domingo, 1 de enero de 2017

Nuevo año…

 

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Foto de Rafa, un amiguete del Club Ecosport. Tomada en la tradicional subida que organiza el club al Santuario de Nra. Sra. de Sonsoles el día de Año Nuevo. Allí arriba estoy…

Tengo muchas esperanzas puestas en este nuevo año, deportivamente hablando. Muchas. Si todo va bien, y aunque cruzo los dedos parece que así es, será el año de mi vuelta a las carreras después de casi seis sin ponerme un dorsal. También será el año (sigo con los dedos cruzados) de mi debut en triatlón-duatlón una vez dividida mi fidelidad entre Ecosport y Triávila. 2016 ha sido consistente en “entrenamientos”, no duros, quizá ni siquiera se les podría llamar así, sino básicamente sesiones de vuelta al ejercicio después de tan largo parón, de construcción de una base en el gimnasio, de adaptación al agua, en la que de todas formas sigo siendo más boya que delfín, y de atreverme a quitar los ruedines a la bicicleta, en la que son habituales las salidas de dos o tres horas. El caso es que estoy en el camino. El tendón de aquiles me permite ya trotar dos o tres días por semana en llano y no más de media hora, y lo mejor es que las ecografías que me hago periódicamente muestran una exasperantemente lenta mejoría, pero mejoría al fin y al cabo. Si todo sigue su curso confío en poder olvidarme de la rotura a mediados de año. Después de tan larga y áspera travesía ya mismo firmaba porque fuera así.

De momento el plan es seguir quemando semanas en las que seguiré mezclando salidas de bici, sesiones de piscina, gimnasio y esos pequeños trotes que me saben a gloria, porque amigos, ahora que no nos oye nadie, la carrera es, de largo, el ejercicio más divertido de los cuatro…

Ahí vamos pues. Sobran años y algún kilo, pero también ilusión y ganas.