lunes, 16 de marzo de 2009

100/50 Kilómetros Villa de Madrid.

P2128126 Foto gracias a Paco Gilo. De izquierda a derecha, Guille, Lucas, (ambos del Grupo Garabitas), y yo.

En los ya muchos años que llevo en este mundo he aprendido algunas cosas, quizá no muchas, pero una de ellas es a no hacer juicios de valor precipitados. Es mejor dejar reposar las experiencias, ya que no hay perspectiva más clara para valorar los problemas que la que proporciona el tiempo. De no ser así, hoy estaría hablando de abandonar el atletismo, al menos tal y como ahora lo practico. De dejar aparcadas las zapatillas durante un tiempo y calzármelas sólo para esos pequeños y lentos rodajes de los que tanto disfruto. De borrar esos ambiciosos objetivos de la parte izquierda de mi blog y ser más fiel a mi autoproclamada y tantas veces traicionada filosofía de correr por disfrutar, sólo eso.

Pocas veces he acabado tan poco satisfecho una carrera como ayer, en los 100/50 Kilómetros Villa de Madrid, a la sazón Campeonato de España de Ultrafondo. Cierto que cumplí el objetivo previsto de hacerlos en seis horas justas, (me fuí a seis horas y un minuto). Cierto que físicamente no fue un esfuerzo excesivo, (con matices que luego haré), que me pudiera perjudicar en exceso de cara a las más importantes citas que se avecinan: las 24 Horas de Torrejón y el Maratón Alpino Madrileño. Cierto que conocía la carrera y que esta no me preparó ninguna sorpresa inesperada. Cierto que en ningún momento se me pasó por la cabeza abandonar aún siendo el recorrido propicio para ello al consistir en vueltas al mismo circuito con sucesivos pasos por meta en los que la tentación pudiera ser fuerte. Cierto que lo he pasado peor en algunas ocasiones y he solventado los malos momentos tirando de recursos psicológicos cuando los físicos se agotaban..., pero también es cierto que nunca había aborrecido correr tanto como ayer. Relato:

Como decía, la carrera no podía depararme ninguna sorpresa. Era la tercera vez que la corría, la segunda sobre el nuevo circuito, más amable que el anterior, aunque sigue siendo ondulado y no demasiado propicio para buscar "ese ritmillo" ideal que haga que los kilómetros pasen sin darse cuenta. Sabía lo que ofrecía y cómo encararla. El plan, como en las otras dos ediciones, era trotar muy suave entre avituallamiento y avituallamiento, parar a beber, comer un bocado y estirar un minuto si los músculos así lo requerían de tal forma que los apabullantes cincuenta kilómetros se convirtieran en unos más asequibles diez trotes de cinco.

A las cuatro de la madrugada una canción que no recuerdo, sintonizada en Kiss FM, me hace levantar con la sensación de irrealidad que proporciona tan desacostumbrado madrugón. Perezosamente desayuno un buen tazón de leche calentita con pan y miel, me ducho y me visto. La bolsa quedó preparada por la noche. Despedida de mi familia. Mis hijos duermen. Mi esposa se despierta: "Ten cuidado-me dice-", "no te preocupes, -le contesto-". "Llámame en cuanto llegues..."

Me gusta conducir de noche. No me asalta el sueño, sino todo lo contrario, mis sentidos se alertan y se hacen más agudos, como cuando de niño iba con mi padre a cangrejos, (furtivos que éramos por aquel entonces...), y era consciente de cualquier susurro entre los árboles, de los cambios de dirección del viento, de los roces de los pequeños animales entre la hojarasca... Estímulos que pasaban desapercibidos a la luz del sol que todo lo ahoga.

A las seis tengo el coche aparcado justo al lado de la salida y recojo el dorsal. Este año, al celebrarse el Campeonato de España de Ultrafondo, hay bastante más animación que en las otras dos ediciones que he corrido, (saludo a Guille, del Grupo Garabitas), y a las siete menos diez, cuando bajo de los vestuarios para entrar en el corralito en el que nos "encierran" después de pasar el control de dorsales, aún hay gente esperando. Allí dentro conozco a una chica con cara de "primera vez". Está sola y charlo unos minutos con ella. Acierto: es su primera vez..., pero sólo en sobrepasar la distancia de Filípides, pues lleva ya cuatro maratones, el último el de Barcelona según me cuenta, y se mueve sobre las cuatro horas. Es asiática, vietnamita me dice. Su intención es acabar hoy en buen estado sobre las cinco horas y media, sin arriesgar... ¡Suena el pistoletazo!. Trotamos cuesta arriba los primeros metros, pero en el kilómetro dos o tres se va algo por delante. No es mi ritmo para hoy y no volveré a habar con nadie casi hasta el final de la prueba.

La soledad. Supongo que nadie lleva un plan similar el mío. Aunque no cierro la carrera porque hay algún corredor que ya de salida anda y corre, los que sólo hacen esto último van más rápidos que yo, por lo que ni siquiera tengo el consuelo de llevar el coche escoba detrás... Los kilómetros van cayendo perezosos al ritmos previsto, más lentos los primeros de cada vuelta, ya que pican hacia arriba, algo más alegres de cara a meta. En cada avituallamiento paro, bebo, como un par de orejones o un pedazo de membrillo y ando hasta que trasiego todo con calma. Esos momentos hacen caer mis pulsaciones a ritmo "de paseo". Todo bien. Los trotes de cinco kilómetros van sumando y ya he dado un par de vueltas. La que inicio es la peor. En las tres ediciones que he corrido siempre ha ocurrido lo mismo: entre los kilómetros veinte y treinta comienzan los problemas, las molestias, los dolores, las dudas..., pues ya llevas una buena dosis de esfuerzo encima, pero sabes que te queda al menos otro tanto. Esa situación es caldo de cultivo para los pensamientos negativos y las tentaciones de abandono, pero sé lidiar con esas situaciones a fuerza de vivirlas una y otra vez, así que inicio la cuarta vuelta con la certeza de que a medida que la proporción kilómetros corridos-kilómetros restantes sea mayor, las cosas, al menos en el aspecto psicológico, mejorarán. Y en el aspecto físico sólo es cuestión de aguantar.

Pero hoy va a ser distinto. La mañana hasta ahora ha sido menos calurosa de lo previsto, de hecho las dos primeras vueltas han sido incluso frescas ya que sopla algo de aire, y el sol, bajo aún, no cae inmisericorde sobre el asfalto. Esto cambió bruscamente sobre las once de la mañana. Estoy seguro de que el diferencial de temperatura subió diez grados en menos de una hora, y para mí eso fue como un puñetazo en el mentón. Tan brusco fue el cambio que si en el treinta decidí no despojarme de la camiseta de manga corta que llevaba debajo de la de hombreras, en el treinta y cinco decidí por unos minutos exponer la poco sugerente imagen de mi torso, desnudo salvo por la cinta del pulsómetro y los esparadrapos de los pezones, a todo aquel con el que me cruzaba, pues estaba bañado en sudor.

Con el calor vino todo lo demás. Lo que estaba siendo una carrera perfecta según el guión previsto se convirtió en la recta final de un maratón, pero con quince kilómetros aún por delante… Comenzaron los dolores en las plantas de los pies que curiosamente sólo aparecen a ritmos lentos y en tiradas extra largas, las molestias de cuádriceps, torturados en las cuestas abajo, en los gemelos cuesta arriba… Intento no dejarme arrastrar por los pensamientos negativos. En su lugar intento analizar qué es lo que me ocurre, pues el calor no parece responsable de todo. Hace unas semanas estaba preparado para un maratón a un ritmo muy superior. Es evidente que he perdido algo de forma pues era absurdo y contraproducente intentar mantener el pico conseguido, por lo que descansé casi como si hubiese corrido, pero aún así estoy mejor que en las otras dos ediciones en las que simplemente me di un largo paseo por Vallecas. Noto también, y mucho, la falta de la compañía de los amigos de las anteriores ediciones. Quizá también influyó el que a partir de la segunda vuelta faltaban botellas de agua en los avituallamientos, con lo que tocó “hacer el camello” en cada avituallamiento en lugar de beber isotónicos y llevar una botella para los siguientes kilómetros como suelo hacer… O simplemente no era el día y no merece la pena darle más vueltas.

Al comenzar la última vuelta veo a Eva2r, corredora de casi todo lo que hay que correr en Madrid, forista de ElAtleta.com y compañera de la edición de dos mil siete. Ha hecho su rodaje dominical y se ha pasado a echar un vistazo. Me hace un par de fotos con el móvil y me dice que me acompaña “un rato”. Bendita compañía que al final se alargó la vuelta completa. Gracias a ella y a su charleta la tortura fue menor, y aunque tuve que echar a andar unos cientos de metros seguro que sin ella posiblemente hubieran sido muchos más. Muchas gracias Eva.

La llegada a meta no fue lo emotiva y alegre que otras veces. Más bien fue la culminación de un trámite que había que cumplir, el final de un trabajo que había que realizar. Ni siquiera el hecho de que el speaker cante tu dorsal, nombre y apellidos por la megafonía, ni los aplausos de la gente, (todos para mí pues entré solo), consiguieron arrancarme una sonrisa. En mi cabeza bullían preguntas cuya respuesta prefería demorar, y allí siguen de momento.

Me voy derecho a la ducha. Sólo pienso en quitarme tanto sudor de encima, cambiarme de ropa, beber agua… Salgo a la calle y me encuentro de nuevo con Guille, un gran tipo. Quedamos en esperar juntos la entrega de trofeos y nos cruzamos con el padre de un corredor que debe estar a punto de llegar a su kilómetro ¡setenta!. Comienzan a hablar, y aunque estamos a la sombra, un sudor frío me inunda todo el cuerpo. Poco a poco sus voces se hacen lejanas y resuenan como en una especie de eco. Tengo ganas de vomitar y las piernas empiezan a temblar… “Lo siento chicos, me voy a sentar”. Guille se percata de que tengo mala cara y me acompaña. Un vaso de Coca Cola, algo de descanso y parece que me recupero. Al poco, Guille me presenta a Paco Gilo, Garabitas en el foro, donde es toda una institución por su enorme ayuda en temas médico-deportivos y su talla humana. Todo un placer. Según él, posiblemente mi problema se haya debido a la ducha caliente, y me sugiere que en lo sucesivo espere a que el cuerpo se estabilice. Habrá que hacerle caso.

Al final poco disfrute y pocas enseñanzas, y sólo una muesca más esa relación copiada de Spanjaard y que ahora tengo en 15/45. Y yo estoy en este mundillo sólo para mejorar mi salud, divertirme y pasarlo bien, no para subir estadísticas que alimenten mi ego, (que un poco también, no vamos a negarlo), ni para sufrir gratuitamente. Suerte que después, en Fuenlabrada, me junté con unos cuantos amiguetes del foro, y ahí sí, ahí sí disfruté de lo lindo. Esas escasas horas compartiendo experiencias, dudas entre chascarrillos y chistes fueron de largo lo mejor del día, y me reconfortaron el alma. Por esos ratos sí merece la pena...

Resultados, aquí.

23 comentarios:

cabesc dijo...

Vaya Carlos, vaya. Pero, como siempre, lectura positiva. A mi me apenó no verte, ¿será en la tercera? ¿MAPOMA?

pd por cierto, ¿no son 15/45?

Jordan dijo...

Yo tambien tengo un par de experiencias malas en un par de carreras,aunque no tan drasticas como la tuya.

Ahora en frio,tengo claro que no lo volvere a hacer,si veo que no es el dia o que estoy sufriendo "mas" de la cuenta,abandonare y me quedare tan pancho.

Como bien has dicho,esta afición es para diverterse aunque evidentemente hay que sufrir una miaja.

Ya veras como en el Mapoma se te quita rapido este sabor amargo que te ha quedado.

Un abrazo.

Anónimo dijo...

Muy emotiva y muy cierta tu reflexión, ánimo y a seguir luchando y disfrutando

Carlos dijo...

CABESC, si te hace un maratón a 4h30' como muy rápido... En Mapoma sí tengo claro que o disfruto o no voy. Y sí, son 15/45..., se conoce que sumé antes de modificar el lateral del blog.

JORDAN, si es que tampoco tengo ese sabor amargo..., porque de un error, un fallo..., hubiera sacado alguna conclusión. Ni eso. Sólo me aburrí corriendo y me cansé, más psicológica que físicamente quizás, sin obtener una satisfacción a cambio.

ANONIMO, pues muchas gracias.

Saludos. ;-)

Peque Silvestre dijo...

Hola Maestro, estoy convencido que en un tiempo solo será una anecdota más que contar.

Ahora a volver a disfrutar con esto del correr.

Un abrazo y cuidaros mucho por Ávila ;)

Lander dijo...

Ánimo Carlos. A un tio como tu lleno de sentido común poco hay que decirte, seguro que sabes interpretar un mal día.....
Para mí, también fué lo mejor del día el ratillo con vos.

Loken dijo...

Carlos,antetodo mucho animo,que un dia malo lo tiene cualquiera;ademas durante mi rodaje dominical,estuve por el circuito,vivo en esa zona,y charle con algunos de los corredores y creo que una de las causas del mal dia fueran la subida de temperatura tan brusca a media mañana.
Me hubiera gustado ponerte cara y saludarte,espero que en otra ocasion.
Un abrazo y mucho animo.

Saturnino dijo...

Enhorabuena por la crónica y por la carrera, aunque ésta no te haya dejado buenas sensaciones, cuando pase el tiempo lo verás de otra manera. A seguir disfrutando corriendo.
Un saludo.

Alfonso dijo...

Quizás es que 50 km sin un objetivo claro y en soledad se hacen muy largos. Pero con el tiempo quedará el coraje de acabar y la tarde con los amigos. Así es el camino de la sabiduría.

Saludos

Sylvie dijo...

Jo...te he leído y me he quedado así como apagadilla...

En esto del correr ya sabes que hay días para todo...días en que no entiendes ni porqué te apuntas a carreras y que te iría mejor, dar vueltas a tu barrio 10 minutos escasos...días en que has hecho algo tan realmente bien, que te apuntarías hasta a las olimpiadas si te dejaran y días en los que sólo sientes y sabes que todo lo que haces es por tu salud y no hay nada más importante que eso...

Quédate con lo último...y no te plantees algo que en realidad no piensas...Sirves para correr, porque eres capaz de poner un pie tras otro, levantarlos en el aire (que yo te he visto en fotos) y sentir muchas veces que vuelas.

Ánimo Carlitos...que sin ti, el mundo correril tendría menos sentimiento.

Besitos.

Ps: muchas felicidades por haberlo conseguido de nuevo y me alegra mucho saber que la ayuda tanto de Eva, como de Paco, te fueran tan bien (buen dato el de la ducha).

mayayo dijo...

Enhorabuena por haber logrado terminar los 50k Carlos!

"Q hago yo aqui?" "Donde me equivoque?" "Nunca mas! Etc...
Son pensamientos q tambien a mi me han atacado en alguna q otra, por ej. en esos 42k de donosti 2007 que compartimos.

Pero, con el tiempo, quizás es verdad que eso te hace más fuerte para encarar nuevos retos, no?
Y de esas ilusiones comemos todos, jaja.

Y mientras, disfruta de ese diploma de cincuentón en Madrid09, q bien te lo has ganado. ¡Y no hay muchos q puedan decirlo!

RAFAEL GONZÁLEZ dijo...

A mí, en dos carreras he tenido el pensamiento de no volver a correr por lo duro que esto es. Pero al día siguiente ya estaba entrenando pensando en la próxima. Supongo que se trata de alguna defensa que nuestro cerebro usa. Yo creo que tratamos de pensar que esta será la última vez que suframos de esa manera para así sufrir menos, no sé si me explico. El caso es que todo se pase y a pensar en el próximo reto. Animo.

German Alonso dijo...

Si me pensara el dejar de correr cada vez que tengo malas sensaciones hace tiempo que estaría sentado. Lo mejor de todo es que es muy probable que la siguiente carrera llene ese vacío.

El año que viene está en mis planes presentarme a los 50k. Espero que entonces no lo lleves tan mal.

Saludos, Germán.

Guille dijo...

Hola paquetón, el año que viene haremos otra participación y se te pasarán los sinsabores de ésta edición

Agnes dijo...

Hola Carlos

¡Qué sorpresa encontrarte de nuevo ... esta vez en el mundo virtual! Soy la vietnamita con quién hablaste en el principio de la carrera. No sabía incluso tu nombre.

Pues querría agradecerte 2 veces:
(1) leí tu blog antes de correr la carrera, tratando de encontrar cualquier información, ya que era mi primera ultra. Y no sabes cuánto me animó leer tu blog. Incluso lo imprimé para visualizar el éxito en la carrera.
(2) no conocía a nadie en la carrera y era mi primera vez, como tu comentaste. Nuestra charla antes de empezar me ayudó a no sentirme sola y nerviosa. (no sabía que fueras el mismo Corredor Paquete :-)

No dejes de correr y de escribir tus aventuras, ya que me has animado mucho y seguro a más gente.

Un abrazo

Agnes

Te mando mi relato de la carrera (en inglés).
http://theadventureofbeingalive.blogspot.com/

Grimo runner dijo...

La verdad que la crónica esta tan bien escrita que parece que estaba sintiendo el agobio tuyo en mis carnes, no te preocupes que la respuesta vendrá en la siguiente carrera que seguro será mucho mejor. Gracias por comentar lo de la ducha caliente. Un abrazo.

Wild Runner dijo...

Carlos, como "anécdota" te diré que esa misma tarde, mientras esperaba a un amigo para ir a un concierto en Leganés, me crucé con un tipo mayor en chandal que reconoció mi mochila de Carros de Foc. Hablando con él me dijo que venía de los 100k de Vallecas ... y que "solo" había podido hacer 60. Estaba frustrado y yo le dije "pero vamos a ver, mire a su alrededor y dígame cuántas de estas personas harían siquiera 10".

En fin ... que a pesar de las sensaciones frustrantes, el domingo hiciste algo que muy poca gente puede decir: haber hecho 50km sin mayores problemas, haber tenido la fuerza mental para acabar a pesar del pequeño tedio y aburrimiento de ir solo tanto tiempo. Carlos, eso también es ganar.

Yo también he vivido situaciones similares, la primera de ellas en el Cross de los Tres Refugios del año pasado, donde en el llano final no me quedaban fuerzas ni para correr. Mi primer pensamiento fue dejar de correr por montaña ... y meses después vino la carrera por el Aneto (con sus mega-bajones mentales incluidos), los Carros de Foc, y ahora estoy pensando en el Mont-Blanc.

Con la fuerza mental que cogiste este domingo te digo yo que cuando vayas por la montaña te vas a salir. Y si no, tiempo al tiempo ;)

Un saludo y, de verdad, enhorabuena, porque el simple hecho de no haberte lesionado ya es para estar contento ;) Un abrazo ultrakilométrico.

Carlos dijo...

SILVESTRE, en eso estamos. Tranquilo que ya conoces mi filosofía.

LANDER, te digo lo mismo que a Sil.

LOKEN, para la próxima ya sabes, te mando una foto de mi careto para que me reconozcas, jajaja...

SATURNINO, no se, no se... Le sigo dando vueltas a las enseñanzas del domingo y sigo sin verlas...

ALFONSO, espero que me sirva para hacerme sabio, pero será a largo plazo, jejeje...

SYLVIE, que no le suene raro a nadie pero te quiero un montón guapa, pero hazme un favor: no te vuelvas a quedar apagadilla por nada que yo escriba. Cerraría el blog.

MAYAYO, el problema es que el diploma de cincuentón, (el de verdad), me lo van a dar pronto...

RAFAEL, sí, si en otros retos no dejo de pensar, pero este salió aburrido de pelotas...

GUILLE, gracias otra vez por los cuidados del domingo.

AGNES, ¡qué alegría, y qué casualidad!. Voy a tu blog a dejarte un comentario.

GRIMO, mejor, seguro. ¿Y tú cómo andas?

WILD, ya escribí algo al respecto, y tienes razón. Tenemos que aprender a convivir con esos sentimientos.

Muchas y muy sinceras gracias a tod@s. Sois una gran ayuda y motivación. ;-)

spanjaard dijo...

Paisano, qué te voy a contar. Supongo que los factores físicos y ambientales se impusieron a tu cabeza. Es parecido a mi retirada en Las 24 de 2008. Sí, vale, me dolían las rodillas, pero llegado un punto no merecía estar dando vueltas haciendo tiempo por ver si se pasaba. Al menos no me lo parecía.
En cualquier caso sigo estando orgulloso de haberte liado en estos embolados. Eres de los corredores más sensatos del orbe.
Hala, ahí queda eso.
SPJ

Carlos dijo...

¡Hala lo que ha dicho Spanjaard...!

Corredor sensato, me parece a mí, es el que sale su media horita diaria a trotar suave por el parque, estira, se ducha y es feliz sin agobios, sin esfuerzos pueriles y demás. El resto nos movemos en distintos grados de locura. Quizá algunos seamos un pelín más conscientes de ello, pero nada más... Vaaaleee, muchas gracias Luis por acabar de abrir una puerta que ya estaba medio entornada.

Por cierto, ¿en las 24 habrá hornazo y empanada como el año pasado?

Un abrazo. ;-)

Santi Palillo dijo...

De todas formas es que te metes buenas palizas, es normal que de vez en cuando te salga un día torcido, pero lo superarás.

Haber conocido a Paco es un premio, así que no te fuiste de vacio.

Un abrazo y a recuperarte.

Juan Julián dijo...

Hola paisano (aunque llevo muchos años-44- en Madrid ...SOY DE AVILA y nacido en la calle Vallespín)me llamo Juan Julián y pertenezco al Gran Grupo Garabitas.
Lo que son las cosas de Internet, trasteando, trasteando he llegado a tu bolq, y mira por donde me encuentro a Guille y al Gran Lucas en una a´foto contigo, coño que hacen estos aquí? me pregunto, (dos tipos estupendos , ahora que no nos oyen jajaja), y leyendo leyendo aparece Eva otra mujer incombustible, desde luego te arrimas a gente de primera, y bueno de Paco… sin comentarios el mamón lo tiene casi todo, un tío cojonudo.
Bueno solo saludarte y darte mi enhorabuena por tus sacrificios y logros, y que mas e voy a decir que esto del correr tiene….eso, lo que nada mas sabemos los que corremos, cuídate y…lo dicho enhorabuena y nos vemos en alguna carrera.
Te dejo nuestro foro por si te apetece echarle un ojo.

http://grupogarabitas.mforos.com/

Jose Ignacio Hita Barraza dijo...

Joder amigo, vaya capacidad de sufrimiento, me da rabia que esa carrera pase por la puerta de casa de mis padres y no haber ido nunca a verte (mucho menos a correrla), al leer que te hizo falta compañía me he sentido culpable, es verdad que yo estuve corriendo la media de Fuenlabrada, pero no es excusa, que tú estuviste como el triple de tiempo corriendo.

El año que viene (si no la corro, que llevo un tiempo queriéndolo), si vuelves, te prometo que me doy por lo menos una vuelta contigo, y si tengo carrera me da igual, voy aunque sea con la bici.

Y sea como sea, enhorabuena, que 50Km no los corre cualquiera con esa facilidad, joder :)

Un abrazo!