lunes, 22 de junio de 2009

El Señor de los Maratones Alpinos. El Retorno a Cabezas.

foto equipo meta

Foto de Ana, esposa de Mayayo, justo después de entrar en meta. Ni ducharme me dejaron…

"...El ocio y la paz no habían alterado el raro vigor de esta gente, (en referencia a los hobbits). Llegado el momento, era difícil intimidarlos o matarlos; y esa afición incansable que mostraban por las cosas buenas tenía quizás una razón: podían renunciar del todo a ellas cuando era necesario y lograban sobrevivir así a los rigores de la adversidad, de los enemigos o del clima, asombrando a aquellos que no los conocían y que no veían más allá de aquellas barrigas y aquellas caras regordetas. J.R.R, Tolkien. El Señor de los Anillos.

"Al año que viene me lo plantearé de otra forma: acabar justo en las nueve horas y disfrutar del paisaje". Zerolo Bolsón después de acabar el MAM en unas increíbles siete horas y media.

"¡Y una leche, al año que viene rebajas esa marca, que lo veo en tus ojos" Barrigón Vel-Ayos, para sí mismo, ante la afirmación de su amigo y compañero...

Tercer y último capítulo de las correrías y desventuras de tres paquetillos en el MAM.

Al fin llegó el día de la verdad, en el que los paquetillos tendrían que enfrentarse a todo el poder y artimañas del Señor Oscuro y su infernal engendro: el Maratón Alpino Madrileño. Atrás quedaban ensayos y dudas, el miedo a lo desconocido y la incertidumbre del por venir. Y con mayor o menos fortuna, los tres salieron airosos de la empresa, domeñando al monstruo, aunque quizá lo que ocurrió fue simplemente que el Señor Oscuro, por esta vez, tuvo a bien permitirles el paso. Termina la historia con esta crónica, porque no nos es dado conocer el futuro de lo que ocurrirá después y no se sabe aún si los paquetillos volverán a desafiar a los Reyes del reino de la roca y las alturas, aunque una vez abierto el camino generalmente son muchos los que suelen seguir el paso de los primeros. Así ocurrió en otras ocasiones, y a buen seguro el MAM 2010 tendrá nutrida representación de ellos.

Capítulo Tres. El Retorno a Cabezas.

Tengo forzosamente que empezar esta crónica por el final: por los agradecimientos. El sábado, en una de esas conversaciones cuya finalidad es sobre todo liberar las tensiones previas ante cualquier nuevo reto, hablaba con Zerolito acerca de lo divino y lo humano y tuvimos unos minutos para reconocer la inmensa ayuda de la que habíamos dispuesto en este debut serio en carreras de montaña, (digo “serio” porque cualquier otra carrera "de montaña" que hubiéramos corrido antes es una minucia al lado de esta). Es difícil empezar por alguien, pero tengo que hacerlo por el propio Zerolito, por embarcarme en una aventura que siempre pensé que estaba fuera de mi alcance y cuya superación me ha hecho conocerme mejor y superar de nuevo mis límites, y por creer en mí y tener siempre una palabra de apoyo y aliento. A los Ultraoxígeno: Mayayo, Andreas y Wild, aunque a este último su tobillo no le permitió "sufrirnos" en los entrenamientos que hemos compartido con ellos y que han sido vitales para poder enfrentarnos ayer a la carrera, permitiéndonos conocer y anticipar cada paso que debíamos dar. A Ana, la esposa de Mayayo por las fotos y su simpatía, y a todos los amiguetes del foro o del bloguerío por los mensajes de apoyo, los SMS y los comentarios recibidos. Habéis sido una ayuda mucho mayor de lo que suponéis. Y por supuesto, a la organización. Pocos voluntarios tan animosos y cariñosos con el corredor he visto nunca. Lista en mano, llamándote por tu nombre y empujándote literalmente hacia arriba. De chapeau.

Y relato, porque uno se pone tontorrón y con tanto, (y merecido), agradecimiento, y parece que lo que ha hecho es una gesta épica, y tampoco es cuestión de ir de héroe por muy mal que lo haya pasado, porque como siempre digo, si yo lo he conseguido, la mayoría de los que esto lean también pueden...

Me gusta llegar pronto a las carreras. Me da tiempo a pulsar el entorno, entrar en ambiente, cambiarme sin prisas... A las siete tenía el coche aparcado justo al lado del polideportivo de Cercedilla. Doy una vuelta por los alrededores y entro en la feria del corredor. Por todas partes gente curtida de piel tostada y piernas de acero entre los que no puedo evitar sentirme algo fuera de lugar. Aspen aparece, recién llegado de Finisterre. El tiene esas cosas: lo mismo coge el coche y se va a ver amanecer a la Costa Brava que se levanta un domingo por la mañana y como no tiene otro plan se presenta a un ultra... Tiene que comprar una gorra y comida para la carrera, pues trae lo puesto: zapatillas y malla. Un crack. Saludo también a Josero, que me da recuerdos de Sylvie, un gran tipo al que ya no volví a ver, y a Guille, al que la suerte no sonrió ayer y tuvo que abandonar. Tiene la cabeza en cosas más importantes y ni siquiera los dibujos de sus hijos, colgados de su mochila, consiguieron darle los suficientes ánimos para que terminara lo que por otra parte seguro que tenía en sus piernas. Mucha suerte amigo. Zerolito ha dormido en casa de su hermana y se hace de rogar. Cuando aparece nos confesamos miedos y dudas mal contenidos a la espera de la liberación que supondrá el pistoletazo de salida, (Aspen como buen elfo es inmune a tales sentimientos y no para de bromear), y por último llegan los Ultraoxígeno. Estos sonríen confiados pues son expertos en estas lides. La mente humana es así, y al igual que el cuerpo desarrolla una tolerancia a medicamentos y drogas, la psique lo hace ante estos estímulos. Quizá por eso nos empeñamos tercamente en embarcarnos en cosas cada vez más burras... Unas fotos, una última visita al servicio y al control de dorsales. "Tiembla Peñalara, los trescientos van a por tí..."

Los primeros kilómetros son los más sencillos de todo el MAM, pero aún así discurren por el típico terreno de donde generalmente huyes cuando quieres hacer un rodaje y hay varios repechos de echar a andar. Alivia que atraviesan uno de los bosques más hermosos que conozco. La temperatura es fresca y agradable y salgo regulando al máximo. Mis oportunidades de terminar en tiempo pasan por ser rácano con el esfuerzo y enseguida me encuentro conque soy el penúltimo del pelotón, cosa que no me importa demasiado en estos momentos. Desde la primera cuesta en que hay que andar uso los bastones: bendito invento y bendita la insistencia de Mayayo en que los usáramos. De no haber sido por ellos habría entrado fuera de control seguro.

Llego al Puerto de Navacerrada como tenía pensado: entero. Esos ocho kilómetros no son más que el análogo a los dos o tres primeros de un maratón: un mero calentamiento. Lo duro empieza aquí y ya no habrá tregua. Cruzamos la carretera y enfilamos hacia Bola del Mundo. A cuchillo, ¿para qué vamos a ir por el camino fácil pudiendo seguir la línea recta del telesilla, por un terreno suelto y con pésimo agarre?, ¡ah, benditos bastones!. Ya los primeros cientos de metros me confirman que puede ser el día. Subo lento pero con buenas sensaciones, con las pulsaciones muy contenidas y con fuerza. Nada que ver con el entrenamiento que hicimos hace unas semanas por la zona. Aquí ya adelanto a algún corredor. Llego arriba y enlazo con Guille, que me está esperando. He compartido unos metros con él en el tramo entre Cercedilla y Navacerrada, pero su ritmo es superior al mío y lo había perdido. No se encuentra bien, y aunque hacemos unos cientos de metros del descenso juntos, al cruzarnos con unos montañeros conocidos suyos que suben me dice que me vaya solo. En esos momentos pienso que enlazará de nuevo conmigo a lo largo de la carrera, pero luego me enteraré de que abandonó. Mucha suerte amigo.

El descenso por la loma del Noruego no lo reconozco. El día que lo hicimos estaba tan nublado que apenas se veía unos metros alrededor, pero se me hace más pedregoso y lento de lo que recordaba. Era un punto clave para mí en el día de ayer, ya que estaba expectante por comprobar como respondía mi pubis en una bajada larga y técnica, en la que los apoyos cambian constantemente, y aunque molesta, parece que resiste. Llego a Cotos más o menos en el tiempo previsto, y lo mejor: a pesar de que ya van dieciséis kilómetros y hemos pasado la primera de las tres torres a salvar ese día, sigo con estupendas sensaciones. Allí está Carlos Darth Vader: toda la mañana esperando nuestros pasos, animándonos y haciendo fotos. Son cosas así las que ayudan a no desfallecer. Muchas gracias amigo.

En mi plan no hay tiempo para descansos, así que me avituallo convenientemente, y subo en busca de la segunda torre: Peñalara, techo de la carrera con sus dos mil cuatro cientos treinta metros. Las primeras pendientes son muy duras, aunque con buen piso. De nuevo agradezco infinito la ayuda de los bastones, a los que me he acostumbrado perfecta y rápidamente y casi constituyen una extensión de mis brazos, por lo que no tengo que "pensar" donde apoyarlos. En nuestro primer ensayo recuerdo haber tenido aquí pulsaciones próximas a las de competición en media maratón, y sin embargo hoy son mucho más bajas. En los breves descansos entre cuestas incluso troto ligeramente, y ya en ese momento tengo claro que salvo percance, o problemas en el pubis en la dura bajada a Cotos por la Loma dos Hermanas, intentaré acabar la carrera. Y adelanto corredores... Eso me hace subir con mucho optimismo pero sin euforias... Corono Peñalara justo en el tiempo previsto y me tiro cuesta abajo. El primer kilómetro es bastante técnico, muy pedregoso, y no arriesgo. Al subir me he cruzado con algún corredor que usaba sus bastones en él, pero aún dudo de mi habilidad y no quiero que en un rebote por un mal apoyo uno de ellos se me enrede en las piernas y me haga caer, así que en un movimiento casi automático los lanzo hacia arriba, hasta encontrar su centro de gravedad y con ellos en las manos bajo sin ninguna molestia.

Llega la vertiginosa bajada por la Loma dos Hermanas y el pubis aguanta, molesta más que bajando la Loma del Noruego, quejoso de tan mal trato como le estoy dando, pero no se rebela. Son mis pies los que ya empiezan a dar señales de hastío con tanto zapateo cuesta abajo soportando mi considerable peso, y un par de uñas comienzan a doler. En unas semanas tendré que despedirme de ellas. De nuevo en Cotos vuelvo a ver a Carlos. Me comenta que Zerolito ha pasado hace bastante tiempo con muy buenas sensaciones, pero que Aspen tiene problemas con su tobillo, (luego se lo tuvieron que vendar, lo que hizo que tuviera que aminorar el paso, especialmente en las bajadas).

Tampoco paro mucho. Me despido agradecido de él pues ya no le veré y encaro el único trozo de asfalto hacia el hermosísimo bosque que lleva a la tercera torre, al monstruo esgrimido por la organización como ejemplo de la extrema dureza de esta carrera: “Vuelve Cabezas, El Maratón Alpino más duro que nunca...”, reza la publicidad. Y a fe que esta no es engañosa.

El Tubo de Cabezas es, ¿cómo decirlo?, ¿la madre de todas las cuestas?. Quizá un poco exagerado, pero casi cierto. Al menos es mucho peor que cualquier cosa que yo haya conocido nunca. Una pavorosa subida en la que a menudo falla el agarre de la más radical de las zapatillas de trail, y que me obliga a parar cada pocos metros para coger algo de aire, (y de paso ver el magnífico espectáculo que me rodea, parte del cual lo compone una hilera de corredores, perdón, trepadores, que encaran la parte pedregosa de la subida, la única en la que los bastones estorban ya que tienes que avanzar a cuatro patas). Una anécdota. Durante unos minutos comparto desdichas con un corredor gallego. Desde el alto una chica de la organización nos anima: "Animo amigos, que ya casi estáis". El corredor espeta, con buen humor: "¿Amigos?, ¿y nos hacéis subir por aquí?, ¿qué le hacéis a los enemigos pues?", y la chica, con aún mejor humor contesta: "A los enemigos les hacemos bajar", y ante tamaña barbaridad poco hay que objetar, porque si penoso es subir, bajar por semejante pedrera sería casi suicida.

A pesar de los continuos parones en busca de aire me doy cuenta de que tengo fuerzas, y no sólo eso, sino que voy unos minutos por delante del horario previsto. Conocer además lo que queda me anima muchísimo, ya que aunque duro, no se puede comparar con lo dejado atrás, por lo que al coronar Cabezas, y salvo catástrofe, se que tengo este MAM en el bolsillo a pesar de que quedan aún catorce kilómetros que de por sí ya serían una más que digna carrera de montaña.

El tránsito por Cuerda Larga, superados los primeros metros de bajada de Cabeza Menor, muy técnicos, permiten trotar cuesta abajo y avanzar a buen paso hacia arriba, hacia el Cerro de Valdemartín primero y hasta Bola del Mundo después, por lo que gano algún minuto más. Una vez en Bola del Mundo la familiar silueta de la Posada dos Castillas me hace recordar de nuevo aquel entrenamiento en que me vi desfallecer por estos lares. Ahora quedan nueve kilómetros, sólo nueve, y llevo un buen adelanto sobre mi plan.

El piso de la bajada de Bola del Mundo es muy suelto, y aunque el mayor peligro es caer de culo y hacerse un raspón, pues como que tampoco me apetece a estas alturas. Intento bajar usando los bastones, y aunque tengo que depurar la técnica, sí noté que podía bajar con más confianza que de no haberlos tenido. Aún así la duración de este descenso la tenía mal calculada y pierdo buena parte del adelanto que llevaba. No obstante esos tres minutos que conservo al llegar abajo, más los cinco del plan previsto me dan ocho minutos de margen para entrar dentro de control, o lo que es lo mismo, uno por cada kilómetro que me queda sobre esa hora y cinco que tengo pensado empeñar en ellos.

Es en este tramo paradójicamente donde más sufro. Al entrar en el valle que lleva a Cercedilla cesa todo atisbo de viento que pudiera refrescarme. El calor ha aumentado mucho y sudo copiosamente. Mis pies están doloridos y con ampollas por lo que tengo que parar a ponerme algo de esparadrapo…, momento en que veo que llevo varias uñas de un hermoso color morado. En los tramos en que el terreno pica hacia abajo troto suave pues las piernas ya no dan para mucho más, y aún así tengo un par de amagos de desfallecimiento. Mi estómago se ha cerrado hace tiempo y no admite nada más, por lo que hago un esfuerzo por tragar el último sorbo de isotónico que llevo en el portabidones y me salto el último avituallamiento. Calculo mentalmente la distancia que me separa del pueblo y controlo mi reloj. Recorto no obstante de nuevo las previsiones, sumando unos minutos más de margen cuando súbitamente se acaba el camino, ya dentro del pueblo. Y allí, en una esquina, a la sombra y cerveza en mano, están mis amigos. Una reconfortante salva de aplausos me recibe y me emociona, como lo hizo el speaker de la carrera al hablar de “un nuevo superviviente, ¡Carlos…, Velayos…, MARTIIINNN!”. ¡Joder, he llegado!. ¡Soy superviviente de algo que hace poco ni soñaba poder haber conseguido!.

Mis piernas no responden, y me doy cuenta de que mi cabeza tampoco anda muy bien. Los abrazos y felicitaciones tienen un eco de algo lejano. Pido que me dejen duchar y cambiarme de ropa. Excepto Guille, todos han cumplido sus objetivos, especialmente Zerolito, con unas estratosféricas siete horas treinta y tres minutos que casi le daba vergüenza confesar... Increíble.

Tomamos una cerveza y cojo el coche para volver a casa. A medio camino paro a descansar en el área de servicio de Villacastín, pues aunque estoy a escasos veinte minutos de Avila, me encuentro terriblemente cansado. No tengo prisa y prefiero tomarme un respiro y descansar. Me siento, solo, en una mesa con una coca-cola que me despierte un tanto y veo el reflejo de mi rostro macilento y sin afeitar en el cristal. Sólo entonces empiezo a digerir lo hecho y una mueca parecida a una sonrisa asoma en el rictus de cansancio en que se ha convertido mi cara. Pero es hoy, ya digeridas todo el cúmulo de sensaciones agolpadas en mi cabeza, cuando verdaderamente lo estoy disfrutando, y al igual que en aquellas primeras 24 horas de Torrejón, siento que de alguna manera, al empujar un poco más allá mis límites, o mejor, el lugar donde yo creía que estos estaban, (pues cada vez estoy más seguro de que siempre existe la posibilidad de dar un paso más, siquiera uno más), he crecido y me he hecho más fuerte, y he tomado aún más conciencia de que la fe en las propias fuerzas hace que estas se multipliquen.

Esta prueba me resarce más que de sobra de lo que iba para una temporada desastrosa después de no poder participar en el Maratón de Sevilla y abandonar en 24 Horas de Torrejón. Ahora toca descansar, hacer un poquito de chunai-chunai, y pensar en otros asuntos. No tengo objetivos a la vista, pero sigo con ganas de correr, lo que significa que el esfuerzo ha merecido la pena.

Por si a alguien le interesa, aquí tenéis la tabla del tiempo de paso previsto en los distintos puntos de la carrera y el real, con la diferencia acumulada en cada momento.

Tramo Paso Previsto Paso Real Diferencia
Cercedilla-Navacerrada 1:20 1:18 -2
Navacerrada-Bola 1:55 1:58 +3
Bola-Cotos 2:30 2:37 +7
Cotos-Peñalara 3:45 3:47 +2
Peñalara-Cotos 4:25 4:30 +5
Cotos-Cabezas 6:25 6:22 -3
Cabezas-Bola 7:25 7:13 -12
Bola-Navacerrada 7:50 7:47 -3
Navacerrada-Cercedilla 8:55 8:46 -9

Enlaces:

Clasificaciones. Fotos José Povedano, (Ppong). Fotos Carlos Muñiz. Fotos Gustavo Palacios. Vídeo y reseña RTVE.

Y como me encuentro bien, y aunque ya la publiqué anteriormente, aquí tenéis: Viva la Vida.

38 comentarios:

Amig@mi@ dijo...

Ay Carlos, que ya no habrá quien te pare... Me leí todo, y durante tu crónica, una duda asaltaba mi mente:
¿En qué piensas cuando corres?. Sería un post "que tendría que ver con tu tema",pero a la vez distinto y a más de uno nos gustaría leer ;)
tiene que ser interesante saber lo que corre por tu mente mientras tus piernas dale que dale.
Me encantó el final "un paso más"
En serio quizás lo utilice... ya sabes, como ya no me das fotos, jaja, te cogeré palabras o frases ( vaya urraca que estoy hecha )
Un besazo y ENHORABUENA

mayayo dijo...

¡Bravo por ese SUPERVIVIENTE de las tres torres!

Viendo la tabla de tiempos final, está claro que no es casualidad. Solo el resultado de echarle al dragón Smaug cabeza y corazón a partes iguales, durante una buena temporada.

Y duele eh? Esas sensaciones q describes al bajar los ultimos km del Pto. a Cercedilla son tambien las mías: Sabes que lo tienes, pero el calor del valle y el dolor en los pies son un purgatorio.

En fin, a saber lo que traerá la temporada que viene. En esta, ha sido un placer compartir las semanas de entrenos y ansiedades sierra arriba, sierra abajo, con estos hobbits de hierro :-D

¡Bravo!

Txamo dijo...

Carlos, absolutamente impresionante lo que habéis hecho.

Me alegro un güevo!!!

Ah! y no te preocupes porque la crónica sea larga, que así los que la leemos parece que te estamos acompañando más tiempo durante la aventura.

anita (la gurisa) dijo...

COmo dicen por allá, por las españas... JODERRRR

mis felicitaciones ante todo porque la terminaste... vos que decías que no y la mar en coche... LA TERMINASTE!!!! muy bien, que alegría!
y segundo... donde tenías el reloj por dioss, si los tiempos te salieron a pedir de boca!
Mirá que es dificil hacer el cálculo en esos terrenos..

uff!

besos

spanjaard dijo...

Lo mejor de todo lo que se vislumbra en tus crónicas es esa ilusión y ese asombro del primerizo. Es bonito y debería ser hasta obligatorio para todos los veteranos que piensan que todo está corrido y conseguido.

Un abrazo de tu paisano. SPJ.

Zerolito dijo...

Poco me queda que decirte, amigo, después de tanto recorrido juntos, que empezó oficialmente en septiembre con tu post "¿Y quien le dice que no?"

Enhorabuena de corazón, Carlos. Te merecías un final de temporada con algo grande. Y algo más grande... no se. Quizá más largo sí, pero más grande que las montañas de la sierra no creo.

Eres un gran superviviente. Has utilizado cabeza y corazón a partes iguales, has jugueteado con los tiempos con una tranquilidad pasmosa, eres la rehostia, joder. Perdón por el exabrupto pero es lo que me sale ;-)

Sólo un pero a tu crónica. Tras coronar Cabeza Menor lo que subimos fue el Cerro de Valdemartín. Si hubieramos coronado Cabeza Mayor, aparte de volver a usar las manos, nos alejaríamos tristemente de Cercedilla. Aunque conozco un par de buenos baretos en Miraflores ;-)

Un abrazo enorme, como tú.

cabesc dijo...

Jejejeje, me alegra mucho haber formado parte del inconsciente malo que te puso mirando a los 'tubos' el domingo. Un gran abrazo Carlos y enhorabuena por el temporadón, creo que Sevilla se perdió definitivamente por algo mejor ;-)

Javier HG. dijo...

felicitaciones, por esta dureza corrida, y que sin duda alguna, sufrir en un paraje estupendo, es menos sufrir... bueno si pero merece la pena, no?

un saludo

blus dijo...

Carlos,
me enhorabuena por la gesta, si señor. Es increible, 42km por la sierra de Madrid en 8 horas. Me quito el sombrero,
un abrazo
blus

Jorge Gómez dijo...

La piedra parece inamovible, inquebrantable, eterna. Sólo el tesón, la fuerza y la constancia del agua la mueve, la quiebra, acaba con ella. El domingo fuiste agua -no hay más que ver como sudabas al final ;-) - salpicada de coraje. Y venciste a la piedra de la montaña.

Pero nada de "si lo hago yo, cualquiera puede hacerlo". MUY POCOS pueden exhibir ese trozo de papel que certifica que eres, como el agua, cabezón, indestructible... y superviviente.

Felicidades de corazón.

Jorge.

Lander dijo...

Me alegro mucho que todo saliera bien. Despues de una temporada con mala suerte te merecias esta victoria.Me hubiera gustado estar ahí empujando y compartir ese final... un fuerte abrazo, tam fuerte como tú.

¡¡eres fuerte¡¡

¡¡ U N M A E S T R O ¡¡

Akapov dijo...

Jooooo Carlos, enhorauena campeon. No sabes la alegria que me has dado cuando estabamos todos alli esperando en la meta. Nadie sabia si todavia estabas luchando o por donde ibas y de repente dijo Ana mira mira mira ese parece a Carlos y efectivamente... Vaya esfuerzo...I take my hat off for you Carlos, impresionante de verdad:)

Ahora disfrutalo como puedas
/Andreas

yoku dijo...

La escena del bareto de carretera, sublime.

Eres grande, mediano.

Te mereces eso y más.

Carlos dijo...

MONTSE, fundamentalmente pienso en qué leches ando haciendo por ahí con lo bien que se está en casa... Coge lo que quieras, sabes que todo lo que hay por aquí es tuyo.

MAYAYO, una planificación fría y sensata era la única manera. Salió cara y lo conseguí, pero tú sabes que estuve al filo de la navaja. ¿Te he dado ya las gracias por todo?

TXAMO, tú tienes madera para esto, y en cuanto te lo propusieras podrías con ello.

ANITA, los entrenamientos in situ, el análisis de los tiempos que empleamos en ellos y de las sensaciones que tuve en cada paso, cada cuesta...

SPANJAARD, Dios, (es una expresión), nos libre de la falta de ilusión, en este o cualquier otro tema.

ZEROLITO, gracias por la aclaración. Todo lo demás ya te lo dije monstruo. Esto te lo debo a tí campeón. Lo tuyo sí fue un triunfo.

CABESC, todos esos estímulos sirvieron mucho. Más de lo que os pensais.

JAVIER, sí, aunque habrá que volver por allí con más calma, porque no estaba la cosa para desviar la mirada del suelo, jejeje...

BLUS, muchas gracias amigo. ¿Cómo va tu recuperación?

JORGE, be water my friend... Qué gran verdad. E insisto: muchos podríais. Fe y determinación. Esos son los "trucos".

LANDER, este sábado nos vemos y charlamos.

AKAPOV, lo vuestro sí que es grande. No me explico cómo y donde se puede rebajar tanto tiempo.

YOKU, grande..., pero sigo siendo un mediano. A cada uno lo suyo.

Muchísimas gracias a tod@s. ;-)

Txamo dijo...

¡Qué cachondo Carlos!
Lo más grande que he corrido yo fue una media (y porque me equivoqué) y tu me quieres mandar al MAM???
Eso si, con lo que me gusta la montaña la envidia que me dais es pequeña grggrgrg...

German Alonso dijo...

Qué te voy a decir, que carreras como está te hacen más fuerte. Supongo que ya no hay nada que te eche para atrás, miedo me das.

Enhorabuena y ahora a recuperarse y pensar en la siguiente.

Abrazos, Germán.

Loken dijo...

¡¡¡¡¡BRAVO CARLOS!!!!!
Realmente,tu gesta es impresionante,pero yo valoro casi mas la forma de conseguirla desde una cabeza perfectamente amueblada,sin cometer locuras,con control,en fin con sentido comun(tan ajeno a los corredores muchas veces);eso es realmente lo que te hace digno de admiracion.
Muchisimas felicidades,SUPERVIVIENTE.
Un fuerte abrazo...

Malagueta dijo...

Después de tu bajón de hace dos semanas, y después de la conversación que tuvimos el viernes, en la que te noté acojonado (no me extraña), pensé que no la acabarías, por eso lo que has logrado, hace esta victoria aún más épica, si cabe.

Eres GRANDE, Carlos.

Un abrazo

César dijo...

Carlos, enhorabuena otra vez. Como siempre una gran crónica. El año que viene, si Dios quiere, intentaré tener las mismas sensaciones, espero que acompañándote

Wild Runner dijo...

Carlos, enhorabuena de nuevo porque el domingo hiciste un carrerón!!! Me alegró mucho verte entrar con esa sonrisa que mostraba que habías puesto tus límites mucho más lejos.

Así son estas carreras: físicamente mucha gente está bien, mentalmente es donde está la diferencia.

Enhorabuena y a disfrutarlo!!! Abrazos

Olga y Alfonso "Halfon" dijo...

Carlos felicidades por ese pedazo carrera.

Hace falta tener algo muy especial para mantener tanto control en esas circunstancias.

La crónica realmente sublime un relato digno de tal gesta.

Jose dijo...

¡Enhorabuena, campeón!
¡Qué nervios pasé el domingo, hasta leer el noticiario de Darth!

Creo que más que un equipo de paquetes sois el Equipo A, por aquello de: "Me encanta que los planes salgan bien"
Saludos, Jose (Corredor del Cañamares)

Saturnino dijo...

EN-HO-RA-BUE-NA; eres grande.
Un abrazo.

mro.jabalí dijo...

Enhorabuena, Carlos. IMPRESIONANTE. Yo creo que el entreno que hiciste en Cabezas y donde te encontraste con tus límites, te sirvió para darles un empujón y alejarlos....mucho. Ahora seguro que te cuesta encontrarlos de nuevo....¿donde?...
Es un placer leerte, superviviente

Rafa González dijo...

Tremenda crónica acorde con tu gran azaña. Felicidades Carlos! estoy impresionado...

Ana dijo...

Enhorabuena, Carlos. Merecidísimo, por otra parte :)

Sylvie dijo...

ays mi Carlitos!!!...tú deberías escribir un libro sobre "como correr disfrutando"!!!!...

Me lo he pimplao todo...y de verdad que no te ha sobrado ni una coma. Simplemente, un 10 por conseguirlo, por vivirlo así y por transmitir ilusión con cada zancada y cada palabra.

Al Joserito no le volviste a ver porque ná menos que el tío se hizo el Mam en 5h52 creo (me suena, tengo mala memoria para los tiempos)...pero vamos, que voló por aquellas montañas.

Viendo lo duro que es, dudo sinceramente que yo hubiese podido entrar en los tiempos de corte.

Besitos, campeón.

Santi Palillo dijo...

Enhorabuena de las grandes Carlos, no había podido leer nada hasta hoy pero mañana me empaparé la aventura de la A a la Z.

Y encima bajando de lo previsto.

Carlos dijo...

TXAMO, precisamente porque te damos envidia se que ibas a disfrutar como un enano.

GERMAN, es cierto que con estas cosas relativizas mucho el concepto de límite, aunque insisto: si yo he podido, la mayoría podéis.

LOKEN, era la única forma que un paquete como yo podía acabar en tiempo. Hubo suerte, todo vino de cara y se consiguió. ¿Sentido común?. Eso es de lo mejor que me podían decir...

CESAR, pues ya te dije: hacemos grupete...

WILD, no era una sonrisa, era una mueca de puritito dolor y agotamiento... Tienes razón: cuanto más bestia es el desafío, más cuenta el coco.

OLGA Y ALFONSO, bienvenidos por aquí y gracias por vuestra opinión.

JOSE, jajajaja... La famosa sentencia de Aníbal, (A-Team), fue el título de una de mis entradas...

SATURNINO, ¿grande es lo mismo que gordo?

MRO. JABALI, lo has clavado: aquel entrenamiento fue clave, y en frío, quizá hasta me vino bien pasarlo tan mal...

RAFA, tú sí que me tienes impresionado a mí con tu progresión...

ANA, muchas gracias guapetona.

SYL, ¿cómo no vas a entrar tú en esos tiempos? Dame una alegría y dime que al año que viene te apuntas y lo hacemos juntos. Un besazo.

SANTI, levántate pronto, si no, no te dará tiempo...

Muchas gracias a tod@s. ;-)

Carlos dijo...
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merak dijo...

enhorabuena por esa carrera.
saludos

Sylvie dijo...

no me tientes, bribón!!!!!!!!!

besitos.

(me lo pensaré, vale?)

Jose Ignacio Hita Barraza dijo...

A mí me parece épico, sobre todo teniendo en cuenta que tú eres un trotón de ciudad como, de asfalto, ¿no? Yo la verdad es que ni me planteo el meterme montaña arriba, como para hacer un maratón de montaña, vaya huevazos tienes. Enhorabuena :)

Guillermo dijo...

Jodé, que sobrada. Y yo que me creía un machote yéndome a NY...

www.nosvamosany.blogspot.com

alespinar dijo...

Eres un crack, tu y todos los qe terminasteis el MAM.
He visto las imagenes, estais completamente locos (esto es lo que decimos los que no tenemos c....... para hacer una carrera así).
Enhorabuena de verdad, una vez más, mi admiración,. Al año que viene en el circuito de Avila no perdere la ocasión de saludarte, "me gusta conocer a los campeones". Un saludo, y sigue así.

Hasta los cojones. dijo...

Buff..
Siempre he admirado al corredor de fondo. Yo, cuando hacia atletismo, corría mas medias distancias, las largas nunca me atrajeron mucho, no, pero os admiro.
Aun así, yo creo que la victoria de un corredor de fondo, es llegar. Esa es su mayor recompensa. Aun que ganar, tampoco debe estar mal ¿no? Ja, ja, ja…
Felicidades, tienes un blog la mar de majo.
Te invito a que te pases a tomar una bebida isotónica por el mío ;)
www.loquemetocaloscojones.blogspot.com
Y nada, a seguir disfrutando del aire libre y de la compañía de los demás locos (dicho con cariño) de las grandes distancias ;)

Un abrazo.

Amig@mi@ dijo...

Lo siento amigo, pero te di un premio, si lo quieres cógelo, me hará ilusión, jaja, ya sé que esto es mala sombra pero...
El corazón manda ;)

ingelmo dijo...

Enhorabuena, desde luego toda una proeza!

Yo todo lo más que he hecho es subir de Cotos a Peñalara en invierno o de Cercedilla a la Maliciosa, pasando por la Bola, en una noche de luna llena veraniega.

Eso sí, con toda la tranquilidad del mundo, echando en el ascenso buena parte del día y aún así reventao...