desde luego...
De 42.195 p'alante,TODO es por lo menos UN MARATON, a veces dos...
Enhorabuena, por el maraton y por tu cordura.
Recupera esa rodilla rapidin, que el Mapoma esta ahí...

anita dijo...

si que fue una decision valiente la tuya, yo no se si lo hubiera hecho de para, pero por lo cabeza dura que soy... y lo hubiera lamentado despues...

felicitaciones!

Lander dijo...

Tienes que estár muy orgulloso de tu primera corona Carlos. Saber parar también es dificil.
Yo te sugiero que te lo apuntes como un maratón más a tu larga lista.Y como bien dices en tu relato, es solo un punto negro entre muchas cosas positivas en un largo día.
Se que serás prudente y si no te encuentras en condiciones no estarás en el maratón, pero no te sientas para nada comprometido por lo de nuestro maratón. No problem. Pero vamos estoy casi seguro que esto será algo menor, y podremos estár juntos en Mapoma.

Cuidate mucho y descansa, que ayer tenías cara de cansadillo ( lógicamente, despues del madrugón y la paliza)

Un abrazo fuerte.

spanjaard dijo...

Ya te lo comento en otros lugares y ocasiones. Puedes estar orgulloso de haber marcado una muesca en el contador. Garmin o Vallekin, te has ganado a pulso la etiqueta de ultrafondista. Tienes cogido el aire, el espíritu, la esencia al asunto. Relojes, los justos, agobios fuera.
Posiblemente el cambio de postura durante tantos km te haya pinzado en algún tendón. Date un buen masaje de descarga de TODA la espalda. Muchas dolencias en forma de pinchazo de piernas y brazos derivan de un "toque" de alguna vértebra en el nacimiento de los grandes nervios. Sin ir más lejos yo ando con un punto entre el glúteo izquierdo y el pubis; me apuesto algo a que cuando me recoloquen la espalda se pira.
Enhorabuena paisano.

Wild Runner dijo...

Carlos, me quito el sombrero ante tamaña hazaña. Sí señor. Enhorabuena doble por la "maratón y pico" y también por saber parar antes de lesionarte. Me uno al grupo de los que no sabe hacerlo y te felicito, en serio.

Poco más puedo añadir: ¡¡Me estáis picando!! Espero verte en Mapoma (salida, meta, pasta party o quedada bloguera) y darte un abrazo.

Zerolito dijo...

Eres grande, chaval ;-) enhorabuena por tu mini-ultra (sólo pasaste unos metros de la marca, pero todo vale, jejeje) y espero que, como parece, lo de la rodilla sólo sea un sustillo y estés con el amigo Lander en su primera vez, no se te ocurra darle plantón, como a mí ... jajajajaja :-P

Cómo me hubiera gustado compartir los 50 contigo... en fin, me tendré que contentar hacerlo en los 100km/24, ¿no? :-D

Un abrazo, monstruo

cabesc dijo...

Bien Carlos bien. Retirada a tiempo victoria segura. Las carreras, los entrenos, da igual. Todos nos valen para pasar de la distancia, que hemos convertido en, mítica y que no lo es tanto. Todo depende, como siempre, del cristal con que se mire.

Sylvie dijo...

Si es que hay gente buena en todo el mundo!!...porque vamos, con esas pintas, no sé yo si te hubiese metido en su coche...cualquiera!!!!

Un maratón y pico ya es ser un ultra...y el que diga lo contrario, pura envidia de tu buen hacer, capacidad y aguante para seguir todo lo que seguiste estando tan jodido.He dicho.

Enhorabuena campeón.

Carlos dijo...

MAYAYO, pues creo que ando bien, ya veremos cuando vuelva a correr... :-P :-D

ELMOREA, esa es la próxima cita, sí señor: la quedadita pre-maratón..., ¡ah!, que tú te refieres al MARATON...

ANITA, realmente aunque hubiera querido seguir no hubiera podido. No hubo otra que volverme...

LANDER, tranquilo, que no te vas a librar de mí tan fácil. Amenazo.

SPANJAARD, no se si tengo o no mentalidad ultrafondista, (me sigue quedando mucho para hacer las kilometradas que os metéis los ultras de verdad), pero si he experimentado un cambio muy positivo: aunque nunca he tenido miedo o me he sentido especialmente nervioso ante un maratón, ahora ni siquiera me planteo si el correrlos es un éxito o un fracaso. Los corro, los disfruto y punto. Gracias por los consejillos y que lo tuyo no sea nada.

WILD, sobredimensionais mis "logros" deportivos, pero como todos tenemos nuestro ego, muchas gracias. Espero corresponder a ese abrazo.

ZEROLITO, no me lo recuerdes..., Pero nos desquitaremos en los 100/24. Fue un placer disfrutar contigo el domingo.

CABESC, pues claro, al pin, pan... y pa la saca. Si es así. El problema es de los que no lo entienden.

SYL, pobre desgraciado del que me envidie a mí. Cuerpoescombro tiene que tener para ello...

Muchas gracias a tod@s. ;-)

Yoku dijo...

Ahora lo importante es cuidarse bien, destensar lo que esté tenso, despinzar lo pinzado y ponerse como un pincel para el día 27.

Enhorabuena, Carlos.

Carlos dijo...

YOKU, muchas gracias, en ello ando. ;-)

Al final he decidido apuntármelo como un maratón. Realmente fue tan poco lo que sobrepasé la distancia que éticamente me parecería casi un acto de soberbia calificarlo como ultra.

David Rodriguez Roures dijo...

Enhorabuena por la maraton y pico,no se si decirte que tiene mas merito ese gesto de cordura que el haber llegado a meta,a lo mejor de haberlo intentado ahora estarias mucho peor,de todos modos has hecho un gran entrene que se servira para las proximas,un saludo.

Alfonso dijo...

Pues yo lo pondría en la lista "ultra", por que fuiste más allá del maratón. Y ya está. Leyendo tu crónica he soñado con ser un ultra lento, pero ya en otro año.

Espero que te recuperes pronto.

Javier HG. dijo...

joder carlos, estas echo un toro, lo dicho recuperate, y enhorabuena por tus exitos.

saludos,.

javier

efejota dijo...

Sabes que ha sido un placer el poder correr contigo. A ver si la rodilla tanto la tuya como la mia nos da cancha hasta el Mapoma. ;D