Prometo... Que algún día explicaré el significado de esta entrada. No le déis muchas vueltas: sólo lo tiene para mí y quedó unido a esta estupenda canción de The Killers aunque podía haber sido a cualquier otra.
Cumpleaños de mi hermana para más señas. Felicidades tata.
Traigo una curiosa versión del Someboy I Used To Know, la misma canción que subí antes de ayer. Curioso es también que hoy suene menos triste… O quizá lo curioso sea que eso ocurra precisamente hoy, que mis aquiles han dolido algo menos…
Carpe Diem.
Media horita. Suave, sabrosona. Corta…
Cuando en tu cabeza anida una canción tan bella como desgarradoramente triste como la que os traigo hoy es difícil ser optimista, pero aún así estoy seguro de que tarde o temprano mis tendinitis aquileas serán historia, y volveré a trotar esos caminos que ya son parte de mi memoria, y volveré a subir montañas y a disfrutar del delicado olor del cantueso mojado...
Hoy veinte minutos. Es todo. Es algo…
Apenas media hora de trote muy suave con pésimas sensaciones. Entras en el ascensor y te miras en su espejo. Tu rostro gris devuelve una mirada lejana, cansada y sin brillo. Tus sienes se van cubriendo de blanco, al igual que la barba de dos días que no has querido afeitar. Tomas conciencia de tu cuerpo, agotado por la falta de descanso, quejumbroso por los muchos años que ya pesan sobre él, por todas las lesiones que un día padeció y por alguna de la que aún renquea, pero sobre todo, dolorido por albergar un alma que lleva mucho tiempo sufriendo, impotente.
A veces llega un momento en que
te haces viejo de repente.
Sin arrugas en la frente
pero con ganas de morir.
Poco te sorprende ya en este anodino mundo. Hace tiempo que perdiste la ilusión, y la soledad es frecuentemente tu única compañía.
Paseando por las calles
todo tiene igual color.
Siento que algo echo en falta,
no sé si será el amor.
Hace meses que no duermes bien. El brillo verdoso y fantasmagórico de los números de tu despertador es testigo de largas horas de insomnio en busca de respuestas que sabes no encontrarás, a la espera de un milagro que no ocurrirá, mientras te aferras a una vana esperanza.
Me despierto por las noches
entre una gran confusión.
Es tal la melancolía
que está acabando conmigo.
Siento que me vuelvo loco
y me sumerjo en el alcohol.
Las estrellas por la noche
han perdido su esplendor.
Y te gustaría contarlo, gritarlo a los cuatro vientos, pero las palabras se ahogan en tu garganta, y tus dedos tropiezan en el teclado, y los sentimientos brotan y fluyen, y giran…, pero quedan dentro.
Y un buen día vuelves a sentir lo mismo que aquella tarde mientras comías con tu hija: siempre hay alguien que ya lo contó antes. Alguien que sí supo sacarlo fuera y cantarlo.
He buscado en los desiertos
de la tierra del dolor,
y no he hallado más respuesta
que espejismos de ilusión.
He hablado con las montañas
de la desesperación
y su respuesta era sólo
el eco sordo de mi voz.
Y un nudo ata tu garganta. Y el inmenso peso de la pena ahoga tu corazón. Y aprietas los ojos, ¡joder, cómo duele!, y ni llorar puedes...
La Muerte sobrevuela la Sierra de Guadarrama. Sus rápidos aleteos a caballo de espesos jirones de niebla se convierten en ventisca que hiela rostros y corazones. Su frío aliento en gélido granizo que azota el dolorido cuerpo de los insignificantes mortales que perturban su baile con las duras crestas cubiertas de hielo. Danza, baila entre las cumbres. Se ciñe a los rocosos perfiles de una de sus moradas preferidas: el Risco de los Claveles, donde tantas veces cobró tributo en vidas. Pero hoy gira y se vuelve, y acaricia la cresta de Dos hermanas. Uno de sus siervos, Azar, le señala unos pequeños puntos que fatigosamente intentan alcanzarles. Podría haber escogido otro, pero Azar no rinde tributo a la razón, y entre los llamativos rojo y naranja o el oscuro negro hoy elige el verde y le susurra a la Muerte al oído... Y ambos descienden y un pie pierde apoyo, y sujetan dos fuertes manos para que no consigan frenar un cuerpo que cae. Pero hoy el día es infernal y quizá les divierta más ver cómo esos seres luchan contra sus propios miedos. Azar y Muerte, Muerte y Azar siguen con su danza abandonando su presa herida. Por esta vez…
Un día luminoso, feliz para muchos. También seguramente para Alberto hasta ese momento. Azar de nuevo elige un objetivo y esta vez le toca a Alberto y la Muerte aprieta su corazón. Durante unos eternos minutos lo estruja, manteniendo brevemente la esperanza de quienes intentan arrebatárselo, pero hoy, en un día en que nadie podría esperarlo, en que nadie contaba con ello, ha decidido llevarse a su presa, y Alberto muere.
Y te das cuenta de que vives en una irreal sensación de seguridad. Te gusta pensar que mantienes el control de tu vida, que gobiernas tu destino. Pero no es más que una ilusión. A veces los acontecimientos superan todo aquello que creías saber, cambiando de un plumazo tu percepción de la realidad. Y necesitas encontrar nuevas referencias, nuevas definiciones de ideas que creías perfectamente perfiladas. Y llevas mucho tiempo intentando averiguar hasta qué punto eres el dueño de tu propia existencia y hasta qué punto el mero azar puede decidir sobre ella, y sólo sabes, porque lo has aprendido con crudeza, que poco puedes hacer cuando todo se vuelve en contra salvo esperar e intentar sobrevivir. Y sumido en esa esquizoide dicotomía en la que te sumerges al querer escuchar tanto a tu mente como a tu corazón, (como casi siempre, enfrentados), piensas: ¿qué es realmente el peligro?, ¿dónde acaba el riesgo y empieza la imprudencia?. Y la inaprensible respuesta se desliza esquiva entre tus pensamientos, etérea, traslúcida. Y frustrado intentas encontrar ese indeterminado punto intermedio donde se encuentra la verdadera definición que buscas. Y no lo logras.
Y un buen día estás comiendo con tu hija. Relajados comentáis cómo os ha ido el día. Soléis sintonizar la radio: una emisora musical que sirva de marco a vuestra conversación. Y una armónica suena. Sus familiares acordes te pasan momentáneamente desapercibidos. Pero bruscamente su letra, mil veces antes oída, que no escuchada, se abre paso en tu mente cual irresistible cascada. Y por fin lo entiendes, y con una diamantina claridad encuentras la respuesta que llevas semanas buscando. Y mientras sigues hablando con tu hija acerca de cómo le ha ido el día, una sonrisa crece en tu interior. Ya sabes…
El peligro no es cuestión de un par de golpes,
el peligro es no saber a donde ir,
el peligro es no encontrar jamás tu sitio
y sentir que ya llegaste sin salir.
El peligro es el fantasma que planea
Sobre aquello que juraste un día alcanzar,
y te ata de las manos, mientras graba en tu pellejo
una cifra, una letra y a volar,
una cifra, una letra y a volar.
…….
El peligro es perder a quien se ama,
con la furia que desata el huracán,
comprobar que en casa ya no espera nadie
y que no hay nadie a quien puedas esperar,
y que no hay nadie a quien puedas esperar.
…….
Realmente esta entrada tendría que haber sido publicada hace un par de semanas, y acumulaba polvo entre los borradores de este blog. Las reflexiones que intento plasmar en ella me han ido viniendo a la cabeza desde aquella excursión a Peñalara que tanto nos enseñó de nosotros mismos. Sirva ahora también para enviar otro pequeño recuerdo a Alberto Ceballos, el corredor que falleció el pasado domingo tras acabar el Medio Maratón de Madrid. El azar lo eligió, la muerte lo llevó consigo, y a los demás sólo nos queda seguir viviendo.
Hay un lugar donde puedo olvidar tensiones y preocupaciones. Donde poco a poco, metro a metro, voy ganando mi propia autoestima, pagándola en sudor. Donde mi alma se alimenta de múltiples retazos de belleza agreste, hermosa y fría en su impávida indiferencia. Un lugar que se erige en el mejor espejo en que me puedo mirar, pues dará siempre una imagen fiel de mi temple y mi valía. Un lugar que no me perdonará una falta de respeto pero que devolverá por duplicado el que le muestre. Un lugar que me ha atrapado en los últimos meses y en el que he disfrutado de maravillosos paisajes, de poder compartirlos con mis hijos, con mis amigos. En el que he sufrido como nunca creí poder hacerlo, pero en el que también me he sentido grande como nunca imaginé. En el que he sentido el miedo de mirar al monstruo a los ojos, y la furiosa y salvaje alegría de no haber bajado los míos. Es La Montaña, con mayúsculas. Algunos de los mejores, (y peores), momentos de mi vida los he vivido allí, en este último año, desde que dejé que Zerolito me convenciera para correr el MAM. Cuando no pude correr por la lesión me decidí a andar. Solo, o con mis hijos, o con los amigos…, pero intuyo que no la abandonaré mientras pueda, porque como ya he escrito en múltiples ocasiones La Montaña me hace sentir VIVO.
Mike Oldfield editó su primer disco en mil novecientos setenta y tres, cuando servidor contaba ya diez añitos. Podría decir que a pesar de parecerme siempre algo fría, crecí y aprecié la música de Oldfield, sus distintas ediciones del Tubular Bells, Crises, Five Milles Out… Esos discos y canciones forman parte del acerbo que conforma mi adolescencia y juventud. No obstante hacía algún tiempo que lo tenía en el cajón de los recuerdos. Prácticamente desde que editó el Tubular Bells 2003, con su memorable concierto de presentación bajo la lluvia de Londres y que aún guardo en un CD, comprimido a Divx.
Ayer, casualmente oí el To Be Free, de su disco Tres Lunas, y el chispazo brotó como por arte de magia. La Montaña, la sensación de VIDA que esta me proporciona…, la libertad de tomar tus propias decisiones, la verdadera libertad, que consiste en ser plenamente consciente de la responsabilidad que estas decisiones conllevan, para bien, o para mal. To Be Free, su letra, su mensaje… Y decidí unir tan maravillosa canción, (en mi opinión una de las mejores de Oldfield), con mis recuerdos, con mis visiones de esa libertad, de esa vida que La Montaña me ha hecho sentir. Ahí va:
Y aquí tenéis el vídeo original de la canción:
To be free
To be wild
And to be
Just like a child
And if I get lost
I really don't mind
Cos I'm me
Doing just fine
Así me siento, así vivo La Montaña.
Ford, antique, old, car. Foto compartida en Photo.net. Galería de A. Arman.
Sombra y luz. Como el título de la canción de los míticos Triana. Así ha sido mi semana en lo atlético. Las molestias articulares, las agujetas abdominales, las taquicardias así que el suelo perdía horizontalidad siquiera mínimamente, la dolorosa conciencia de todos y cada uno de mis músculos, algunos olvidados desde la última vez en que estuve en tan penosa forma física... Todo ello ha configurado la parte sombría de la semana. La luz la aporta el hecho de que por primera vez en siete meses puedo decir que he tenido algo parecido a una semana de entrenamiento. Han sido sólo tres días de trote, (con apenas veinte kilómetros en total), y dos de gimnasio manejando pesos y números de repeticiones que podría seguir sin problema mi hijo de diez años, pero es un comienzo.
Durante estas primeras semanas poco más puedo, (ni debo), hacer. Simplemente ir adquiriendo algo de fondo y tono muscular que sustente entrenamientos dignos de tal nombre, por lo que paulatinamente iré aumentando la duración de esos rodajes y el hierro a levantar en el gimnasio, (al menos para conseguir que mi hijo no se avergüence de mí...) Me fijo un plazo de quince días para este "acondicionamiento" base, y empezar a mediados de mes con algo parecido a un plan que incluya cuestas, arreones, salidas por montaña, (o al menos por terreno ondulado).., y seguir con un par de sesiones semanales de gimnasio.
Hace unos días comentaba Pedro en el foro que se alegraba de que la maquinaría hubiera echado a andar, y es cierto que lo ha hecho..., con matices. Digamos que ahora mismo el motor ha arrancado, sí, pero como en los coches en esos días fríos de mi tierra, en esos amaneceres a varios grados bajo cero y con la humedad de la orilla del río, hay que ir tentando el acelerador para que no se cale. De momento hace ruido, escupe polvo y herrumbre, tose y jadea, incapaz de encontrar la mezcla para una combustión óptima. Con sus bielas roídas por la inactividad, rechinando y recalentándose mientras rozan duramente contra pistones atorados por el óxido, resecos de un aceite que de todas formas está sucio y viscoso... El motor ha arrancado, sí, pero hay mucho trabajo que hacer para afinarlo.
Triana... ¡Ahhh... Qué recuerdos!
Aviso: Sombra y Luz es una de las canciones más “psicodélicas” de Triana. No apta para oídos no entrenados en la música de aquellos albores de la Transición Española…
Llevo tiempo debiéndoles una entrada al grupo entre los grupos, los casi dioses del Olimpo del rock: Pink Floyd, y en esta época de parón físico y psicológico es un buen momento de reconocer a una banda que marcó mi adolescencia, y de la que aunque me distancié un tanto durante muchos años, siempre estuvo ahí, en lo más recóndito de mi ser, con ese sonido espectacularmente perfecto y esa música entre onírica y virtuosa catalogada a veces como rock sinfónico o psicodélico.
Había otro problema: ¿cómo representar en una sola canción todo lo que Pink Floyd ha representado en la “banda sonora” de mi vida?. Durante tiempo pensé en ilustrar esta entrada con el One of These Days, quizá no la mejor, pero sí una de mis preferidas. Me encanta su crescendo, su fuerza…, y ese genial punteo final, lleno de dramatismo. Pero al final, quizá influido por mi propio momento personal, me he decantado por una mucho más delicada y melancólica: On The Turning Away, más “pinkfloydiana” y con otro punteo final memorable, marca de la casa Gilmour, que arranca de mí lo más profundo de mi alma, al nivel, si no superior al más famoso de Comfortably Numb. Disfrutadla:
A veces gracias a la música, y sin buscarlo, tu alma siente una caricia inesperada. Otras cae extasiada en la contemplación de una serena belleza, pero en ocasiones es sacudida bruscamente, y zarandeada por una mezcla de notas, acordes y letras que se clavan con la precisión de un dardo en lo más profundo de tu ser. Es lo que me ocurrió el pasado miércoles en mi clase de inglés cuando mi profesor, (fan confeso de Scorpions y Pink Floyd, pero amante también de la música clásica), nos repartió la letra de esta canción, (Wire to Wire), en busca de errores gramaticales introducidos por él, chequeándola después mientras la escuchábamos. Sencilla, quizá hasta simple, pero directa y contunente. Su toque desgarrador caló inmediatamente en mí y no he conseguido sacármela de la cabeza desde entonces.
Confieso que no conocía previamente a sus intérpretes, Razorlight, a los que seguiré a partir de ahora. Aunque sobre gustos no hay nada escrito, espero que disfrutéis de ella "wherever you are":
What is love but the strangest of feelings?
A sin you swallow for the rest of your life?
You've been looking for someone to believe in
To love you, until your eyes run dry
She lives on disillusion road
We go where the wild blood flows
On our bodies we share the same scar
Love me, wherever you are
How do you love with a fate full of rust?
How do you turn what the savage take?
You've been looking for someone you can trust
To love you, again and again
How do you love in a house without feelings?
How do you turn what that savage take?
I've been looking for someone to believe in
Love me, again and again
She lives by disillusions glow
We go where the wild blood flows
On our bodies, we share the same scar
How do you love on a night without feelings?
She says "love, I hear sound, I see fury"
She says "love's not a hostile condition"
Love me, wherever you are
Love me, wherever you are
Love me, wherever you are
Wherever you are
La primera vez que escuche Viva la Vida, de Coldplay, fue en esta entrada del blog de Yoku e inmediatamente me cautivo su música, con ese toque ligeramente "épico", como de marcha militar. La letra, una vez la traduje, demostró estar a la altura. ¿Habla de la conquista de Jerusalén por los Cruzados?, ¿del destierro de Napoleón en Elba?, ¿del derrocamiento de Luis XVI?. Los fans no se ponen de acuerdo y sinceramente tampoco creo que tenga tanta importancia saber en qué pensaban Chris Martin y compañía cuando la compusieron. Lo cierto es que es una letra trabajada, sonora, contundente y con clase. Llega hondo y en mi opinión es lo suficientemente ambigua, (quizá porque Coldplay sólo pensara en hacer una buena letra y nada más), para poder aplicarla a todo aquel que sufrió el doloroso ciclo de llegar al poder y ejercerlo sin oposición, tiránicamente, para caer al cabo, cual Lucifer, en el infierno de su pérdida, con los enemigos creados por el camino buscando venganza. Filosófica, poética...
Quizá por eso no deje de ser una curiosidad el que un grupo prácticamente desconocido, Creaky Boards denunciara al grupo inglés por plagio de su canción The Songs I didn't Write, en lo que más pareció una campaña de publicidad encubierta. Aquí el vídeo "promocional" con el que denunciaron el hecho:
Más creíble, (o al menos no tan interesada), parece la denuncia de Joe Satriani, uno de los mejores, si no el mejor guitarrista rock de la historia. Según él Viva la Vida incorpora partes de su tema If I could Fly, afirmación que vosotros mismos podéis valorar en este otro vídeo en el que ambos temas suenan por separado y luego juntos:
En cualquier caso, lo cierto es que Coldplay publicó una canción sobresaliente. En mi opinión mucho mejor que aquellas a las que según sus autores plagió:
Mi hija, de, (casi), quince años tiene que hacer un trabajo para la asignatura de música sobre dos grupos musicales que le gusten especialmente. Después de que ayer charláramos unos minutos sobre cuales serían los idóneos, (estoy orgulloso de que mi hija considere que mi opinión musical puede tener alguna importancia para la mocedad actual), ha querido la casualidad que hoy, mientras comíamos, haya sonado en la radio Every Breath You Take, uno de los mayores éxitos de The Police. Inmediatamente pensé que si yo hubiera tenido que hacer ese trabajo a su edad, posiblemente The Police hubiera sido uno de los grupos elegidos.
Catorce años tenía un servidor cuando literalmente explotó, con un fulgor tan brillante como desgraciadamente efímero, el grupo The Police irrumpiendo con fuerza en el panorama musical mundial y ocupando parcialmente el enorme vacío dejado por la disolución de The Beatles, ocurrida unos años antes. Música directa y sin complicaciones. Letras sencillas, estribillos y melodías pegadizos, todo ello, también hay que decirlo, no exento de calidad.
En muy poco tiempo todos los jovenzuelos de aquella época, recién inaugurada nuestra adolescencia y recién llegada la democracia en este país, sin saber muy bien en qué consistía esta última ni a donde nos llevaría la primera, íbamos por los Disco Bares, (ya no hay), o los Pubs tarareando el De do do do, de da da da, el So Lonely o el Don't Stand so Close to Me mientras nos preguntábamos quien era esa tal Roxanne y qué había hecho para merecer una canción, (pobrecita ella), imitando la aflautada voz de Sting en ese inglés entre barriobajero y macarra del que ni siquiera sabe lo que está diciendo.
Os dejo con la que en mi opinión es la mejor canción del grupo: Every Breath You Take:
Después de poner voluntariamente en riesgo el poco prestigio que pudieran tener mis gustos musicales entre los lectores de este blog al confesar la semana pasada mi admiración por Don Camilo, y de que tan sólo Yoku se atreviera con una sinceridad que agradezco a llamarme friki a la cara, (no como ese lector tan habitual de los blogs amigos como excelente crítico de ellos que en una íntima conversación a los pies del Templo de Debod me confesó que sí, que a él también le gustaba Camilo Sesto, y que predigo que este domingo in the morning tendrá problemas con los amagostos y sus churros en el desayuno y un grave riesgo de "accidente" posterior en la montaña, totalmente fortuito por supuesto, y que esperé que se manifestara a mi favor al traer aquí a Camilín).
Decía, que me nublo. Que aunque no tenía pensado que se pasaran por aquí tan pronto, por intentar recuperar algo del aprecio que Yoku pudiera haberme tenido, le traigo a los mejores, (en dura pugna con El Ultimo de la Fila y Héroes del Silencio): Radio Futura.
Radio Futura dominó sin discusión el panorama musical de este país en la década de los 80 con una música fácilmente audible, un directo sencillo pero de calidad y sobre todo, en mi opinión, con unas letras con una musicalidad pocas veces lograda. Me ha resultado difícil escoger una canción para publicarla. Dudé entre la desgarrada Annabel Lee, A Cara o Cruz, La Negra Flor, Escuela de Calor, Semilla Negra...
Al final me decidí por la que yo creo que es la mejor letra del grupo: El Canto del Gallo. Disfrutadla.
Don Camilo, el Sesto, con S, no Sexto, como le solían escribir.
No me empecéis con las sonrisitas ni me tildéis de freak, que el que le falte al respeto a Don Camilo Sesto se las tendrá que ver conmigo y con toda una cohorte de desinhibidos quinceañeros de los de por aquel entonces a los que no nos importaba confesar que sí, que aparte del rock y los grupos ye-yes, también sabíamos apreciar una de las mejores voces que este país ha exportado al mundo.
Y mira que el jodío nos lo ponía difícil, porque era nombrarlo delante de cualquiera de nuestros objetos de deseo de por aquel entonces y ver que a ella se le volvían los ojos del revés pensando en "su Camilo", obviando en el trance una oportunidad mucho más real y dispuesta a complacerla como éramos nosotros mismos.
Y es que Camilo Sesto era un metrosexual de la época: con su pelito largo y bien peinado, sus pantaloncitos de campana ajustaditos ahí donde debían, sus ademanes de chicoguapoquesabequeloes y por encima de todo una portentosa voz capaz de encandilar a quien le oyera y con la que interpretó quizá una de las mejores adaptaciones del musical Jesucristo Superstar según su propio autor, Andrew Lloyd Weber. Ved este vídeo de Getsemaní y decidme que no se os ponen los pelos como escarpias...
Os dejo mi canción preferida de Camilo Sesto, (o Blanes, su verdadero apellido): Vivir así es Morir de Amor:
Y al principio fue Deep Purple. Al menos para aquellos que en nuestra juventud gustamos del Hard Rock, tomando de él estética y ademanes. Su disco, Made in Japan, (1972, servidor nueve añitos), fue uno de los pocos vinilos que hubo en casa de mis padres, (¡la cantidad de cintas que tuve que dar la vuelta leches...!), y lo hacíamos sonar en un tocata casi "de bolsillo", de esos cuya tapa incluía también el altavoz, y que duró poco en casa: la preciada posesión era en realidad un oscuro y envenenado regalo que fue devuelto al conocer que había sido robado, y no era cuestión de ser procesados por receptación...
Y de ese mítico álbum, hago una elección fácil: Smoke on the Water, con Ian Guillan, (que venía de hacer de fantástico Jesús de Nazaret en Jesucrito Superstar), a las voces.
Aquí tenéis esta curiosa "fusión" filarmónico-hard que he encontrado en Youtube. Como decíamos entonces en las verbenas de barrio: ¡¡¡Esmooo condegüoterrr...!!!
Bueno, pues tercera entrega de la sección.
Los Héroes del Silencio ya me pillaron talludito, pues publicaron su primer disco, El Mar no Cesa, en 1988, contando un servidor ya veinticinco añitos. No obstante su mezcla de letras muy cuidadas, música contundente, el toque profundamente lírico de sus composiciones, su potente directo, con una puesta en escena con un cierto toque "gótico". La voz poderosa y profunda de Enrique Bunbury... Todo se conjunga para que en mi opinión los Héroes del Silencio sean considerados con toda justicia uno de los mejores grupos de rock españoles de todos los tiempos.
Me ha sido difícil escoger una canción, pero os traigo No Más Lágrimas, que creo muy representativa del estilo del grupo y que nos hace viajar desde un comienzo esperanzado:
Silencio, he oído una voz
es posible que alguien se acuerde de mí
Hasta un desgarrado final:
No, no quiero oír tu voz
siempre quebrada, oh no!
No puedo dormir con esas lágrimas
goteando encima de mí
Con esta entrada inauguro una nueva sección en el blog. Con una periodicidad más o menos semanal, (tampoco me agobiéis), subiré una canción que significó algo para mí. No necesariamente serán buenas canciones, quizá ni siquiera me gusten, pero en algún momento de la ya apreciable duración de mi vida, estas canciones habrán tenido un hueco ella. Será una especie de repaso por aquellos momentos que en definitiva contribuyeron a que hoy yo sea quien soy.
La idea suge al hilo de la entrada "Castigo", que publiqué la semana pasada, y que encajaría perfectamente en esta sección como "Número 0". Un buen amigo, de esos que siempre me leen, pero que nunca me dejan un mensaje, (debe ser tímido el chico), me envió un cariñoso correo privado por el que le estoy muy agradecido, pero en el que aparte de sobrevalorar mis aptitudes literarias, (y de apuntarse a una generación a la que no pertenece, pues como diría mi amigo Lander, este muchachote a mi lado es un lechón), me hablaba de una canción que por supuesto yo ya conocía desde que él era un mocoso de unos diez años: Días de Escuela de los Asfalto, a los que ví en directo en la Plaza de Toros de Barco de Avila muy posiblemente en el mismo año de su publicación, 1978.
"Dos horas de catecismo,
en mayo la comunión.
La letra con sangre entra, ¡otro capón!
Tarea para mañana, puesto el abrigo.
Otra copla a los del cuadro y hasta mañana Don Ramón.
Y ahora tú qué pensarás, si cuanto más me oprimían
más amé la libertad.
Es a tí a quien canto hoy, enseña a tus hijos,
¡oh!, enseña a tu hijo a amar la libertad."
Sólo ahora, después de tantos años, es cuando tengo la necesaria perspectiva para apreciarla en su totalidad. Gracias por recordármela amigo, espero que con esto me perdones la deuda que tengo contigo, jejeje...
Hela aquí:
¡Ahhh...!, recuerdos, recuerdos...
Verbenas de barrio. Finales de los setenta. Ríos de calimocho y hormonas recorriendo nuestras venas adolescentes. El país se debatía entre el final de un régimen dictatorial y el asentamiento de otro en una época que se dió en llamar "transición". Eran los tiempos de incubación de La Movida Madrileña y nuestra generación se debatía entre los estertores de la moral única de la Unica Grande y Libre y el engominado y fumado libertinaje posterior de las Pepi, Lucy, Bom y otras chicas del montón y otras sandeces similares, cuyo único mérito fue la transgresión de lo preexistente y la novedad. En este clima surge Leño, un grupo para mí talismán, que con sus letras sencillas y directas y su música contundente arrastró a toda una generación de jóvenes deshubicados, y sin referencias, rancias estas por atrás y todavía indefinidas por delante.
Hace unos días, o semanas, en un blog amigo, (que posiblemente deje de serlo porque no me acuerdo en cual y además me da pereza buscarlo), se habló de su "Maneras de Vivir", todo un himno para los que ahora miramos tan de lejos los cuarenta como los cincuenta, y que hablaba precisamente de eso: una nueva manera de vivir una vida hurtada en nuestra infancia por las obligadas Flores a María en mayo y el Cara al Sol en el patio del colegio, El Parvulito y las Enciclopedias de Alvarez, depositarias de la fe y la gloria de una España casposa e irreal que no obstante se intentaba aún imbuir a la fuerza en nuestras tiernas cabezas con ojos inocentes hartos de leer las biografías de Franco y José Antonio Primo de Rivera, y sus mejillas sonrosadas por las bofetadas de su profesor de EGB cuando uno se equivocaba, más por aburrimiento que por falta de conocimiento, en la monótona cantinela, cientos de veces repetida, de las provincias españolas en un mapa en el que nunca se explicó porqué una Castilla era Vieja y otra Nueva.
Y llega la caída del Régimen. Y nada era tan inmutable como nos hacían pensar. Y hay elecciones, con comunistas incluídos. Y no son diablos asesinos. Y la gente tiene ilusión aunque no sabe muy bien qué hacer con su reconquistada libertad. Y para los quinceañeros, que para siempre quedaremos fuera de juego gracias a la vertiginosa velocidad de esos cambios, cualquier novedad es, por definición, buena. Y llega Leño. Pero yo siempre he sido un poco raro, y cuando mis amiguetes se despellejaban la garganta cantando el Maneras de Vivir, o El Tren, o El Oportunista, yo rebobinaba continuamente Castigo en mi radiocasette con la esperanza de que este me permitiera hacerlo una vez más sin enredar la cinta. Castigo, una canción rara, quizá como yo mismo. Poco comercial, con una letra sencilla y dura, sin florituras, pero con unos punteos de guitarra sublimes, por momentos con matices muy "psicodélicos", muy al estilo, (y permítaseme la licencia con todas las reservas que se le quieran hacer), de mis queridos Pink Floyd.
Llevo un tiempo muy "revival", me ha pasado otras veces a lo largo de la ya estimable duración de mi vida. Y Leño siempre está ahí.
PD. Que yo sepa nunca hubo un vídeo de Castigo. De hecho ni siquiera existían por aquel entonces los vídeo clips tal y como los conocemos ahora. El que pego es un montaje de la canción con imágenes del grupo.
PD2. ¡Y qué queréis!, si hace un mes que no corro...
Confieso que no conocía a Dido. You know?, preguntaba mi profesora de inglés el pasado jueves en clase. Varios Yes, (especialmente entre los más jóvenes), y algún No, (preferentemente entre los menos jóvenes, entre ellos yo). Como ejercicio teníamos que traducir la letra de White Flag, una deliciosa canción publicada en septiembre de 2003 y que hasta el jueves pasado no había escuchado nunca. No obstante me faltó tiempo para buscarla en ese enorme cajón de vídeos que es Youtube para pegarla en este blog.
Al igual que el leve escalofrío que produce el roce de la hierba mojada en los piés desnudos, o la caricia de un rayo de sol en el rostro en una fresca mañana de primavera, esta canción tocó la fibra más sensible de mi corazón con su sencillez y ternura, con la inmensa sensación de tristeza y melancolía de su letra, interpretada por una voz delicada y clara como el cristal.
Me emocionó cuando la oí, a pesar de no comprender totalmente la letra, y más aún cuando la traduje por completo. Aquí está esa traducción. Como decía mi profesora, "very sad":
Sé que piensas que no debería seguir queriéndote,
Te diré eso.
Pero si no lo dijera, bien, todavía lo sentiría
¿Cual es el sentido de eso?
Te prometo que no intento hacer tu vida
más difícil
O de volver a donde estábamos
Bueno, me hundiré con este barco
Y no levantaré las manos y me rendiré
No habrá una bandera blanca sobre mi puerta
Estoy enamorada y siempre lo estaré
Sé que dejo demasiado desorden y
Destrucción para regresar otra vez
Y no he causado nada más que problemas
Entiendo si no puedes hablar conmigo otra vez
Y si vives con la idea de “esto terminó”
Entonces estoy segura de que eso tiene sentido
Bueno, me hundiré con este barco
Y no levantaré las manos y me rendiré
No habrá una bandera blanca sobre mi puerta
Estoy enamorada y siempre lo estaré
Y cuando nos encontremos
Que estoy segura de que lo haremos
Todo lo que fue entonces
Aun estará aquí
Lo dejaré pasar
Y me callaré
Y tu pensarás
Que ya te he olvidado
Bueno, me hundiré con este barco
Y no levantaré las manos y me rendiré
No habrá una bandera blanca sobre mi puerta
Estoy enamorada y siempre lo estaré
Bueno, me hundiré con este barco
Y no levantaré las manos y me rendiré
No habrá una bandera blanca sobre mi puerta
Estoy enamorada y siempre lo estaré
Bueno, me hundiré con este barco
Y no levantaré las manos y me rendiré
No habrá una bandera blanca sobre mi puerta
Estoy enamorada y siempre lo estaré