viernes, 3 de abril de 2009

De muros color verde esperanza…

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Hace unos días, en un cruce de correos, le confesé a una amiga mía que me encontraba tremendamente cansado, no ya sólo físicamente, sino mentalmente. Mi peculiar ritmo de vida, influido por los horarios de mi esposa y mi actual situación familiar, no sólo no me deja un minuto libre, sino que a veces me provoca un fuerte estrés. Ella, en uno de sus correos me sugería cariñosamente que dejara de lado algunas de esas actividades no fundamentales, (atletismo, fotografía, inglés…), y me centrara en lo verdaderamente importante. Dejando claro que lo verdaderamente importante es precisamente a lo que dedico casi todo mi tiempo, pues el resto son meras aficiones, también le comentaba que eran precisamente esas cosas las que me servían de válvula de escape para evadirme siguiera unos momentos de la realidad. Pero había algo más que también le confesé: mi cabeza nunca ha sido capaz de aceptar una retirada, ni siquiera cuando esta es de las “a tiempo”, y que según el dicho constituyen una victoria. Simplemente no puedo. Hay algo en mi psique que se niega a aceptar una rendición por más que el seguir adelante me lleve al desastre. Esto me ha provocado a veces algún problema, pero a cambio ha hecho crecer mi autoestima hasta el punto de no tener reparo en compartir estos pensamientos con todo el que por aquí se asoma.

Mientras redactaba mi correo una ilustrativa y recurrente imagen venía a mi mente: la del kilómetro treinta y cinco de un maratón, cuando las fuerzas fallan, cuando no hay recuperación posible, cuando eres dolorosamente consciente de todos y cada uno de tus músculos y de que aún te queda un mundo por acabar. Cuando llegan las dudas y los pensamientos negativos: ¿porqué no abandono?, ¿no estaré corriendo un riesgo innecesario?. Me resistí a usar el ejemplo pues ella no es atleta, y de hecho ni siquiera muchos atletas pueden entender esa agonía que produce el muro en un maratón cuando intentas correrlo a tope. Es algo que hay que sentir. Yo me he enfrentado ya muchas veces a él y nunca he abandonado salvo lesión. Ni en un maratón ni en los hasta ahora pocos ultras que he corrido. Y juro que a veces lo he pasado realmente mal, incluso he pasado miedo, pero ha sido cruzar esa meta que por momentos se antojó inalcanzable la que mejores sensaciones me ha dejado y me ha hecho creer aún más en mis posibilidades.

Primero fue la primera media, suplicando a todos los dioses no hacer demasiado el ridículo, luego el primer maratón, luego maratones en los que a la mitad ya tenía pinchazos en los cuádriceps, o los mareos y dolores de cuello en el kilómetro treinta de aquel Mapoma que se corrió bajo el fuego de un inclemente sol, y que me hicieron temer por un golpe de calor. Luego bajar de las cuatro horas en maratón en un día pésimo en el que valía bastante menos... Por un tiempo el maratón fue el límite, hasta que en tres semanas, bajo el hechizo de Spanjaard, conseguí correr sin problemas un ultra y un maratón… Y ya me creí capaz de todo. No he vuelto a dudar de mi capacidad para hacer nada, simplemente soy consciente de que necesitaré más tiempo que los primeros. Eso es todo. Y así cayó otro ultra, seguido al poco de otro maratón y el cruce de la barrera de los cien kilómetros sólo dos semanas después… Y cada barrera que cae, supone para mí una alegría inmensa, a veces casi salvaje, que me hace sentir bien conmigo mismo. Es cierto que a veces he tomado riesgos innecesarios, pero, repito, pasar por encima de esas barreras me ha hecho aceptarme mucho mejor y más fuerte psicológicamente.

Disquisiciones pseudometafísicas al margen, este episodio, aparte de hacerme querer aún más a mi amiga por su sincera preocupación por mí, me hizo pensar y preguntarme a mí mismo hasta qué punto correr maratones ha influido en mi forma de pensar o si por contra ha sido esta la que me ha llevado a disfrutar más de las carreras cuanto más largas son, y por tanto con un componente psicológico más importante. Creo que en mi caso ha sido mi forma de ser, no excesivamente ambiciosa ni competitiva, pero sí rocosa e incapaz de dar un paso atrás una vez que se ha dado el primero hacia delante, la que me ha llevado a disfrutar de dar más de cien vueltas a un circuito de un kilómetro.

Otra cosa que me vino a la mente mientras redactaba mi respuesta fue la foto del encabezamiento. Ya le conocéis, es mi viejo amigo, al que di por muerto hace unos meses, pero que contra todo pronóstico, y previa terrible mutilación de buena parte de sus ramas, ha vuelto a reverdecer. Ignoro por cuanto tiempo podré seguir disfrutando de su diaria compañía, pero él no se rendirá. Nunca. Y yo tampoco.

20 comentarios:

Amig@mi@ dijo...

Tengo que llevar a mi peque a un cumple a 10 kms
Ahora vuelvo y ...
Un besote

Rafa González dijo...

Tal vez el atletismo no sea "fundamental" en tu vida, pero seguro que sin él tu vida ya no será tan tuya...no se si me explico. Has descrito el parelelismo entre cómo somos en la vida y cómo somos al correr, de manera fantástica. Si como corredor (persona) has sido capaz de ganar al tío de la vara, como persona (corredor) ganarás a ese otro tío de la vara que se llama estres. Me ha gustado mucho este post, Carlos. Gracias.

Alfonso dijo...

Creo que tienes razón en lo que dices. Son esas cosas menos importantes las que nos hacen no desfallecer en lo que de verdad importa. Muchas veces, sin esas distracciones, nos sería difícil llevar nuestro día a día.

Y sobre el carácter, el correr templa. Pero el hierro ya estaba ahí.

Y ese olmo reverdecido está precioso, y da mucha alegría.

Saludos

Amig@mi@ dijo...

Acabo de terminar un libro, Carlos, en el que aparte de muchas otras cosas, subrayaría el capítulo que habla del tema de los consejos.
En él se nos anima NO DAR CONSEJOS, sino apoyo, para que el que los necesité sea capaz de valorar por sí mismo la situación y buscar por sí mismo la solución.
No pensaba tener que utilizarlo tan pronto.
Quizás tu amiga intentó quitarte prejuicios sobre el tema de dejar algo de lado por aligerarte de carga, quizás sólo te ayudaba a que tus conclusiones vinieran a ti y por ti mismo o apoyado por tus vivencias sean estas de atletismo, en forma de árbol o de cualquier otra índole, encuentres la solución…
Quizás sólo te tendía su mano para darte un empujoncillo que te llevara a razonar, a reflexionar…
Creo que lo ha conseguido.
Ahora ves las vías más claramente, que no es lo mismo que despejadas; y tú sólito tendrás que llegar a meta.
Un abrazo

Quique dijo...

Hola Carlos, No dejes los entrenos, es una manera de eliminar el estrés.

Yo no he tenido que pasar por un muro de esos, espero que no sea en el mapoma...


Un saludo
Quique

Carlos dijo...

RAFA, ALFONSO, me alegro de haberme hecho entender, creo que ambos habéis pillado perfectamente lo que he querido decir. Gracias.

MONTSE, apoyo en lugar de consejos, ¡perfecto!, eso es lo que necesitamos cuando tenemos problemas, simplemente sentir que hay alguien a quien le importamos. Soy de la opinión de que luego hay que salir solo de ellos, al igual que por muchos ánimo que uno tenga en una carrera, serán sus propias piernas las que le lleven a la meta. Un beso.

QUIQUE, ¡y tanto!. Esa sensación de llegar a casa cansado pero no en exceso, la duchita tibia después de estirar... Eso sí es relajante... Gracias y espero que no tengas que pasar ningún muro, y de ser así, que sea atlético.

Anónimo dijo...

Hola Carlos, tu puedes con todo. Da gusto leer tus comentarios y vivencias. todos los días me conecto a tu blog esperando encontrar comentarios nuevos. poco a poco me voy leyendo todo lo que tienes escrito.Te recuerdo que te he descubierto hace muy poco tiempo. un abrazao Eladio

merak dijo...

mucha fuerza.
abrazos

Guille dijo...

Carlos, no se si yo lo habré entendido muy bien, pero por si acaso te recuerdo que no tenemos que dramatizar tanto, aunque es difícil. Se supone que, en el fondo, la vida es mucho más sencilla.
De lo poco que se de ti creo que tienes lo necesario para ser muy feliz. El estrés es algo moderno que se han inventado por ahí. Tu tienes fuerza para todo.

Sylvie dijo...

Ays...echaba de menos leer a mi Carlitos "el bloguero especialmente sincero" que tanto me gusta!!..esto de no tener tiempo para nadie me mata, pero por otro lado, veo que me hace saborear muchísimo más cada palabra que leo al poder volver...

Te entiendo, Carlitos...y coincido contigo en que correr nos hace cambiar nuestra forma de ver y vivir la vida, pero por supuesto, ya puedes imaginar que no coincido en que debas dejar tus aficiones...esas son realmente TU!

Besitos.

Ps: tengo que buscar ese hueco para el reiki, sin duda.

spanjaard dijo...

¡¡¡¡¡¡¡Huy, pero si tiene un lio por email!!!!!!!

Buenobuenobueno aquí hay tomate chatos.
SPJ.

pd. muerte al trascendentalismo del runner :)

Santi Palillo dijo...

Vas a resultar tan duro como el olmo de la plaza, me alegra que se haya recuperado.

Es normal que te encuentres cansado, no estoy yo como para dar consejos así que me limitaré a desearte suerte; de todas formas la palabra importante es tan relativa que mejor no darle importancia.

Un abrazo Carlos y otro al olmo.

Saturnino dijo...

Buena entrada Carlos.
Creo que el atletismo y más las pruebas de resistencia nos ayudan a mejorar en nuestra vida y a valorar mejor lo que nos rodea; con esfuerzo y empeño todo se puede vencer.
Enhorabuena.
Un abrazo.

Carlos dijo...

ELADIO, muchas gracias. Me encanta que la gente que me conoce personalmente se pase por aquí y me deje comentarios. Hay muchos que me dicen: "hey, que te sigo", pues comenta jodío...

MERAK, gracias.

GUILLE, tengo lo necesario para ser feliz, sí, otra cosa es que me dejen. Por mucho que intentes ver el lado positivo de la vida, hay veces que esta te golpea inmisericorde. Muchas gracias por tu confianza.

SYLVIE, ignoro lo del reiki a distancia, pero te aseguro que tu sola presencia ayuda mucho. Un beso guapa.

SPANJAARD, sexo seguro... ¿Transcendentalismo runeril?, ¿what's this?

SANTI, de alguna manera ver cómo él ha conseguido reverdecer siquiera una de sus ramas, me sirvió de metáfora sobre cómo afrontar los propios problemas. Siempre habrá una siguiente primavera.

SATURNINO, pongámoslos entonces... Gracias.

Vivian dijo...

Hola Carlos!
Realmente no sé cómo llegué acá, pero llegué. Te aconsejo que no dejes de entrenar porque ahí sí te volverás loco, como si te faltara algo. Tampoco la fotografía porque te distiende. Para mí, puedes relegar del inglés y cuando estés más tranquilo lo retomas. Ahora te dejo, seré breve porque acá “soy sapo de otro pozo”, así que me portaré bien. Jajaja.
Un beso grande.

Esa foto es hermosa, y melancólica.

mayayo dijo...

"...olmo, quiero anotar en mi cartera la gracia de tu rama verdecida"
Parece que algo más compartes con algún ilustre residente castellano.

en fin, espero que estas Pascuas hayas disfrutado, pues las notas previas parecían un poco mustias.

Pero en fin, espero que ya, por fin, tras la enésima nevada, nos llega a todos ya LA PRIMAVERA!!

Cocoloco Amamower dijo...

[1] Apoyo, no Consejos.

Pues te apoyo y te aconsejo que no dejes el correr :-); lo que no "sale" corriendo va a "salir" por otros sitios y de otras formas más perjudiciales. Por lo menos en mi caso.

La Fotografía, por supuesto, ni soñarlo. ¡Menudo entrenamiento darle al dedo y cargar con la cámara! X-DDD En serio, menuda relajación encontrar una buena toma, obtener una foto que te diga algo.

El inglés, para lo que hablo yo...

Vamos, que no hay mejor anti-estrés que tener unas (sanas) aficiones.

En la vida hay facetas importantes (la Familia) o ineludibles (el Trabajo), que suponen la carne del guiso a preparar. Pero la salsa y el condimento, lo que le da la gracia y el sabor a la vida son estas tareas que nos llenan y nos satisfacen.

[2] Alfonso lo ha clavado. Lo de la motivación y la fuerza de voluntad en los fondistas y ultrafondistas es un bucle de retroalimentación positiva.

La fuerza estaba ahí, pero estas pruebas demuestran que el límite está bastante más allá de lo que uno piensa.

[3] Un abrazo y nos veremos en las 24h. :-)

Jose Ignacio Hita Barraza dijo...

¡Nunca hacia atrás! Jejejejeje.
Me viene a la cabeza la historia del hombre que llenaba el tarro con piedras, luego con arena y luego con agua, en el fondo el tiempo no se tiene, se busca, y tú has demostrado saber priorizar las cosas en la vida, así que seguro que sea como sea, sigues dándolo todo como un campeón.

Mucho ánimo Carlos!!

Lander dijo...

NO SE como me había perdido esta preciosa entrada del maestro.....
seguro que sabes administrar tu fuerza, pero si necesitas un empujoncillo, cuenta con el.
Un abrazo.

Carlos dijo...

VIVIAN, llegaste aquí atraída por mi irresistible encanto... Un beso muy, muy grande y gracias por saltar de charco.

MAYAYO, eres todo un filósofo de esto del correr.

COCOLOCO, te apunto ese abrazo y muchísimas gracias por tu apoyo.

JOSE IGNACIO, bonita parábola. No la conocía, pero sí, así es.

LANDER, sabes que cuento contigo para ese empujón.

Muchas y muy sinceras gracias a tod@s. Hacéis las cosas más fáciles.