domingo, 3 de diciembre de 2006

Esto no podía seguir así...

Bueno, pues te pongo en antecedentes.


En 2005 corrí mi séptimo maratón. Todos por encima de las 4h 23', mejor marca personal hasta ese momento. ¿Esto que indica?. Pues que ni mi compromiso con el atletismo, ni mis "entrenamientos" eran los adecuados.

Tampoco era sólo debido a dejadez o desgana. Por aquel entonces estaba involucrado en varios proyectos, (colaboraciones con varias páginas Web, alguna a nivel de moderador, ayuda en la organización de carreras con mi club...), que me consumían mucho tiempo y energías, robados muchas veces incluso a mi familia. Para solucionarlo no tuve más remedio que "reorientar" mi vida, abandonar muchas ocupaciones no imprescindibles, y encontrar tiempo para mí mismo.

A finales de 2005 tomo la decisión de ser constante en los entrenos y hacer las cosas medianamente bien. Me fijo como objetivo bajar esas 4h 23' en MAPOMA 2006. Sigo un plan de entrenamiento con el que creo que lo voy a conseguir, hago un test, (Media Maratón de Zamora), en la que sin forzar, hago 1h 56', por lo que creo que el objetivo es conseguible.

No obstante a tres semanas del MAPOMA, durante un rodaje largo, siento una contractura en el gemelo izquierdo. Fisio y descanso durante varios días. La cosa no mejora. Más fisio y más descanso. Resultado: ni siquiera me presento en línea de salida.

El palo psicológico es importante. Ha sido un caso de pura mala suerte, ya que una semana después del maratón estoy corriendo normalmente.

Empiezo a darle vueltas a la posibilidad de correr un maratón de otoño: III Tui Marathon de Palma de Mallora, Benidorm, San Sebastián... Me decido por el primero al tener una hermana en Mallorca y durante el verano consigo entrenar a base de madrugones. Mi situación familiarlaboralpersonal no me permite entrenar más que a las tres y media de la tarde o a las siete de la mañana, y nunca me acuesto antes de las doce de la noche. Todo el verano he estado arrastrando penosamente mi soñoliento cuerpo por el mundo.

No obstante consigo un estado de forma que creo que me puede permitir acercarme a las 4h 10' o 4h 15', sensaciones confirmadas en las medias de Valladolid: 1h 52' y de Talavera: 1h 55', (con un calor y humedad muy elevados).

En estas vuelvo a entrar asiduamente en El Atleta.com, página que no visitaba hacía tiempo. Allí veo que un tal Malagueta tiene el proyecto de crear una especie de Liga de Paquetes en la que se premiará la mera participación en carreras populares por encima de las marcas conseguidas, aunque la mejora de estas marcas también aportará una suculenta suma de puntos... Es decir, es una Liga pensada para motivar a corredores lentorros, pero con ganas de pasarlo bien corriendo: corredores paquetes.

Volviendo a mi objetivo, y aunque los presagios son buenos, el día antes del maratón ocurre lo inesperado. Esta es la crónica del III Tui Maratón que publiqué en el Foro de El Atleta.com, (advierto que es muy larga):

Lo tenía todo.

Había entrenado suficiente para la marca que buscaba. Había hecho los test con buenos resultados. Había descansado la semana anterior y psicológicamente estaba a tope. Estaba totalmente recuperado de mi infección de garganta. El día iba a ser algo caluroso, pero no en exceso, el recorrido y el ambiente de la carrera óptimos para conseguir mis objetivos.

Pero a veces hay imprevistos que echan al traste meses de entrenamiento.

Queridos paquetes, el primer intento de puntuar por un maratón en esta liga se ha saldado con total y absoluto

FRACASO

y como tengo ganas de desahogarme, advierto que esta va a ser seguramente la respuesta más larga de todo el post...

Antes de nada quiero daros las gracias por los ánimos que he visto en las respuestas posteriores a la última que yo escribí.
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Después del análisis y valoración viene mi crónica de la carrera

La previa. Como ya dije antes todo parecía ir perfectamente. Incluso los "augurios" eran buenos: no hubo problemas ni retrasos durante el viaje: taxi, tren, avión, más taxi... Los niños se habían portado estupendamente y en el tiempo previsto estábamos instalados en casa de mi hermana en Palma. Incluso tengo la suerte de que al lado hay un restaurante italiano al que casi he vaciado su provisión de pasta en los días previos a la carrera.

Curiosamente no extraño la cama y duermo perfectamente.

El sábado me levanto, desayuno y me pongo a jugar con mi hijo pequeño y mis sobrinos con una pelota. En estas cojo a mi sobrino, (siete años), en brazos, para que no llegue a un "pase" de mi hijo, (otros siete), paro la pelota con el pie, y mi hijo, cual defensa central rompedor se tira a por ella..., y eso fué lo que marcó mi participación en el maratón. Me golpea en un pie, pierdo el equilibrio con mi sobrino en brazos. Para intentar no caer encima de ambos hago un giro extraño y caigo con todo mi peso y el del niño encima de mi rótula izquierda.

Durante unos segundos el dolor es tan intenso que no puedo ni respirar y por un momento pienso que la lesión es realmente grave. Estoy en el suelo más de un minuto, con la rodilla despellejada, haciendo tiempo para enfrentarme a lo que me pueda haber pasado. Poco a poco el dolor remite algo y tengo movilidad, respiro al comprobar que no tengo nada roto y que sólo es una fortísima contusión. En esto los cuatro niños, mi esposa y mi hermana me miran sin decir nada. Los pobres niños sin saber exactamente qué hacer, mi hija y las otras chicas con miedo. Me levanto del suelo y apoyo bien, me atrevo a andar y a doblar la pierna, ufff... parece que no es grave, pero me preocupa la carrera de mañana.

Durante el día puedo andar con una ligerísima molestia, pero me cuesta subir y bajar escaleras, sentarme y levantarme de la silla...

La carrera. Me levanto sobre las seis de la mañana. La rodilla molesta algo, pero para mi alivio, menos que ayer. Creo que hemos pasado el mal trago. Desayuno y me vuelvo a acostar. Increiblemente para mí, me vuelvo a dormir. A las ocho me levanto de nuevo, duchita rápida, a vestirse y a bajar a la carrera. Mi hermana me acerca en coche hasta la misma salida.

El ambiente es extraordinario, menos multitudinario que un MAPOMA, pero más festivo. Apenas caliento: un poco de movilidad, flexibilidad y unos minutitos de trote. Tengo intención de salir sobre los 6' por Km y apretar a partir de la media para conseguir estar en el objetivo de 4h 10' o 4h 15'.

Me coloco en mi cajón y miro el pulsómetro. Estoy tranquilo y las pulsaciones son bajas. Buena señal. Me doy cuenta de que inconscientemente no hago más que chequear mi rodilla, y apenas me molesta.

Se me queda grabada una hermosa imagen. Junto a mí hay un alemán de al menos metro noventa. Al otro lado de la valla tiene a su familia: su esposa, poco menos alta que él y a tres preciosos niños, uno de ellos un bébé en brazos de su madre, los tres con el pelo casi blanco de puro rubio. Intuyo que es el primer maratón que corre, pues se le ve nervioso, y prácticamente a la salida, cuando ya se ha anunciado el último minuto, se acerca a la valla y besa a su esposa y al bebé. Veo los dedos del matrimonio enlazados a través de los huecos del alambre, y sin soltarse, él se agacha para besar a sus otros dos hijos. Veo al corredor sonreir a su esposa y cómo ella le mira con una mezcla de amor y miedo. Los dedos del matrimonio no se separarán hasta el pistoletazo de salida.

Al estar esta organizada en cajones tardo casi dos minutos en pisar la alfombrilla. Los primeros Km. son de tanteo, y en mi caso por motivo doble. Aunque la rodilla me molesta, creo que al entrar en calor estas molestias irán remitiendo y me permitirán acabar sin más problemas.

Bordeamos el paseo marítimo, y al cabo de un tiempo nos cruzamos con los primeros. El ambiente, como ya he dicho, es estupendo. Veo gente de todo tipo: hay un nota que corre con un balón de fútbol-sala entre los pies y con zapatillas ¡¡¡de fútbol-sala!!!, pobres articulaciones . Otro disfrazado de Groucho Marx, (le he visto en otras carreras, posiblemente algún MAPOMA), parándose a hablar con la gente, posándo para todas las fotos que le quieran hacer... y el puñetero recuperando para marcar el tiempo que pone en un cartel que lleva en la mano: 4h 15', con lo que no me despego de él, me adelanta, se retrasa, se ríe, echa un par de piropos a las chicas y anima a todos los corredores con los que se cruza, un crack. Hay también un disfrazado de conejito de Duracell, y cada poco una actuación. Mirando alrededor me doy cuenta de que estoy en un maratón de verdaderos y autenticos paquetes

Me intento controlar pero sin darme cuenta llevo unos segundillos de adelanto. Mis pulsaciones son bajas, incluso algo más de lo esperado, (será la altura), el calor no me afecta y las piernas están bien. Estoy disfrutando...

Sobre el Km 11 entramos en el caso urbano. La rodilla empieza a molestar algo más, en parte debido a la pequeña subida que hay desde el paseo marítimo, y ya me empiezo a preocupar. Callejeamos por el centro, pasamos por delante de las terrazas donde la gente levanta su vaso y nos anima.

Es una delicia correr por los cascos antiguos de las ciudades: animación, deporte, arte e historia hacen una buena combinación.

En poco tiempo la cosa se va complicando. En el Km 13 me espera mi familia y con ánimos redoblados intento sobreponerme a las dudas que me van surgiendo. Lamentablemente no va a ser cuestión sólo de recursos psicológicos. En el Km 15 la rodilla ya me duele MUCHO y va a peor.

Como dije antes los recorridos de la media y del maratón se separan en el Km 20, y empiezo a pensar en hacer sólo la media. Sé que mi familia me espera de nuevo en el Km 18 y eso me anima algo, pero no mitiga el dolor. Este se va haciendo más y más fuerte a cada paso, hasta el punto que en el Km 16 tomo la decisión de hacer sólo la media y además con un tiempo muy modesto que no me va a dejar satisfecho. No sabía que aún sería peor de lo previsto.

Al ver de nuevo a mi familia paro y les digo que me esperen en meta. Los niños son niños y saben que papá hace cosas raras, así que a ellos les da igual, me chocan las palmas de las manos, me dicen que corra más deprisa y no dejan de animarme..., pero mi esposa intuye lo que me pasa por la cabeza, lo mal que lo tengo que estar pasando como para retirarme y lo peor que lo pasaré en los siguientes días.

Aquí un pequeño vídeo con una imagen del Km 13 y la retirada, ya en el 19:



El Km 19 es cuesta abajo y me acabo de destrozar. Cada paso es como una cuchillada en la parte baja del cuádriceps, justo por encima de la rótula y me veo obligado a parar. Aunque lo intento un par de veces, no volveré a correr hasta meta.

Cabizbajo, hundido moralmente, dolorido físicamente, hago los dos últimos Km andando. A mi paso la gente me anima, me aplauden. A la mayor parte de ellos no les entiendo y no tengo ganas ni siquiera de agradecerles su apoyo, ¡menuda imagen que debo dar!. Mi entrada en meta es lastimosa. Los últimos doscientos metros vallados, con un ruido ensordecedor de aplausos, voces, entrechocar de una especie de castañuelas que ha repartido la organización, los palos hichables de plástico. Veo gente feliz adelantándome hasta la misma alfombrilla...

Una vez en meta no tengo ganas ni de coger la medalla conmemorativa que una amable voluntaria se empeña en colgarme del cuello. Sólo tengo ganas de irme de allí, ducharme y maldecir la suerte que en un año ha provocado que no pueda haber corrido ninguno de los dos maratones que tenía pensado.

Veo con sana envidia a cientos de corredores satisfechos sentados en la hierba, estirando, riendo, dándose el placer de una cerveza fresquita... Salgo de la zona reservada, sin parar ni tomar nada. Ya me están esperando. Pido que me lleven a casa a ducharme e intento olvidarme cuanto antes de la carrera. Evidentemente aún no lo he conseguido.

Ahora es pronto, y debido a forzar el domingo, tardaré unos días en volver a correr, pero no sé que hacer, si cerrar la temporada y hacer Canillejas y alguna carrerilla que pueda surgir, o intentar alargar la preparación y apuntarme a San Sebastián. A favor de esta opción, el no necesitar recuperación de Mallorca, (salvo curar la contusión, que espero que sea cosa de un par de días), y tener el entreno hecho. En contra, (muy en contra), tendría que viajar sólo, pero sobre todo que psicológicamente estoy muy cansado.

Bueno, ya advertí que esto iba a ser un ladrillo. Si has tenido la paciencia de acabarlo, gracias por escuchar.

Saludos.

Y así acabo mi aventura en la isla.

Os pego una imagen de justo antes de abandonar. Km 18 y yo disimulando la cojera. No duraría más que un Km más...:



Si el palo psicológico de no poder correr MAPOMA fue grande, imaginaros este. Durante unos días pareció que el mundo, (a nivel deportivo), dejaba de tener sentido. ¡Tantos entrenos, tanto sacrificio para nada...! Además la lesión todavía duró más de lo pensado. No pude correr en la semana posterior, y en la siguiente sólo muy poco.

Pero no hay mal que mil años dure, lo que no te mata te hace más fuerte y mil dichos más que venían "al pelo" a mi situación. Así que casi según venía en el avión ya me zumbaban los oídos con una palabra: "San Sebastián...", vale son dos...

2 comentarios:

ag dijo...

menos mal q abandonaste, asi hoy lo podés contar!!!

Carlos Velayos Martín dijo...

Jajaja...

Realmente no tuve más remedio. Cuando escribí la crónica pensé que iba a ser cosa de un par de días, y al final estuve ocho o diez parado.

Un saludo Ana.