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martes, 1 de junio de 2010

Cumbres del MAM. Recuerdos de 2009.

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Foto cortesía de Guille. Nos falta Carlos Darth, que estaba ocupado torciéndose el tobillo unos cientos de metros por debajo…

Mi breve e intensa relación con el Maratón Alpino Madrileño se remonta a un escaso año. Por estas mismas fechas de dos mil nueve tuve mi primer ensayo sobre parte de su recorrido, el mismo que transité el sábado pasado, y en el que me dí mi primer gran bofetón contra la montaña. Aunque el final de aquella aventura, la más dura a la que hasta entonces me había enfrentado, fue mejor que bien, pues pude terminar ese MAM, desde entonces tenía ganas de volver a hacer en una sola salida ese bucle infernal sin la presión de la carrera. Tenía ganas de volverme a enfrentar a esa pavorosa subida hacia Cabezas de Hierro Menor por Los Tubos de Cabezas simplemente porque sí, porque me debía una, cara a cara y sin dorsal, y porque no se la iba a perdonar.

La tontería esta que nos ha dado con el Gran Trail de Peñalara era la excusa perfecta para hacerlo, y a las cinco y media de la mañana, (se dice pronto, leches), aparcábamos los coches en el alto del Puerto de Navacerrada. Frontales encendidos y sin demora, aún con noche cerrada, a triscar hacia Bola del Mundo, subida pestosa donde las haya…

004 Último tramo de subida hacia Bola del Mundo. Foto de Guille.

cumbres_mam 29-05-10 - 0002

Junto al mapa de latón en las cercanías de Bola del Mundo.

Clarea, aunque queda bastante para el amanecer, cuando iniciamos la bajada por la Loma del Noruego, en dirección a Cotos. Cada vez que paso por ella, (cierto que tan sólo van tres), me parece menos técnica y peligrosa. Ignoro si tal cosa es señal de que uno va aprendiendo a bajar o de que va perdiendo hasta el último rastro de cordura. En un lugar indeterminado, apenas asomado el sol por detrás de uno de nuestros destinos de hoy: Cabezas de Hierro, y sin que ninguno sepamos exactamente porqué, paramos a comer un bocado y echar unas risas. Y es que tengo la suerte de estar rodeado de un puñado de muy buena gente que además son mucho más graciosos que yo, (a pesar del careto de siesos recién levantados que tienen en la foto), en su disculpa, que realmente eran horas de estar en la cama…

cumbres_mam 29-05-10 - 0008 A dos carrillos oiga, que hasta jamón había…

En Cotos paramos poco, lo justo para agruparnos y encarar la subida hacia Peñalara por el Collado Peña Citores. En él nos adelanta un grupete de máquinas que entrenan habitualmente por la zona. Alguno de ellos participa en el foro de ElAtleta.com, y es una delicia, no exenta de insana envidia, verlos trotar por donde tú a duras penas subes ayudado por los bastones… Apenas les saludamos, no hay tiempo para charlas, y es que realmente nuestro ritmo durante toda la mañana es lento incluso para mí: el año pasado, bien cierto que en mejor estado de forma, el recorrido nos llevó seis horas cuarenta, pero el sábado casi nos fuimos a las nueve horas… Un detallazo que dice mucho del grupo es que todo el mundo supo amoldarse al resto, habiendo como era el caso, gente con nivel muy dispar. Nadie se encontró nunca solo, hicimos numerosas paradas sin que nadie apremiara a seguir y los reagrupamientos se hicieron siempre “a la vista”.

En Peñalara el viento era fuerte y frío, aunque nada comparado con lo que pasamos aquí ahora hace un año, síntomas de congelación incluidos... En previsión del frío en la bajada por Dos Hermanas, dirección a Cotos, nos abrigamos con casi toda la ropa que cargábamos, ropa que nos tuvimos que quitar casi enseguida al perder altura… Y es que la montaña es así de voluble y caprichosa, y su rostro cambia en función de su estado de ánimo. Como una mujer: adorable y tierna, terrible y fría…

027 Foto de Guille. Encogidicos en la cima de Peñalara

La bajada por Dos Hermanas me trae recuerdos de una de las más intensas experiencias de mi vida. Es un lugar al que tengo que volver con calma, quizá mejor solo, no para exorcizar fantasmas que realmente no existen, sino para no olvidar lo vivo que me sentí ese día precisamente por lo cerca que la muerte nos sobrevoló y para mantener fresco el recuerdo de la inesperada lección de supervivencia que aquel Brothers in Ice Day nos deparó…

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Foto de Guille. La Cresta de Dos Hermanas a la izquierda.

Hoy es todo muy distinto: luce el sol, el manto blanco se ha tornado en el fresco verde de la rala vegetación y el duro gris de la roca, y no hay ventisca que nos cubra de hielo el rostro y el corazón.

Hemos coronado dos de las tres cumbres, de los tres gigantes del MAM, pero estamos lejos del final. Muy, muy lejos… Y es que nos quedan Los Tubos de Cabezas. La “pared vertical sin fin” en palabras de Andrés, el argentino locuaz como buen argentino. Pared santo y seña que da identidad y renombre a la prueba y que en mi opinión es por sí sola mucho, muchísimo más dura, física y psicológicamente, que el resto de la salida.

cumbres_mam 29-05-10 - 0013Aquella monstruosidad cual brecha en la montaña, hacia la derecha de la foto son los Tubos de Cabezas desde la cresta de Dos Hermanas

Bajando por la rápida pero traicionera Loma de Dos Hermanas sufrimos el único percance del día: Carlos se tuerce un tobillo. Resultado, esguince leve, pero tiene que tomar un tren en Cotos para volver al Puerto de Navacerrada. Suerte con la recuperación amigo. Por mi parte, el aquiles derecho, que lleva tiempo dando guerra, se queja bastante. Es curioso, porque físicamente se carga más en las subidas, pero duele en las bajadas. Intuyo que no me va a permitir trotar mucho más este día.

035 Foto de Guille. En la bajada por la Loma de Dos Hermanas.

En Cotos paramos un rato largo. Tanto como que nos tomamos una cervecita con su correspondiente pincho sentados tranquilamente en la terraza de la Venta Marcelino

El acercamiento a los Tubos de Cabezas es amable: después de unos quinientos metros por la carretera de Cotos a Valdesquí, giramos a la izquierda para entrar en un hermosísimo y cerrado bosque de Pino Silvestre o Pino Albar,  con algunos ejemplares majestuosos. La senda serpentea entre ellos al arrullo de los pequeños riachuelos, (Cerradillas, Guarramillas…), que bajan de la montaña. Diríase que ésta nos muestra su mejor cara a modo de disculpa de lo que nos ofrecerá a continuación. Bruscamente la vegetación desaparece, el sol cae inclemente y a plomo y su brillo restalla en la piedra desnuda. La pendiente se acrecienta a cada paso, el pie pierde apoyo y frecuentemente el que encuentra es traicionero. Las manos se apoyan numerosas veces en un suelo pegado a tu nariz, los pasos son cortos, incontables, innumerables, lentos, forzosamente sosegados…, aún así el corazón late con fuerza intentando bombear una sangre empobrecida por la altura. Y subes, y subes, tanto como ¡setecientos metros en apenas un kilómetro! Los Tubos, son Los Tubos de Cabezas…

cumbres_mam 29-05-10 - 0017 Javi Txamo, mi compañía de casi todo el día.

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La pendiente, cada vez más dura… Y no, la subida no se acaba ahí…

Es difícil expresar con una foto la dureza de este tramo. La mejor que he visto nunca, y se queda corta, como podrán corroborar todos los que hayan subido por aquí, es esta que ya publiqué el año pasado, de Andreas, tomada por Mayayo:

Subir por ahí, salvo para montañeros experimentados ante los cuales me humillo, es todo un ejercicio de fe en las propias fuerzas, un “algo casi místico”, que te impulsa a seguir en contra de todo instinto natural y cuando tus sentidos creen que no existe un cierto final.

Pero existe. Todo tiene ese final, Los Tubos de Cabezas también, y es la cumbre de Cabezas de Hierro Menor, en cuyos alrededores aún queda algo de nieve y donde nos cruzamos con una excursión que se dirige a La Morcuera por Cuerda Larga.

cumbres_mam 29-05-10 - 0020 Nevero a los pies de Cabezas de Hierro Menor. Atasco en la cumbre.

cumbres_mam 29-05-10 - 0022En la cima de Cabezas de Hierro. Bola del Mundo al fondo. El frío es una sensación, y por tanto algo subjetivo...

Los primeros cientos de metros de bajada desde Cabezas de Hierro en dirección al Cerro de Valdemartín, son pedregosos, técnicos y peligrosos, pero a partir de ahí la ruta es un paseo de lo más agradable. Cierto que se hace monótono a pesar de su sube y baja constante después de bregar con pendientes de vértigo sin solución de continuidad, y por andar al descubierto después de hacerlo con paso quedo bajo bosques de otros tiempos, pero la satisfacción de terminar con buenas sensaciones salvo el dolor en el tendón de aquiles, y la compañía de los amiguetes con los que he disfrutado muchísimo, compensan más que de sobra esos últimos y largos kilómetros.

065Foto de Guille. Ya sólo queda bajar de Bola del Mundo 

En el Dos Castillas, frente a unas cervezas, (y sus patatitas bravas, y su salchichón, y sus callos picantitos, y su choricito frito…), todo son risas y chascarrillos, y es que cuando las cosas salen bien…

Y este sábado repetimos la salida. Ahora es a Carlos Darth al que Los Tubos de Cabezas le deben una y si se recupera a tiempo de su esguince será de la partida, y Javi tendrá que enfrentarse a ellos antes de hacerlo en el MAM, en el que debutará. Y seguro que alguno más se apuntará... Ya firmo por pasar una mañana como la del pasado sábado. La compañía se presta a ello, y las montañas seguirán ahí, igual de frías, igual de bellas y accesibles para quien quiera y sepa sufrir. La recompensa será proporcional a ese sufrimiento. Tubos, nos vemos de nuevo…

Mapa interactivo de la ruta en Wikiloc:

 

¡¡¡IMPORTANTE!!!

Las descripciones de rutas de montaña que hago en este blog son tan sólo expresión de mis impresiones y sensaciones de ese día concreto, y por tanto totalmente subjetivas. No tienen porqué coincidir con las de cualquier otra persona, incluso realizándolas en las mismas condiciones. Tampoco son guías exhaustivas. A pesar de que procuro que todos los datos que ofrezco sean correctos, sería recomendable que antes de hacer alguna de ellas te informaras sobre las mismas en publicaciones especializadas. No obstante, si crees que te puedo servir de ayuda, o necesitas alguna aclaración, ponte en contacto conmigo. Por último, tienes que tener en cuenta que la montaña es un entorno potencialmente peligroso. Usa el sentido común y no afrontes recorridos para los que no estés absolutamente seguro de estar suficientemente preparado y equipado. Y ten siempre en cuenta las posibles complicaciones meteorológicas, muchas veces imprevisibles.

domingo, 7 de junio de 2009

El Señor de los Maratones Alpinos. Las Tres Torres.

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La foto es de Andreas subiendo Los Tubos de Cabezas de Hierro, la parte más dura del MAM y lógicamente de nuestro recorrido de ayer. Pertenece a este álbum de Mayayo. A lo largo de la entrada iré pegando enlaces a alguna de sus fotos.

Breve historia de las andanzas y desventuras de un par paquetillos en su asalto al MAM.

“Un Maratón Alpino para gobernarlos a todos. Un Maratón Alpino para encontrarlos, Un Maratón Alpino para atraerlos a todos y atarlos en las Tinieblas” J.R.R. Tolkien, El Señor de los Anillos.

“-Estoy deseando llegar a La Posada Dos Castillas para comerme un bocata de tortilla con una cerveza.

-Yo mejor pediré un Cola Cao bien caliente…” Conversación bajo una tormenta de agua y granizo entre Barrigón Vel-Ayos y Legolaspen, en el descenso de Bola del Mundo al Puerto de Navacerrada.

El Señor Oscuro siguió envenenando las mentes de los humildes paquetillos y decidió mostrarles toda su crueldad en el acercamiento que estos hicieron a sus dominios. Caradrhas obedeció la orden de su amo de dejarles pasar, no sin antes consumir todas las fuerzas de uno de ellos y llevarle hasta sus propios límites físicos y mentales, minando su confianza en poder hacer frente al reto que previamente les había propuesto: el MAM.

Las consecuencias de la travesía fueron ni más ni menos que la casi definitiva ruptura de La Comunidad del Maratón Alpino, toda vez que como era de esperar, su miembro más débil, Barrigón Vel-Ayos la terminó a duras penas y jurando no volver a transitar sus más oscuros y tenebrosos senderos. Esta es la historia de su derrota y de la renuncia a tan pesada carga, contada de nuevo por el mismo.

Capítulo 2. Las Tres Torres.

Una hora siete minutos según Google Maps y una hora y cinco reales tardé en aparcar mi coche en el Puerto de Navacerrada, donde ya me esperaba, bajo un cielo cuajado de negras nubes, Zerolo Bolsón. Mientras tomábamos un café en el Bar Dos Castillas aparecieron Legolaspen, y Ser Gioma-Ayo con Andreas y Ana. La Comunidad estaba al completo, (en la foto falta Ser Gioma-Ayo, que alguien tiene que disparar), y nos disponíamos a atacar juntos la parte más dura del MAM. Si veis esta imagen, es el bucle que sale y vuelve al Puerto de Navacerrada. La idea es hacerla como test acerca de nuestras posibilidades de salir airosos del reto de completar la totalidad del recorrido en nueve horas, tiempo máximo de la prueba.

A eso de las nueve comenzamos a trotar en dirección a Bola del Mundo, trote que apenas dura unos cientos de metros, ya que la inclinación pronto nos obliga a andar, y así es como haremos casi toda la subida. Esta es pestosa: recta como trazada por un tiralíneas, fea al estar llena de vestigios de “civilización” y muy dura. No obstante, al estar aún enteros, coronamos sin mayor problema que un buen dolor de riñones. Es la primera Torre del día. A continuación viene la parte, en mi opinión, más agradecida del recorrido en el aspecto atlético, la Loma del Noruego, una prolongada y rápida bajada, no excesivamente técnica, donde puedo decir que disfruté de lo lindo. Una lástima que durante toda la jornada, a partir de unos dos mil metros, (es decir, casi todo el recorrido), la niebla no nos dejó apreciar los maravillosos paisajes que nos rodeaban. Procuro bajar despacio, sin arriesgar, ello hace que vaya unos metros por detrás del grupo, aunque Andreas anda siempre pendiente de mí no siendo que me pierda, cosa harto probable de haber estado solo… Cruzamos praderas, piornales, vemos ganado que nos mira con extrañeza, búnkeres testigos de una guerra fratricida que nunca debió ocurrir, tupidos pinares… Sin novedad llegamos al primer paso por el Puerto de Cotos, donde comemos, bebemos y descansamos unos minutos. Hemos hecho esa parte en poco más de una hora, lo que no está mal para nuestros planes, y encaramos la subida a Peñalara, nuestra segunda Torre del día, montaña sagrada de los Arévacos, como nos recuerda Ser Gioma-Ayo, toda una enciclopedia andante en cuanto a temas montañeros se refiere. Lo hacemos a través del Collado Peña Citores, atravesando un denso pinar que da paso, a medida que ganamos rápidamente altura, a vegetación más alpina.

Este enclave es un paraíso para botánicos, geólogos y naturalistas. Recuerdo haber pensado lo mismo en aquella escapada en busca del Risco de Claveles que hicimos hace unos meses, pues es espectacular la diversidad de flora y paisajes que se agolpan en apenas cinco kilómetros gracias, eso sí, a que en ellos se salvan unos quinientos metros de altura.

No obstante, de nuevo la niebla nos impide ver muy allá. Una lástima.

Calculo que a unos dos mil doscientos metros tenemos que cruzar un nevero. Hay un momento de dudas sobre el camino a seguir y es que es realmente difícil elegir uno cuando sólo tienes unos pocos metros de visión, y lo poco que ves es igual en todas direcciones. Para entonces además la cosa ya se va complicando bastante y a la niebla se le suma una fuerte ventisca de granizo. Lo tomamos con humor, haciendo chistes acerca de la exfoliación a que estamos sometiendo nuestro cutis, pero lo cierto es que los diminutos granos de hielo golpean como agujas nuestro rostro. La temperatura ha bajado bastante, calculo que justo sobre los cero grados y bendecimos la hora en que previsoramente cargamos en las mochilas gorros y guantes… Excepto Legolaspen, que aún varias horas después tenía problemas para usar sus dedos. Seguimos hacia arriba, pues nos quedan por salvar unos doscientos metros de altura. Justo antes del alto hay un diminuto refugio donde paramos de nuevo a comer y beber con algo de calma. Me quito la mochila para acabar de ponerme toda la ropa que llevo, ya que en el descenso el frío podría ser insoportable. Mis manos no estuvieron expuestas a la ventisca más de dos minutos, pero fueron suficientes para que mis dedos perdieran la sensibilidad. De ahí al alto hay tan solo unos metros, y el tiempo es tan malo que sólo paramos para hacer esta foto y a continuación nos lanzamos hacia abajo. Aproximadamente hemos tardado en la subida desde el Puerto de Cotos una hora y cuarto, dentro de lo previsto. La bajada es muy peligrosa debido a su desnivel y su dificultad técnica intrínsecas, pero hoy sobre todo a los restos de nieve y granizo que pueden ocultar alguna escondida trampa para los tobillos y a la humedad que provoca algún resbalón. Y no es sitio ni momento para tener un percance…

En los primeros metros siento mi nariz taponada, como con un fuerte catarro, pero no estoy enfermo. Cierro mi boca y el aire entra en mis pulmones, pero no lo siento fluir a través de mi nariz: se está congelando, y sólo salió de ese estado bastante después, al bajar cota y recuperar algo de temperatura. Afortunadamente, después de un primer kilómetro difícil, el camino gira para volver al Puerto de Cotos por un lugar distinto del que lo encaramos por primera vez: La Loma Dos Hermanas, un rápido y divertido descenso que completamos en unos cincuenta minutos. Aquí no obstante Legolaspen tiene un percance que le hará desistir de la parte más dura del recorrido. Se tuerce el tobillo varias veces y decide no arriesgar aunque tampoco abandona y encara en sentido contrario al que nosotros vamos a llevar para encontrarnos de vuelta. La Compañía no pierde a Boromir, como jocosamente bromea Zerolo Bolsón, sino a todo un Señor Elfo, helado, quizá por pertenecer al hasta ahora desconocido pueblo de los Elfos Caribeños, los únicos que no toleran el frío, pero Elfo al fin y al cabo. Así se ahorra el riesgo de trepar por Los Tubos de Cabezas de Hierro, la tercera y última Torre del día. Torre traidora pues Cabezas de Hierro se compone de dos cimas: Cabeza Mayor y Cabeza Menor, a lo que hay que sumar una nueva subida a Bola del Mundo, si bien mucho más suave que la primera. En total un brutal rompepiernas casi al final de la prueba precedido de una inhumana subida a cuyos pies nos quedamos en el Puerto de Cotos.

Los Tubos de Cabezas de Hierro tienen un acceso amable, a través de un hermoso bosque de pinos, alguno de ellos espectacular, pero al poco empieza a enseñarte su verdadera naturaleza: piedra y más piedra. El Dios que las hizo se entretuvo en ello, y en vez de dejarlas por ahí tiradas, le dio por amontonarlas, porque a algunos de esos diminutos seres que habitan en los alrededores de su obra les da de vez en cuando por subir por ellas. Quizá eso le divierta y quizá por eso las piedras estén ahí…

Aunque desde la bajada de la Loma dos Hermanas Ser Giomay-Ayo nos los había señalado en el horizonte, yo no me había podido hacer una idea de a lo que nos íbamos a enfrentar. Os aseguro, y lo comentábamos durante la tertulia posterior, que las fotos no dan la verdadera medida de la dureza de los recorridos de montaña. En el caso de ayer hay que estar ahí, con un muro de roca delante de tus narices, viendo como tus compañeros, a los que oyes pocos metros por delante o a tu lado desaparecen entre bloques de granito por donde no queda más remedio que trepar a cuatro patas cual Gollum en buena parte del recorrido. Avanzar se convierte en algo penoso, más cuando encaras ese muro después de más de cuatro horas de carrera, ascensiones y descensos, frío, ventisca… Siempre he presumido de tener buena presencia de ánimo y no dejarme caer en pensamientos negativos, pero ese muro se convirtió para mí en una tortura. Mis piernas dejaron de responder por completo, apenas podía sobrepasar un par de bloques y tenía que parar, boqueando aire, sin fuerzas, pero con la convicción de que el único camino era hacia arriba. De haber pensado que volver hubiera sido menos penoso hubiera dado la vuelta, pero no sólo no era así, sino que intentar bajar en mi estado hubiera sido peligroso, así que Carlos: da otro par de pasos, un par de ellos más… Tengo unas ganas tremendas de vomitar. Para colmo la niebla amenaza con subir de nuevo, sumiéndolo todo en una sensación de irrealidad que consigue casi arrancarme del mundo que conozco, como si en mi dedo se deslizara sibilinamente el Anillo Unico dándome acceso al mundo de los espíritus donde moran los Nazgul.

Un pensamiento viene a mi mente: el reciente descenso del Kanchenjunga por Edurne Pasabán en el que la brava Guipuzcoana pidió a sus compañeros que la dejaran morir, totalmente agotada. A su lado mis miserias son eso, juegos de niños: “Carlos, tú no has llegado a ese nivel de agotamiento físico o psicológico nunca. Ella se enfrentó a sus límites de verdad y comprendió que estaban más lejos, aún más lejos”. Ese pensamiento me ayuda a subir otro bloque, y otro…

Llegar arriba, a la cresta de Cuerda Larga supone para mí un alivio inmenso pues el tramo que queda es duro pero transitable, aunque el primer descenso, desde Cabeza Menor se me hace muy difícil pues es bastante técnico y mis piernas apenas pueden sostenerme. Hemos tardado cerca de hora y media en apenas dos kilómetros…

El recorrido ya no tiene pérdida, está perfectamente marcado y bastante concurrido, por lo que Andreas y Ser Gioma-Ayo se van por delante y Zerolo Bolsón les sigue, aunque más lento. Al acabar la parte más dura tengo la sorpresa de encontrarme de frente con Legolaspen y su maltrecho tobillo. Me dice que va a subir a Cabezas y se vuelve, le deseo suerte con el convencimiento de que me cogerá por el camino y sigo. Troto cuesta abajo, ando cuesta arriba, adelanto a varios montañeros…, y vuelve a granizar. Cruzo algún nevero, subo esa última cuesta donde Legolaspen, cumpliendo los pronósticos enlaza conmigo, y allí, al fondo, por fin aparece la familiar silueta de las antenas de la Bola del Mundo. El granizo se mezcla con agua, mucha agua, que acaba de empaparnos por completo. Recién iniciado el descenso al Puerto de Navacerrada incluso oímos algún trueno, pero queda poco. Vemos la Posada Dos Castillas donde los amiguetes ya estarán entrando en calor y reponiendo líquidos y sólidos. Bajamos despacio, pero aún así Legolaspen tiene otro pequeño susto con su tobillo: recupérate pronto amigo. Agradezco la vuelta al acogedor asfalto, al calor de la Posada, donde me cambio de ropa y donde me embaulo un enorme bocadillo de tortilla de patata, una bien sudada jarra de cerveza, pinchos diversos y claro que sí, ese Cola Cao caliente con un gran bollo para mojar.

Eso es todo. En la deliciosa tertulia que siguió declaré mis intenciones de no correr entero el MAM. No creo poder con él. Si al recorrido de ayer le sumo los dieciséis kilómetros que nos faltaron es imposible que consiguiera entrar en las nueve horas de plazo. Lo más seguro es que haga hasta la segunda pasada por el Puerto de Cotos, donde Ana, mujer de Mayayo y hermana de Andreas estará esperando el paso de los valientes que sigan adelante, pero mi nombre no figurará al lado del título de “Superviviente” con el que la organización denomina acertadamente a quien acabe esta prueba. Este año al menos no.

Quiero agradecer muchísimo la compañía de mis amigos. A Andreas por estar pendiente de mí en la loma del Noruego, a Mayayo por su buen humor y sus ánimos, a Aspen y a Zerolito por ser como son, futuros Supervivientes con todos los honores, y a Ana, un encanto de mujer que se ofreció a hacerme de taxista el día veintiuno. Muchas gracias de corazón por una jornada que, sufrimiento aparte, para mí es memorable.

lunes, 23 de mayo de 2011

Test ¿definitivo?

paquetes cima peñalara 22may11 mini En la cima de Peñalara. Foto gentileza de Mayayo.

Durante la mañana el sol ha calentado el asfalto de la M-614, pero a mediodía dispersos chaparrones han salpicado la zona. Justo antes de pasar por los alrededores de Cercedilla el sol vuelve a brillar con fuerza. Típico día de tormenta. Del asfalto recalentado y húmedo se desprenden tenues volutas de vapor que ascienden perezosas en un aire en calma. Mi Hyundai las hiende y aparta. No las rompe, sino que dan la sensación de deslizarse por arriba y a los lados de la carrocería, dejando estéticos remolinos como testigos de mi paso. La sensación es fuertemente onírica –demasiado, Carlos- piensas. Como media hora más tarde te fijas en la parte superior del pie derecho de tus Asics Gel Trabuco, mugrienta, a la altura de tus ojos, mientras apoyas el talón en una papelera de la primera área de descanso de la AP-6 tras cruzar el túnel de Guadarrama, mientras los conductores que pasan a tu lado se preguntan que hace un tipo macilento y con barba de dos días estirando sus músculos. Apenas a cinco minutos de casa paro de nuevo. Más estiramientos, esta vez de cara a la AP-51, mucho menos transitada que la anterior.  Mi atención se focaliza en detalles, como si la percepción del mundo me llegara a través de un embudo cuyo final se fuera haciendo cada vez más fino, signo inequívoco de cansancio… Un cansancio que me hizo entrar en la cama poco pasadas las diez de la noche de vuelta de uno de los entrenos más duros de mi vida. Sí, en el bucle central de MAM. Sí, otra vez…

Siete de la mañana en el Puerto de Navacerrada, un puñado de futuros supervivientes del MAM dispuestos a hacer un test de cara a la carrera. El día ya se preveía duro pues no había tiempo para bromas: a estas alturas uno debe conocer su verdadera medida para afinar objetivos y pretensiones, y hoy toca sufrir. Por ahorrar peso ni siquiera llevo la carga completa de agua en mi mochila (hay varios puntos de repostaje por el camino), ni cámara de fotos ni GPS (salvo niebla extrema dudo mucho que me perdiera en ese recorrido después de tantas veces) Los galgos que me acompañan son además todos más rápidos que yo y sé que las voy a pasar de a duro para seguirles. Para colmo, nada más de empezar a subir a Bola del Mundo me doy cuenta de que no estoy del todo bien. Echo de menos mi pulsómetro (en reparación), pero siento el golpeteo de mis latidos en las sienes y las sensaciones no son todo lo buenas que desearía. Aún así coronamos a buen ritmo. Rápida y vertiginosa bajada por la Loma del Noruego hacia el Puerto de Cotos y sin solución de continuidad (apenas un minuto para beber) encaramos la subida a Peñalara por el Collado Peña Citores. La temperatura, fresca en un principio, sube bastante, y en cuanto se disipa el bosque de Pino Silvestre que nos acompaña al inicio de la subida el sudor comienza a gotear por mi frente. El calor y la humedad pueden hacer estragos en mí y convertir el día en una tortura. No obstante a medida que ganamos altura la temperatura se atempera y de hecho en Peñalara ésta es de lo más agradable. De nuevo, casi sin descanso, nos lanzamos a otra vertiginosa bajada en dirección al Puerto de Cotos. Tan vertiginosa que las plantas de los pies me arden por el roce con el calcetín a pesar de llevar las zapatillas bien ajustadas.

En el Puerto de Cotos por fin hacemos una parada “de verdad”, con pincho de tortilla incluido. A estas alturas ya estoy muy cansado. Casi toda la mañana he ido a cola de pelotón salvo ocasionalmente en alguna bajada en la que la lógica de la fuerza de la gravedad se impone y me permite codearme con (algunos de) los compañeros.

Llega el coco. La subida a Cabezas de Hierro Menor por los temidos y temibles Tubos de Cabezas. El ritmo sigue siendo alto, y en el acercamiento a los tubos trotamos siempre que el terreno lo permite, de hecho, más de lo que de ir solo yo hubiera trotado. Pero cuando el terreno se pone casi en vertical ¡ay amigo!, ahí no trota ni el tato y bastante tienes con ir poniendo machaconamente un pie delante del otro, uno delante del otro concentrándote en dónde lo haces para no resbalar… o para no meter la pierna hacia algún ignoto agujero que sabe Dios donde acaba… Aún así, después de infinitos bufidos, resoplidos y maldiciones, hacemos cumbre. De nuevo han caído las tres torres…  y lo que cae ahora es granizo… Durante el último tramo de la subida a Cabezas de Hierro el cielo se ha ido nublando, y con la brusquedad con la que estas cosas ocurren en la montaña, de repente se ha puesto a granizar. La humedad hace peligroso el primer tamo de descenso de Cabezas de Hierro, pedregoso y muy técnico, por lo que extremamos las precauciones, pero una vez bajado ese primer tramo el terreno es íntegramente corrible, al menos para el que tenga piernas y pulmones para ello, así que a partir de ahí ¡tonto el último!

Tengo las piernas de chicle. Pero no de un chicle normal, no. De chicle que ha batido el récord mundial de mascado. Penosamente bajo en las estribaciones del Cerro de Valdemartín, y ando, lo más deprisa que puedo, cuando el camino se empina. Hay un momento, a los pies de Bola del Mundo, en que incluso siento un leve mareo, fruto, seguramente, de un bajón de azúcar y que pasa pronto. De hecho en la pestosa bajada desde Bola del Mundo al Puerto de Navacerrada hay algún tramo que hago andando pues no me fío de mi coordinación, y a tan pocos metros de “meta” no es cuestión de darse un raspón. No ocurre. Y una vez reunidos de nuevo en el Puerto de Navacerrada es el momento de empezar con los análisis, bravuconadas, apuestas de tiempo final y los desafíos, más jocosos que reales. Cosas de estar sentado con buena gente delante de una jarra de cerveza para regar infinitas raciones de callos, morcilla, croquetas…

Ando puliendo el plan para el MAM. El que elaboré (y clavé casi al minuto) para salir airoso del empeño en dos mil nueve queda obsoleto. Toca publicar su Versión 2.0. Y en ello ando…

 

¡¡¡IMPORTANTE!!!

Las descripciones de rutas de montaña que hago en este blog son tan sólo expresión de mis impresiones y sensaciones de ese día concreto, y por tanto totalmente subjetivas. No tienen porqué coincidir con las de cualquier otra persona, incluso realizándolas en las mismas condiciones. Tampoco son guías exhaustivas. A pesar de que procuro que todos los datos que ofrezco sean correctos, sería recomendable que antes de hacer alguna de ellas te informaras sobre las mismas en publicaciones especializadas. No obstante, si crees que te puedo servir de ayuda, o necesitas alguna aclaración, ponte en contacto conmigo. Por último, tienes que tener en cuenta que la montaña es un entorno potencialmente peligroso. Usa el sentido común y no afrontes recorridos para los que no estés absolutamente seguro de estar suficientemente preparado y equipado. Y ten siempre en cuenta las posibles complicaciones meteorológicas, muchas veces imprevisibles.

lunes, 13 de junio de 2011

Maratón Alpino Madrileño 2011. ¿Explicaciones o excusas?

Foto gracias a Mayayo, convertido en eficaz cronista oficial del MAM.

He dudado mucho sobre como iniciar esta entrada. Hay varias imágenes de esas que perduran en el recuerdo y que me venían en tropel pugnando por el dudoso honor de ser la primera aquí vertida. Entre ellas, el calor del asfalto en mis pies desnudos; la desesperada mirada del muchacho rendido en los Tubos de Cabezas, roto física y mentalmente en un sitio complicado y con difícil escapatoria a quien poco más que agua y alimento pude ofrecer; el ánimo de los voluntarios ¡dios, cómo se agradecen!; el monumental cabreo, sin destinatario claro, al terminar; David y Eduardo (Commedia) por acercarse a hacer fotos a un puñado de sudorosos corredores sin más recompensa que nuestro fugaz agradecimiento…

Al final, sumido en tan absurdas dudas, empezaré por donde toda la vida se ha empezado: por el principio, y las imágenes irán cayendo a medida que vaya aporreando el teclado…

Llevo varias semanas con problemas. Como comentaba en mi entrada del pasado viernes he entrenado (en mi modesto nivel) creo que suficiente tanto en volumen e intensidad como en “calidad”, entendiendo esta como entrenamientos “in situ” que considero imprescindibles para acostumbrarse al terreno y hacer kilómetros en altura. A pesar de ello, llegado el caso, últimamente no soy capaz de “exprimirme” a tope. Las fuerzas están ahí y las siento, pero no puedo acceder a ellas. Mis músculos responden y se recuperan sin problemas de cualquier esfuerzo, pero no hay motor para aprovecharlos. Es una sensación frustrante que me hace sentir como el conejito de las pilas normales en el anuncio de Duracell y de la que no acabo de identificar el origen. Barajo el hecho de que en mi familia cercana ha habido últimamente enfermedades que han requerido antibióticos y algo me lleva rondando desde entonces, un posible sobre-entrenamiento o incluso, cosa que se me ha ocurrido hoy mismo, que justo por esas fechas dejé de tomar la medicación contra la alergia y aunque puedo llevar una vida normal, sin molestias, aún padezca alguna pequeña secuela…

Con estos antecedentes me presenté ayer en la salida del MAM en la esperanza de que mis males me dieran un respiro y al igual que en dos mil nueve la carrera me deparara unas sensaciones excelentes. No fue así. La salida del MAM comienza en una corta cuesta arriba de unos cien metros Y YA AHÍ noté que la cosa no iba a ir bien: pulsaciones altas, jadeos y unas piernacas como columnas dóricas esperando un combustible que no llega… Desesperantemente lento para lo que pensaba fui desgranando esos primeros kilómetros hasta el Puerto de Navacerrada, compartiendo alguno de ellos con Carlos y Paco, de los que pronto me descolgué. Ya en el puerto le confesé a Mayayo (gracias otra vez por las fotos y los ánimos) que no iba bien. Aún así hice lo posible por “posar”:

Última rampa hacia el Puerto de Navacerrada.

Avituallamiento en el Puerto de Navacerrada.

Primeras rampas de subida a Bola del Mundo.

La subida a Bola del Mundo sigue siendo igual de pestosa. Es de suponer que hace decenas de años estas laderas, ahora cubiertas de piedra rota y suelta, de restos de la construcción de las pistas de esquí y peladas de vegetación, fueran un vergel como el monte que le rodea. Una lástima el deterioro ambiental y paisajístico por culpa de un desarrollo mal entendido y sobre todo, mal ejecutado. Pero al tema, que desvarío…

Esta tarde he estado comparando los parciales de ayer con los de hace dos años y he comprobado que coroné Bola del Mundo aproximadamente en el mismo tiempo en que lo hice en dos mil nueve, cuando en circunstancias normales ya debería haber rebajado aquí un buen puñado de minutos. La bajada por la Loma del Noruego la hago sin problemas, de hecho la disfruto muchísimo: es lo suficientemente técnica como para ser divertida pero no tanto como para temerla. Bajando sí rebajo algo los tiempos de hace dos años.

En Cotos aparecen David, un forero amigo de ElAtleta.com y Eduardo (Commedia), al que no conocía. Un placer saludaros y hacerme unas fotillos con vosotros y muchas gracias por los ánimos.

 Última rampa antes de Cotos. Foto de David.

Encaro la subida a la segunda torre del día: Peñalara y sus dos mil cuatrocientos treinta metros que la convierten en techo de la Comunidad de Madrid. Esta subida, aunque más larga y con más desnivel acumulado es mucho más amable que la de Bola del Mundo, la pendiente es menos acusada y en sus primeros kilómetros hacia el Collado Peña Citores discurre por un hermoso pinar. Esto la hace mucho más “negociable” que las subidas a los otros dos colosos del día: Bola del Mundo y Cabezas de Hierro. Pero a pesar de ello sigo sin ir bien. De hecho el cansancio va haciendo mella y soy dolorosamente consciente de que todavía queda la mayor parte de la carrera, lo que supone mucho, muchísimo sufrimiento…

En el tramo entre Dos Hermanas y el alto de Peñalara en que coincidimos los que subimos con los que bajan me cruzo con Angel, Carlos, Paco, Iván y Ana. Ignoro cual era mi rostro y qué les decía mi expresión a mis amigos, pero constantemente voy repitiendo como un autómata quejica: voy mal, voy mal…Corono Peñalara y me aprieto fuertemente los cordones de mis Trabuco. La vertiginosa bajada hacia Cotos se hace por las zetas, una pista muy transitada, con mucha pendiente y moderadamente técnica, muy rápida si tienes el valor de aprovecharla, y el roce de una zapatilla floja puede destrozarte los pies. Aún así al llegar abajo mi talón derecho quema y temo que la piel se haya despegado y provocado una enorme ampolla, cosa que por fortuna no ocurre.

En el segundo paso por Cotos vuelvo a ver a David y Eduardo. Y por desgracia a Nacho, que se ha retirado debido a problemas físicos. Bastante has hecho con ponerte en línea de salida, amigo. Prefiero no pensar en la posibilidad de quedarme allí con él, tomarnos unas cervezas en Venta Marcelino y bajar juntos a Cercedilla. Por contra, sin apenas descanso, y con negros nubarrones nublando mi mente, tiro para Cabezas de Hierro

Con David, foto de Eduardo.

Con Eduardo, foto de David, cámara de Eduardo.

A pesar de las previsiones, tampoco esperaba el bajonazo tan pronto. Ni siquiera llegué al inicio de la subida. Ya en el tramo entre el Refugio del Pingarrón hasta el ataque a Cabezas de Hierro me hundo espectacularmente. Esa parte no es objetivamente dura. El terreno es rizado y tiende a subir, pero sin grades desniveles. Con buenas piernas se puede hacer casi íntegramente corriendo. Yo apenas puedo hacerlo en las cuestas abajo, cuando dejarse caer es más económico que andar. Me espera una tortura en los tubos…

“Paso de supervivencia” No tengo otro remedio que asumir ese paso corto, de bajo gasto, lento, terco, machacón… Y no pensar. Cada pocos metros paro y boqueo. Las pulsaciones ya no son tan altas a un ritmo tan ridículo. Tengo ganas de vomitar y en una de esas absurdas obsesiones que te bullen en la cabeza cuando no puedes pensar con claridad me preocupo de hasta qué punto hacerlo me agravaría la incipiente deshidratación que delata la costra de de sal reseca de mi rostro.

La subida se me convierte en un calvario. Por delante de mí tengo una fila de corredores/trepadores falsamente cercanos. Para entretenerme a veces fijo el momento en que uno de ellos pasa por determinado punto. Quizá a tan solo cincuenta metros de mí. Tardo una eternidad en llegar a ese punto. Un kilómetro, no más, que tienen los tubos, se transforma así en algo insoportablemente largo. Es allí donde veo a un corredor sentado un poco por encima de mí. De lejos tiene mal aspecto. Le veo levantarse, andar un par de pasos y volverse a sentar. Muy lentamente me acerco a él y realmente compruebo que tiene muy mala cara. Le pregunto si tiene algún problema (es evidente que sí) y me aseguro de que no está accidentado. Simplemente tiene un cuadro de agotamiento extremo, fruto, deduzco, de la deshidratación ya que no lleva nada de líquido encima. Le ofrezco  agua y comida y me ofrezco a acompañarle hasta el siguiente avituallamiento, a unos trescientos metros cuesta arriba. Solo  me acepta el agua y me comprometo con él a avisar al personal de la organización, como así hago. Luego supe que consiguió seguir adelante después de atendido del desfallecimiento.

La última parte de la cuesta torna en canchal de piedra, donde en alguna ocasión hay que recurrir a las manos para seguir adelante. Es mucho más estimulante que el desmenuzado y suelto tramo anterior, pero ni en eso encuentro consuelo. El único pensamiento que me resulta útil es saber que con independencia del ritmo que consiga llevar de ahí en adelante, en el alto de Cabezas de Hierro “termina” todo. Hasta Cercedilla simplemente puedes “dejarte ir” sabiendo que dentro o no de control, llegar, llegas a meta. Paro unos minutos en el alto de Cabezas de Hierro, fundamentalmente para recuperar la necesaria coordinación motora necesaria para hacer el inicio de la bajada, de largo la parte más técnica del MAM.

Solo me queda una estrategia: trotar suave, dejándome caer, cuesta abajo y andar lento cuesta arriba, pero incluso eso se me hace difícil, y en la subida hacia el Cerro de Valdemartín, corta y no excesivamente dura, tengo que parar un par de veces.

La bajada de Bola del Mundo la hago del tirón, maldiciendo el que las fuerzas no acompañen unas excelentes sensaciones a nivel muscular que me permiten olvidarme de molestias de cuádriceps, isquios y gemelos, por lo general muy castigados ya a estas alturas.

Y del Puerto de Navacerrada a Cercedilla prácticamente me rindo. El calor al entrar de nuevo en bosque cerrado y perder tanta altura en tan poco tiempo me golpea bruscamente y me hace sudar profusamente. Y de nuevo la misma puñetera sensación. Inmejorables sensaciones musculares, nada de fuerza para aprovecharlas. Las pulsaciones aquí ya han bajado hasta límites irrisorios, tan poca es mi capacidad de sacar nada más de mí mismo, pero todo pasa. El camino de El Calvario también, y al fin llego a meta. Prácticamente en el mismo tiempo que en dos mil  nueve pero  con mucho más sufrimiento que entonces.

Diez minutos después bajo andando a mi coche en busca de la bolsa para ducharme con un agua gélida que no obstante me revitaliza. Ando descalzo para liberar a mis pobres pies del agobio de las apretadas zapatillas, sintiendo en las plantas de mis pies el calor acumulado en el asfalto. No tengo apenas molestias. Nada que ver con las sensaciones de otras carreras en que he acabado roto muscularmente. Mi cabreo es importante: meses de entreno, un objetivo confesado de darlo todo, de jugármelo todo a esta carta y sufrir como un perro sin  conseguirlo…

A falta de otro consuelo, me quedaré con la estadística. Buena marca o no (más bien no), segunda participación en el MAM, segundo “título” de superviviente. Ahora, a pensar en el siguiente objetivo… ¡Uch… pero si ya estoy inscrito!

Y para los pocos que aún no conozcan qué es el MAM (imperdonable después de lo pesado que me he puesto con él toda esta temporada) el gran Mayayo se curró el vídeo oficial de la carrera en el que servidor tiene el honor de salir alguna que otra vez:

 

Edito para incluir otro vídeo del gran Mayayo, centrado en el grupete de paquetes del foro de ElAtleta.com en el que se puede comprobar mi poca soltura delante de las cámaras, en parte por la tensión previa a la salida que hasta yo mismo me noto:

Otros enlaces:

Fotos de Mayayo.

Fotos cortesía de Venta Marcelino.

Fotos de David (forero de ElAtleta.com).

Fotos de Eduardo (Commedia)

Clasificaciones.

martes, 8 de junio de 2010

Los chicos están preparados.

cumbres_mam 05-06-10 - 0002 En Bola del Mundo. Javi, servidor, Carlos Darth, y Jorge Pardi.

Esta entrada tendrá algo de Déjà vu, y no me voy a extender mucho en ella, ya que la salida del pasado sábado tuvo lugar prácticamente por el mismo recorrido que la anterior, sobre la ruta que recorre las tres grandes cumbres del Maratón Alpino Madrileño.

El porqué de repetir salida es que en la anterior semana perdimos a Darth justo antes de llegar a Cotos por un leve esguince felizmente superado y Javi no pudo asistir. En estos tiempos me he hartado de recomendarles que no debían correr el MAM sin conocer, al menos, ese bucle donde se concentra mucha de su dureza, sin olvidar que la parte que no hacemos es ya de por sí lo suficientemente dura como para justificar una más que digna carrera de montaña: el Cross del Telégrafo, a celebrar el mismo día pero con salida posterior. Así que heme ahí, en una situación en la que hace un tiempo no me hubiera imaginado, como, ejem, guía de la expedición…

Eso sí, imploré poder dormir algo más que una semana antes, por lo que retrasamos la salida hasta las siete de la mañana, que tampoco está nada mal… De ahí, pues como el sábado pasado: cita el el Puerto de Navacerrada y a cuchillo en dirección a Bola del Mundo

cumbres_mam 05-06-10 - 0006  En la Loma del Noruego.

Tanto Javi como Darth, que me tienen en quizá demasiada estima y se conformarían con repetir lo que yo hice en dos mil nueve, van pendientes de comparar mis tiempos de paso del año pasado con los de hoy, y la idea es mantener ese ritmo aunque intercalando paradas intermedias que este domingo evidentemente no harán.

Los tres van sobrados de fuerzas, de hecho yo soy el que peor se encuentra: mi estómago no ha asimilado bien el desayuno y mis pulsaciones son más altas que la semana pasada. Planea además sobre nosotros la amenaza de un día extremadamente caluroso según las previsiones, y con mi manera de sudar, de récord Guinnes, puede pasar que la mañana sea una tortura. Aún así Bola del Mundo y la Loma del Noruego “caen” sin excesivos problemas.

cumbres_mam 05-06-10 - 0013  En el alto de Peñalara.

En la subida a Peñalara vamos a bloque y sin descansos, y aunque mis pulsaciones siguen siendo algo altas, la buena noticia, excelente, es que no hace ni pizca de calor. De hecho la foto está hecha nada más llegar al alto, y justo después las nenazas ya se me abrigaron con todo…

cumbres_mam 05-06-10 - 0020 Autorretrato.

Volvemos hacia Cotos, de nuevo bordeando la Cresta de Dos Hermanas, en la que siempre que pase tendré un recuerdo para Pedro y nuestra pequeña gran aventura.  Allí sí hacemos una buena parada, (y fonda), y nos tomamos las correspondientes Coca-colas con su pinchito de tortilla para encarar con calma Los Tubos de Cabezas.

Es aquí donde nuestro camino difiere del de la semana pasada, ya que subimos exactamente por el recorrido del MAM 2009, presuntamente por donde se suba este domingo. Y los mozos responden extraordinariamente, confirmándome lo que por otra parte yo ya sabía: el domingo serán supervivientes del MAM y les permitiré tratarme de tú a tú…

cumbres_mam 05-06-10 - 0023  La pedrera del final de la subida a Los Tubos.

cumbres_mam 05-06-10 - 0025 Alto de Cabezas de Hierro Menor. 

 cumbres_mam 05-06-10 - 0027 Valdemartín y Bola del Mundo desde Cabezas de Hierro Menor.

Poca más historia. Como ocurrió la semana anterior, el tramo de Cuerda Larga hasta el Puerto de Navacerrada se hace más largo que duro. Y también, como la semana anterior, en el Dos Castillas compartimos nuestras racioncitas de callos, morcilla, patatas bravas…, junto con ingentes cantidades de cerveza con limón.

cumbres_mam 05-06-10 - 0029

En nuestro hábitat natural…

Aquí tenéis el enlace directo a la ruta y su mapa interactivo, gracias a Wikiloc:

Y mañana día de huelga, (servidor es funcionario, y parece ser que culpable de todos los males de este país), así que ya tengo un par de tracks en el GPS… La hora de levantarme y el estado del cielo determinarán cual elijo…

Evidentemente esta entrada se tendría que haber publicado ayer, pero el servidor de Google fallaba, ¡ayyysss…, estos chicos!. Ahora bien, anticipo que hoy me he levantado con ganas y el cielo estaba precioso. Ya contaré…

¡¡¡IMPORTANTE!!!

Las descripciones de rutas de montaña que hago en este blog son tan sólo expresión de mis impresiones y sensaciones de ese día concreto, y por tanto totalmente subjetivas. No tienen porqué coincidir con las de cualquier otra persona, incluso realizándolas en las mismas condiciones. Tampoco son guías exhaustivas. A pesar de que procuro que todos los datos que ofrezco sean correctos, sería recomendable que antes de hacer alguna de ellas te informaras sobre las mismas en publicaciones especializadas. No obstante, si crees que te puedo servir de ayuda, o necesitas alguna aclaración, ponte en contacto conmigo. Por último, tienes que tener en cuenta que la montaña es un entorno potencialmente peligroso. Usa el sentido común y no afrontes recorridos para los que no estés absolutamente seguro de estar suficientemente preparado y equipado. Y ten siempre en cuenta las posibles complicaciones meteorológicas, muchas veces imprevisibles.

martes, 10 de mayo de 2011

Bucle central del MAM. Otra vez.

- Que sí, Dani, que es normal…

Te refieres a la sensación de ahogo, de boqueo en busca de una traza de un aire que parece no querer entrar en tus pulmones, que parece no contener una brizna del ansiado oxígeno por el que tus doloridos músculos, tensos, duros por el esfuerzo, claman incesantemente. Dani está pasando exactamente por lo mismo que tú ahora hace dos años: su primer ascensión a los Tubos de Cabezas, la brutal subida por la cara norte de Cabezas de Hierro, y eso después de vencer a Bola del Mundo y Peñalara, es decir, las tres cumbres del Maratón Alpino Madrileño. La ruta de hoy es el bucle central del Maratón Alpino Madrileño, algo más de veintiocho kilómetros de montaña pura y dura, la mayor parte de ellos por encima de los dos mil metros, que están poniendo al límite su resistencia física y especialmente la mental. Por decirlo claro: Dani las está pasando putas, pero putas de verdad… Y le comprendo.

- Esto es así, Dani. La próxima vez, con la ventaja de saber de antemano a qué te vas a enfrentar, lo sobrellevarás mejor…

Poco consuelo, sabes, para el que en esos momentos considera seriamente si tenderse en el suelo y abandonarse a su suerte…

Pero es inevitable. En los niveles en que Dani y yo nos movemos para atreverse con el MAM es imprescindible conocer íntegramente su recorrido, a ser posible en distintas circunstancias, a fin de elaborar una cuidadosa estrategia que nos permita acabarlo con unas ciertas garantías. Por eso a las ocho de la mañana encarábamos la pestosa subida a Bola del Mundo, tristemente llena de cascote y restos de las obras de acondicionamiento de las pistas de esquí. Dani tiene la necesidad de hacer el recorrido de hoy, y yo tengo unas ganas tremendas de probarme en él después de unas semanas de sensaciones muy encontradas, salpicadas de problemillas físicos que no dejan adivinar cual es mi verdadero estado de forma. He iniciado la subida con buenas sensaciones, con las pulsaciones bajas y racaneando esfuerzos para las horas (largas) que vendrán después. Hace frío, lo cual agradezco, pero el día es luminoso y radiante, hermoso… Intento “picar” la ruta, salpicando paradas que nos permitan recuperar aliento y aprovechar para beber y comer de cuando en cuando. Le hablo  a Dani, intento explicarle lo que se va a encontrar en carrera, dónde estarán los avituallamientos, cómo debe, en mi opinión, encarar ese día… Espero haberle servido de ayuda o al menos no haberle provocado un dolor de cabeza…

Bajamos rápidamente por la Loma del Noruego. Quizá demasiado rápidamente, y en un par de momentos tengo que frenar a Dani, al que veo fuerte. La montaña está hermosa, llovida, verde y fresca… Cruzamos el pinar que da acceso al Puerto de Cotos y casi sin darnos cuenta hemos dado cuenta del primer coloso del día. Comemos, reponemos agua y seguimos. Entramos de nuevo en el espeso bosque, ahora camino del Collado Peña Citores, oliendo a resina, a liquen, a frescor y humedad… Aún queda algún pequeño nevero que atravesamos sin peligro y al poco coincidimos con los senderistas que suben por Dos Hermanas hacia Peñalara.

Llegando al Collado de Peña Citores. A la derecha el Puerto de Navacerrada. En el centro Bola del Mundo, y descendiendo, en una hermosa curva hacia la derecha, la  Loma del Noruego.

En el camino a Peñalara.

En Peñalara hace frío. Y viento. En Peñalara siempre hace mucho viento… Nos tenemos que resguardar para comer y descansar unos minutos. Ahora viene un tramo técnico de piedra y una rapidísima bajada, mucha de ella por pista en relativamente buen estado pero con mucha pendiente y piedra suelta lo que la hace peligrosa. No es conveniente hacerla excesivamente cansado, que esto no es más que un entrenamiento…

En el Puerto de Cotos paramos de nuevo, nos sentamos en la terraza de la Venta Marcelino y nos tomamos una buena cerveza con su pinchito de tortilla. Esta parada, aparentemente frívola, es más necesaria de lo que parece para paquetillos como nosotros. Van a ser muchas horas de esfuerzo, más de ocho al final, y hemos dominado dos de las cumbres del día, pero hay que descansar y comer algo más que una barrita energética porque queda lo peor… Y lo peor, que se cuente solo, que para eso me llevé la cámara:

Carlos ¿seguro que es por ahí?

Joder, joder, joder… ¿Dónde me ha metido este tío? Pesao con las fotitos esta…

¿Y si tiro p’abajo y le dan a este abulense?

Que sí… que me vuelvo…

Cagüentó…

Up, up…

Up, up, up, up…

¡Cabezas de Hierro al fin!

Pero todo se acaba, como no me canso de repetirle a Dani durante la subida. Con paciencia y determinación todo termina. Y los Tubos también, y lo que queda hasta el final es negociable, las pendientes no son tan brutales y el terreno no es excesivamente técnico. No hay prisa y no importa poner un ritmo flojo. De hecho trotamos solo cuesta abajo y no en todos los tramos. Dani tiene molestias y su salida más larga hasta ahora era la mitad de la de hoy. En Bola del Mundo, ya en la “civilización”, decide bajar por la pista de cemento mientras yo me tiro ladera abajo en busca del Restaurante Dos Castillas, donde nos apretamos unas cervecitas fresquitas y unas cuantas raciones que nos alivian cuerpo y alma.

¡Te has portado, chavalote, te has portado…!

En lo personal, ha sido un día estupendo. Ya de salida compruebo que mis sensaciones son muy buenas (todo lo buenas que pueden ser en mi situación) y siempre voy con un punto, a veces dos, de reserva. Las salidas montañeras por encima de las cuatro horas que hemos estado haciendo esas últimas semanas se notan, y mucho. Aún queda un mes largo para el MAM pero si nada se tuerce lo encaro con muchísima confianza.

Y este domingo muy probablemente hagamos el recorrido del Cross Tres Refugios. Otros treinta kilómetros de montaña, más o menos por la misma zona y con las mismas intenciones: acumular horas de monte y disfrutar del camino.

¡¡¡IMPORTANTE!!!

Las descripciones de rutas de montaña que hago en este blog son tan sólo expresión de mis impresiones y sensaciones de ese día concreto, y por tanto totalmente subjetivas. No tienen porqué coincidir con las de cualquier otra persona, incluso realizándolas en las mismas condiciones. Tampoco son guías exhaustivas. A pesar de que procuro que todos los datos que ofrezco sean correctos, sería recomendable que antes de hacer alguna de ellas te informaras sobre las mismas en publicaciones especializadas. No obstante, si crees que te puedo servir de ayuda, o necesitas alguna aclaración, ponte en contacto conmigo. Por último, tienes que tener en cuenta que la montaña es un entorno potencialmente peligroso. Usa el sentido común y no afrontes recorridos para los que no estés absolutamente seguro de estar suficientemente preparado y equipado. Y ten siempre en cuenta las posibles complicaciones meteorológicas, muchas veces imprevisibles.