lunes, 22 de enero de 2007

Pasado, presente y futuro

Hola.


En el lienzo norte de la muralla de Avila, junto a la puerta de San Vicente, entre uno de los cubos de dicha puerta y el siguiente, hay un pequeño espacio anexo a la propia muralla y robado al jardín contiguo gracias a unas excavaciones que pusieron al descubierto restos de construcciones antiguas. El recinto tendrá unos veinte metros de largo por seis u ocho de ancho.

En un panel de metacrilato, cuarteado por la pedrada de un vándalo, un cartel con un croquis del espacio, explica las distintas dependencias visibles.

La cronología de los restos va desde la presencia de restos romanos, (en concreto en este rincón se ve la forma de unos antiguos hornos), hasta un muro de mampostería de un edificio moderno demolido ya bien entrado el Siglo XX y que sirvió de Museo Provincial sin saber seguramente que parte de sus fondos yacían sepultados bajo sus dependencias.

Esta mañana me he demorado unos minutos en la contemplación de tanta historia concentrada en un lugar tan reducido. A veces me gusta fantasear con el aspecto de los lugares no sólo en el espacio, sino en el tiempo por donde discurre mi propia vida, especulando cómo serían en la antigüedad, cuando sus moradores les dieron su primitiva forma.

He intentado visualizar la muralla romana, de la que existen en la zona abundantes restos, muchos de ellos integrados en la actual, construida siglos después. Imagino legionarios romanos, indígenas insurrectos tomados presos en el campo de batalla, esclavos comprados a un traficante nubio, o quizá sólo simples asalariados locales, trabajando en los hornos de los que ahora yo sólo intuyo su forma. Imagino los habitantes de la casa medieval que mil años después aprovecharían ese mismo material y el terreno usado por esos hornos para construir su morada.

¡Cuantas vidas se han vivido, cuantos anhelos, sufrimientos y alegrías han tenido lugar en el angosto espacio que ahora abarcan mis ojos!

¿Pensarían los habitantes de esas construcciones de las que yo sólo atisbo sus restos en que alguien podría estar allí mil o dos mil años después preguntándose por su modo de vida?

Eran gente como nosotros, con nuestros mismos empeños, nuestros mismos miedos y dudas. Sentían, amaban y morían exactamente igual que nosotros. ¿Acaso algún día alguno de ellos miró desde esos hornos, desde esa casa, hacia el norte, hacia donde ahora yo me encuentro y pensó que alguien, muchos años después pudiera preguntarse por su vida? Quizá sí, y dijo: mira, aquí te dejo mi huella. A través de ella perduraré en el tiempo para que mi paso por este mundo no haya sido en balde, para que cuando hayan muerto todos aquellos que me conocieron, tú me recuerdes a través de ella y puedas mirar a través de los siglos. Por los restos e indicios que te lego sabrás cómo viví. Otros antes que yo aquí lo hicieron, y también te dejaron su firma en el tiempo. Búscala, descúbrela, interprétala. Piensa también que muchos detrás de ti vendrán, y alguno será especial, alguien que se hará las mismas preguntas que tú te haces ahora y especulará con tu vida, a través de la perspectiva del tiempo pasado que borra y diluye obras y recuerdos. Déjale también tú tu huella, para que pueda conocerte y ser uno contigo, a través del tiempo.

Así que por eso lo escribo.

Os preguntaréis qué sentido tiene esta entrada en un blog de atletismo. Pues fácil, sigo lesionado.

Un saludo.


7 comentarios:

merak dijo...

yo a veces, también hago eso... lo de lesionarme ;-)

Peque Silvestre dijo...

Muchos ánimos en esa pequeña lesión. Seguro que en nada te vemos retomando tus tiempos.

Jorgost dijo...

Ojala que te recuperes pronto de tu lesion! Fuerza

ag dijo...

hola CARLOS! yo soy archi fanática de la historia, leerla verla etc... y siempre tratode imaginarme eso, jaja!! a mejorarse!

merak dijo...

toc-toc-toc... hay alguien más???

Carlos Velayos Martín dijo...

Hola.

¡Que no, que no me he olvidado de vosotros!.

Simplemente que mis muchas ocupaciones y el hecho de tener un día sensiblemente más corto que el del común de los mortales, (comprobado), me impide atender debidamente mis obligaciones de anfitrión y/o visitante.

Gracias por los ánimos. La cosa va lenta, bien, pero lenta.

Un saludo. ;-) :-)

merak dijo...

malegro