Al igual que en noviembre, me ha vuelto a ocurrir que me llegan las carreras señaladas en rojo en el calendario casi sin previo aviso. (Es lo que tiene el no tomarse las cosas demasiado en serio...)
Este domingo es la primera de las Citas, (así, con mayúsculas), de la presente temporada: los 50/100K Villa de Madrid, a los que llego con una total ausencia de presión. Podría pensarse que es la lógica seguridad que dan unos entrenamientos bien hechos, pero nada más lejos de la realidad. Salvo las últimas semanas estos han sido de lo más relajados, limitándose las más de las veces a rodajes más o menos, (casi siempre menos), fuertes.
Sí influye mucho en mi tranquilidad la filosofía con la que tomo esta mi segunda incursión más allá de los 42,195 metros, que no es ni más ni menos que con la que me enfrenté a mi primer ultramaratón: acabarlo despacito. La estrategia no puede ser más parecida a la de entonces: trotar los 50K muy suave, con paradas incluídas en los avituallamientos, lo que en noviembre me permitió recuperarme en cuestión de días, y forzar algo más en el maratón, tres semanas después de los 50K entonces, cuatro ahora. Sólo que en esta ocasión hay un matiz nuevo que me hace estar si cabe más tranquilo: si bien en San Sebastián salí con unas ciertas reservas pero muy cerca de mi ritmo de competición, en este Mapoma voy a acompañar a Lander en su debut, (y posiblemente a Sylvie en el que creo que sería su sexto maratón), y la intención es salir por encima incluso de 6' por kilómetro de tal forma que terminaríamos entre las cuatro horas y cuarto y las cuatro horas y media. Modestamente creo que es un ritmo fácil para mí del que tampoco tardaría mucho en recuperarme.
En el horizonte, aún lejano, (aunque fijo que también me pilla de improviso), quedan los 100k/24 de Aire Libre/Corricolari, a primeros de junio, lo que configuraría la tercera perla de mi particular "Triple Corona" para este año. El problema, que ya he comentado aquí en alguna otra ocasión, es que siento los cantos de sirena que me llaman desde la Challenge Nacional Ñ Ultrafondo, en forma de circuito de 1000 metros al que puedo dar durante todo un día las vueltas que quiera. Os recomiendo encarecidamente que entréis en el enlace para haceros una idea de la prueba.
La idea ya me sedujo cuando el liante de Spanjaard nos la dió a conocer en el foro de ElAtleta.com. Encuentro excitante enfrentarme contra mí mismo y la "tortura" psicológica del paso una y otra vez por los mismos lugares, imponiendo mi voluntad a una especie de "Síndrome del Hámster" como algún forero acertadamente lo definió por el hecho de tener que dar vuelta tras vuelta al mismo recorrido cada pocos minutos sin sensación de ir a ningún lado. Esta prueba es tan sólo dos semanas después del Mapoma, y sólo un resto de cordura hace que aún no me haya apuntado, pero cada día que pasa estoy más convencido para hacerlo. La presencia de Yoku y Efejota como compañeros de fatigas no sería ni mucho menos irrelevante a la hora de tomar mi decisión aún siendo su presumible ritmo superior al mío.
Total, que en un espacio de diez u once semanas podría correr un maratón y tres ultras, cosa que dicho así, en frío y a bote pronto, le hace llevarse las manos a la cabeza a todo aquel al que se lo comento..., y sin embargo a mí me parece posible, y a veces, sólo a veces, hasta razonable.
¿Será eso normal o definitivamente mis escasas neuronas han perdido el juicio?, ¿realmente importa si un pelín de locura anida en mi escasamente amueblada cabeza?. Hoy por hoy la única certeza que tengo es que pensar en la mera posibilidad de conseguir esa "Cuádruple Corona" me resulta tremendamente excitante.
