lunes, 25 de octubre de 2010

Objetivo: Maratón de Sevilla. Segunda semana.

 

Imagen descargada de Photo.net. Portfolio de Henrik Nåhls.

Segunda semana del camino hacia Sevilla. Esta ha costado... Entre salidas "atléticas" y montañeras han sido seis días de entrenamiento que me han dejado para el arrastre. De ellas, tres han sido de trotiandar. El míster me pidió que fuera recortando el ratio andar/trotar y lo he dejado en un testimonial 8'-1' o 9'-1'. Además ya ha habido una sesión de carrera continua y otra de escaleras que me dejó los cuádriceps insensibles y un ahogo que debe ser lo más parecido que he sentido nunca a un infarto. Para acabar con mis escasas fuerzas, la salida montañera del sábado (realizada en soledad, ya que mi hijo tenía la suya propia con el grupo de montañeros del cole), y de la que rendiré debida cuenta en cuanto pueda, fue durilla: veinte kilómetros, los diez primeros de subida ininterrumpida con un desnivel de más de mil metros entre Cuevas del Valle y el alto del Torozo, y vuelta.

Para esta tercera semana se incrementa la duración de los rodajes, se da un pequeño toque de velocidad (miedo me dan esa progresiones de cien metros que me ha prescrito el míster y que nunca he hecho) y se eliminan casi completamente los respiros en los rodajes y se convierten en carrera continua, así que, como en la sevillana: "mírala cara a cara, que es la terceraaa..."

PD. Al añadir etiquetas a la entrada me acabo de dar cuenta de que siendo este en origen un blog de atletismo, no tengo una llamada “entrenamientos” o similar…, indicativo de porqué estamos donde estamos, ayyysss…

miércoles, 20 de octubre de 2010

Plataforma de Gredos-Garganta de Gredos.

Mapa interactivo de la ruta. Puedes descargarla de este enlace de Wikiloc.

El pasado sábado mi hijo y yo volvimos a subir a la Garganta de Gredos, de nuevo en busca de la Drosera Rotundifolia que avistamos en nuestra última excursión.

Esta vez no teníamos mucha intención de darnos un palizón como el de aquel día, y mucho menos de volver a darle motivos a mi esposa para renegar de nosotros, así que recortamos muchísimo el recorrido: subimos por la senda habitual desde la Plataforma de Gredos hacia la Laguna Grande. Justo antes de llegar a ésta sale un sendero a mano derecha, que nos llevaría a Cinco Lagunas. Sin embargo, una vez cruzado el vado existente, giramos a la derecha, bajando por la garganta unos cientos de metros.

Imágenes de la Drosera Rotundifolia y su llamativo color púrpura.

Vado sobre la Garganta de Gredos.

Una vez llegados a la pradera donde habíamos visto la Drosera, y después de satisfecha la curiosidad de mi hijo por cuanto más extraño sea el ser vivo del que se trate, buscamos un lugar para comer el bocadillo tranquilos, casi en completa soledad, y alejados de la enorme cantidad de gente que ese día subió a la Laguna.

Mi hijo en su ocupación habitual es estas salidas: intentar avistar cualquier tipo de bicho…

Vista del Circo de Gredos desde nuestro lugar de “acampada”.

Una vez recuperadas fuerzas sólo quedó volver, esta vez por el mismo sitio, y sin mayor problema. Unas cinco horas (paradas incluidas) a buen paso. El mozo ya anda tanto como su padre y me tuvo contra las cuerdas subiendo a Los Barrerones…

Desde la Fuente de los Barrerones echamos un vistazo atrás, hacia el Circo de Gredos, por encima del que aparecían amenazadoras nubes, y a la zona de la garganta por donde habíamos transitado.

Inicio de la Garganta de Gredos desde la Fuente de los Barrerones.

En resumen, una salida de lo más disfrutona, sin más objetivos (plenamente cumplidos) que pasarlo bien con mi hijo una mañana de sábado después del agobio de dos semanas antes por la misma zona.

¡¡¡IMPORTANTE!!!

Las descripciones de rutas de montaña que hago en este blog son tan sólo expresión de mis impresiones y sensaciones de ese día concreto, y por tanto totalmente subjetivas. No tienen porqué coincidir con las de cualquier otra persona, incluso realizándolas en las mismas condiciones. Tampoco son guías exhaustivas. A pesar de que procuro que todos los datos que ofrezco sean correctos, sería recomendable que antes de hacer alguna de ellas te informaras sobre las mismas en publicaciones especializadas. No obstante, si crees que te puedo servir de ayuda, o necesitas alguna aclaración, ponte en contacto conmigo. Por último, tienes que tener en cuenta que la montaña es un entorno potencialmente peligroso. Usa el sentido común y no afrontes recorridos para los que no estés absolutamente seguro de estar suficientemente preparado y equipado. Y ten siempre en cuenta las posibles complicaciones meteorológicas, muchas veces imprevisibles.

domingo, 17 de octubre de 2010

Objetivo: Maratón de Sevilla. Primera semana.

¿Amanece por fin?

Sorprendente el título, ¿verdad?. Tantos meses sin hablar de entrenamientos y de repente me descuelgo con un objetivo ambicioso como un maratón. Y a celebrar apenas a cuatro meses vista… Aunque no os engañéis. Mis verdaderos objetivos siguen siendo los que a día de hoy figuran en el lateral de este blog: encontrar tiempo, y especialmente ganas de correr. Pero como dice mi amigo Lander, el tener alguna meta en el horizonte siempre motiva, y en mi caso estar más tiempo sin una casi equivaldría al abandono definitivo del atletismo. Además no estoy solo en el empeño. En este caso confío tan poco en mis propias fuerzas que he buscado ayuda y por primera vez en mi vida tengo entrenador. Le he explicado mi situación personal (que por otra parte ya conocía bastante bien), la deportiva (asustado debe estar por mi estado físico), mis objetivos “ideales” para el año que viene, que incluyen principalmente el MAM, y sobre todo, ha entendido que lo que fundamentalmente busco es alguien a quien tener la “obligación” de rendir cuentas y con quien comprometerme a devolver en forma de sudor el tiempo dedicado a elaborar con mimo un plan para sacarme del atolladero deportivo en el que me encuentro. Creo sinceramente que por su forma de entender el atletismo y por su filosofía de entrenamiento, ensayada y aplicada con éxito en él mismo, es la persona idónea para ello. Así que al menos hasta Sevilla 2011, trece de febrero para más señas, tengo míster. No dudo de su compromiso, ahora queda por ver si yo cumplo con el mío. De momento el contacto es casi diario y el plan flexible casi sesión a sesión en función de cómo me encuentre y vaya asimilando las, por otra parte, escasísimas cargas a que me somete, y es que no hay otra que empezar como un novato.

Así que sin mayores problemas, he cumplido fielmente la primera semana de las dos que me envió a modo de pretemporada… Habemus míster, habemus plan, ¿”habremus” maratón?.

P.D. ¿que no he detallado los entrenamientos del plan que me envió ni el nombre del  míster?. Sí, ya lo sé…

jueves, 14 de octubre de 2010

Laguna Grande de Gredos-Garganta de Gredos-Garganta de las Pozas.

Mapa interactivo.

Ruta descargable de este enlace de Wikiloc.

-Carlos, si al niño le hubiera pasado algo, mal, pero ¿y si te hubiera pasado a ti?

Esas palabras fueron prácticamente las primeras que pronunció mi esposa cuando mi hijo y yo volvimos de nuestra excursión del pasado día dos, varias horas más tarde de lo previsto y sin habernos podido poner en contacto con ella ya que en todo el recorrido que hicimos no hay cobertura de móvil. Y esas mismas palabras martillearon también mi mente durante varias horas aquel día, las mismas en que mi hijo y yo estuvimos completamente solos en la montaña...

No puedo poner disculpa a algo que reconozco que no debió suceder, como es el que yo embarque a mi hijo en una salida en la que si a mí me hubiera ocurrido algo él se hubiera tenido que valer por sí mismo durante horas para llegar a destino.

Nuestra idea era subir por enésima vez a la Laguna Grande de Gredos, en busca (otra vez infructuosa) de la Salamadra Almanzoris, especie endémica de la Sierra de Gredos, cuyo avistamiento se está convirtiendo para nosotros casi en una obsesión. A este objetivo se había sumado el de localizar la Drosera Rotundifolia, una diminuta planta carnívora que jamás habíamos visto, pero que aparece en un panel informativo en los alrededores del Refugio Elola, al pie de la Laguna Grande, y que cometí el error de dejar leer a mi hijo…

Así que allí estábamos, dispuestos a subir y bajar a la Laguna Grande por la senda habitual…

 

Hacía frío en la salida…

Postes indicativos de la subida a la Laguna Grande. (Casi) imposible perderse…

Puente sobre la Garganta de las Pozas. Al fondo, las Paredes Negras.

Primera “no justificación”. Desde el puente que se ve en la foto de arriba se divisa la Garganta de las Pozas. Yo había leído anteriormente esta entrada del blog de Jairo, un avezado montañero que había subido a la Laguna Grande bajando por esa misma garganta y remontando por la Garganta de Gredos, desagüe natural de la Laguna Grande, que confluye con ella unos kilómetros agua abajo.  La idea (errónea por culpa mía, no por su detallada descripción) que obtuve de esa entrada es que ese terreno era más transitable de lo que realmente resultó. Sin ser excesivamente técnico sí hubo pasos en los que no debí arriesgar a solas con mi pequeño. Además pensé que al hacerla en sentido contrario, es decir, subiendo a la Laguna Grande por el lado “fácil”, y sin nieve y bajando por donde Jairo subió, sería incluso más cómoda. Menos mal que esto sí era cierto… A mayores, la vista de la Garganta de las Pozas desde el puente del mismo nombre, y de la Garganta de Gredos desde los Barrerones, no es excesivamente amenazadora.

Garganta de las Pozas.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAFoto de 2009. La Garganta de Gredos desde Los Barrerones. 

Segunda “no justificación”. La afluencia de gente ese día era enorme, baste ver la foto de abajo, con cientos de personas en los alrededores, lo que me hizo suponer que TAMBIÉN habría alguien en las gargantas.

Romería en la subida a la Laguna Grande.

Lo dicho antes: casi imposible perderse.

Fuente de los Cavadores.

Los Barrerones. Punto más alto del recorrido. Al fondo, el Circo de Gredos.

Al animalito sólo le faltaba cobrar por las fotos…

Fuente de Los Barrerones.

Vista de la Laguna Grande.

En la Laguna Grande visitamos la Charca Esmeralda, cuya pequeña cascada estaba ya casi seca a estas altura de temporada, y paramos a comer en sus orillas.

Refugio Elola.

Pequeña Cascada, casi seca ese día, en la Charca Esmeralda.

Fondo de la Charca Esmeralda. Ved el color que le da nombre.

Tercera “no Justificación. Durante todo el camino hacia la laguna no hubo prado, regato ni pedregal que no dejáramos de revisar en busca de la puñetera salamandra o la drosera, lo que me hizo sugerir a mi hijo bajar por la Garganta de Gredos, donde a buen seguro habría muchos más prados, regatos y pedregales donde buscarlas.

Mapa en mano calculé un par de horas más de recorrido sobre la ruta inicial, al límite de lo aceptable, entendí, para las capacidades físicas de mi hijo, y de lo tolerable para mi esposa. Al final fueron algo más de tres horas las que se nos fueron, y contando con apretar el paso algo más de lo que lo hubiéramos hecho normalmente.

La garganta de Gredos desciende bruscamente desde la cota de la Laguna Grande. Es una zona de pedreras y canchales que ese día no revestía excesiva dificultad al estar secas, pero a la que hay que prestar atención con agua, nieve o hielo, especialmente, como era el caso, bajando. El camino está indicado con hitos, pero los perdimos varias veces, en parte porque al haber tan poca agua nos desviábamos a la que había, en busca de nuestros objetivos…, que no aparecían.

Desagüe de la Laguna Grande por la Garganta de Gredos.

Fue al bajar por uno de esos canchales, al caer a un prado que incluso entonces estaba inundado por el agua de un arroyo que caía de nuestra izquierda, cuando oigo a mi hijo gritar: ¡las encontré!

¡Por fin!, al menos uno de nuestros objetivos cumplidos: todo un pequeño prado, apenas unos cien metros cuadrados, cuajado de Drosera Rotundifolia. Es una planta diminuta, reconocible por su color púrpura destacando entre el verde de la vegetación que la rodea. Las hojas que veis en la foto apenas tienen un centímetro de diámetro.

Drosera Rotundifolia.

Después de unos minutos de deleite de mi hijo, continuamos la marcha…, pedreras y canchales, y cuando creíamos que habíamos descendido lo suficiente y el camino transcurriría ya por el familiar prado de turba, nos encontrábamos con más canchales y más pedreras… En algunos momentos nuestros pasos nos llevaron a pequeños cortados por los que tuvimos que descender con precaución. El avance es insoportablemente lento, y empiezo a pensar que se nos va a hacer demasiado largo…

Una de las muchas pedreras que hubo que bajar…

De allí venimos…

Y hacia allí vamos…

Erosiones glaciares en las rocas.

El avistamiento de un macho de Capra Pyrenaica Victoriae que se dejó fotografiar de cerca, de una Mantis Religiosa devorando un grillo y de unas perdices que volaron casi desde nuestros pies apenas consiguieron animar algo la marcha.

Macho de Capra Pyrenaica Victoriae.

Alguna de las pérdidas de sendero nos empujaron a tramos de muy mal caminar, como el propio cauce seco de la garganta por el que literalmente tuvimos que saltar entre las piedras, pero es que el propio sendero a veces nos llevó a alguna pequeña trepada para salvar un arroyo, por fortuna seco, hecho del que preferí no dejar testimonio gráfico al alcance de mi esposa (que espero no lea esto, jejeje…).

Lo cierto es que risas aparte, las mismas palaras que encabezan esta entrada, pronunciadas más tarde por mi esposa, no dejaban de darme vueltas en la cabeza. En todo el recorrido, desde la Laguna Grande hasta enlazar de nuevo con la senda que va desde la Plataforma de Gredos hasta ella, prácticamente seis horas de camino, no vimos absolutamente a nadie, y por si acaso, muy sutilmente le expliqué a Carlos por dónde debíamos de ir, incluso la escapatoria de la ruta, que no era sino seguir la garganta de Gredos en vez de remontar la de las Pozas y llegar en una hora y media desde el Puente de Roncesvalles a Navalperal de Tormes. Estoy seguro de que en caso de necesidad, e incluso sin la ayuda del mapa del GPS, hubiera sido capaz de llegar sin problema tanto a La Plataforma de Gredos como a Navalperal de Tormes. Afortunadamente sólo tengo mi propio convencimiento como prueba, bastante “heroica” fue ya para él la salida y espero no someterle en mucho tiempo a otro desafío tan duro.

Cauce seco de la Garganta.

Al cabo de unas tres horas de descenso llegamos a la confluencia de las dos gargantas, en las inmediaciones del Puente de Roncesvalles, donde hay un cartel que nos indica la dirección a seguir (inequívoca por otra parte) y una duración aproximada de dos horas hasta enlazar de nuevo con la senda de la Laguna Grande por la que subimos ya más de seis horas antes…

Cruce de caminos. Las dos gargantas se unen aquí.

Puente de Roncesvalles.

Garganta de las Pozas. Toca subir de nuevo…

El problema de remontar una garganta es de perogrullo: hay que subir cuestas. Si bien en la salida, debido a la hora y al viento hemos pasado frío, en el descenso, encajonados por la garganta, ha hecho bastante calor. El último agua que cargamos fue la de la Fuente de los Barrerones, y de eso hace horas. Las primeras cuestas de la Garganta de las Pozas me hacen sudar profusamente, y el poco que me queda prefiero dejársela a Carlos. Tengo la boca reseca y pastosa. Al menos, no obstante ir ganando cota, el terreno es más favorable que el que hemos dejado atrás y el sendero está más marcado. Calculando unas dos horas y cuarto hasta La Plataforma de Gredos, donde hemos dejado el coche, calculo unas nueve horas y cuarto de marcha. Mi hijo da los primeros síntomas de cansancio, pero tengo que ser sutil para percibirlos, porque todo el día se portó como un campeón: ni una queja, ni una protesta..., y una resistencia sorprendente, hasta el punto de que en alguna ocasión en que era él el que habría la marcha, tuve que frenarlo. Ya de vuelta a casa intenté que valorara lo que había conseguido: esa marcha no está al alcance de muchos niños de su edad, ni siquiera de muchos adultos, pero sobre todo intenté que se diera cuenta de lo importante que había sido el positivismo con la que la había encarado. Recuerdo especialmente una frase que se me quedó grabada para siempre. Cuando ya avistábamos la plataforma y nos quedaban apenas dos o tres minutos para tomar una Coca Cola en el quiosco (yo me tomé dos seguidas), me comentó: “papá, estoy muy cansado, pero ha merecido la pena porque al menos hemos visto la drosera”. Y que un mocoso de once años de por buena una paliza de casi nueve horas y media por la montaña SÓLO por haber visto durante unos minutos una planta me llenó de orgullo y me emocionó. Espero que mi pequeño siga con esa ilusión por conseguir sus objetivos muchos años. Los dos seremos felices con ello.

Presentación de parte de las fotos que hice, tomadas de este álbum Picasa:

 

P.D. Ambos pensábamos que la Drosera Rotundifolia era un endemismo de la Sierra de Gredos, y por tanto respetamos las plantas que vimos, pero después de informarnos debidamente hemos comprobado que es una especie relativamente común en todo el hemisferio norte, así que Carlos insiste en subir de nuevo este fin de semana en busca de una planta para intentar cultivarla en casa. En los favoritos de su navegador tiene una carpeta con toda la información necesaria para conseguirlo… Lo dicho, me emociono todito…

 

¡¡¡IMPORTANTE!!!

Las descripciones de rutas de montaña que hago en este blog son tan sólo expresión de mis impresiones y sensaciones de ese día concreto, y por tanto totalmente subjetivas. No tienen porqué coincidir con las de cualquier otra persona, incluso realizándolas en las mismas condiciones. Tampoco son guías exhaustivas. A pesar de que procuro que todos los datos que ofrezco sean correctos, sería recomendable que antes de hacer alguna de ellas te informaras sobre las mismas en publicaciones especializadas. No obstante, si crees que te puedo servir de ayuda, o necesitas alguna aclaración, ponte en contacto conmigo. Por último, tienes que tener en cuenta que la montaña es un entorno potencialmente peligroso. Usa el sentido común y no afrontes recorridos para los que no estés absolutamente seguro de estar suficientemente preparado y equipado. Y ten siempre en cuenta las posibles complicaciones meteorológicas, muchas veces imprevisibles.

miércoles, 6 de octubre de 2010

Cotos-Peñalara-Refugio Zabala-Laguna Grande-Cotos

Mapa interactivo. Podéis acercaros, cambiar la vista del mapa…

El tener conciencia de clase tiene estas cosas: en el mundo actual eso supone que haces huelga sabiendo que te va a costar una pasta que podrías dedicar a dar de comer a tu familia, sabiendo que tu esfuerzo no va a servir para nada porque los “falsos sindicatos” no van a ponerse inequívocamente de tu parte y con ello morder la mano del gobierno que les compra subvenciona y mantiene. Sabes que no tendrán lugar movilizaciones y presiones eficaces, y que firmarán servicios mínimos que impiden de facto que una “huelga general” (juas, juas, juas…) tenga la más mínima repercusión en el devenir del país. Opino que esos “falsos sindicatos”, salvo honrosas excepciones, admito, son semillero de estómagos agradecidos y de liberados gandules y acomodados cuyo único interés es mantener su privilegiado status. Con todo, lo peor, al menos en mi caso, es que de una plantilla de ochenta personas sólo media docena secundamos la convocatoria. Realmente a veces pienso que tenemos lo que nos merecemos. Al menos me consuelo pensando que yo SI tengo autoridad moral para quejarme de mi situación, pues apoyo mi postura con hechos en lugar de hacer brindis al sol.

Dicho esto, respeto profundamente tus opiniones a favor o en contra de la política económica del Gobierno (de este signo o de cualquier otro, tanto da en un mundo tan globalizado) o de la idoneidad de sumarte a las movilizaciones sindicales. Respeto incluso tus frecuentemente alegados motivos económicos para escaquearte de un día de paro y te pido disculpas si eres de los (pocos según mi experiencia) sindicalistas honrados y trabajadores. Si no es así, y no te gusta como te trata el patrón pero no tienes huevos para enfrentarte a él, o peor aún, eres un pelota redomado al que le gusta poner la otra mejilla, ¡coño, so marmolillo, ten al menos un poco de vergüenza torera y no me des la paliza después con tus quejas, pues es A MÍ al que le ha costado la pasta defender TUS DERECHOS!.

Después de liberadas tensiones, entro en harina, que no es otra cosa que detallar una deliciosa salida montañera que hice el pasado 29 de septiembre aprovechando el evidente y monumental cabreo que me pillo siempre en día de huelga...

Mi esposa descansaba, así que tempranito aparcamos en el Puerto de Cotos, con la intención de subir a Peñalara por el Collado Peña Citores. Preciosa subida que cruza en sus primeros kilómetros un extenso pinar de Pino Silvestre que deja paso, a medida que ganamos cota, a una pradera con vegetación puramente alpina, aparentemente yerma en comparación con la frondosidad que dejamos a nuestros pies.

Traguito de agua en Cotos antes de iniciar la subida. No hay más casi hasta el final de la ruta.

Algunos ejemplares de Pino Silvestre son realmente majestuosos.

El sendero está bien marcado, tiene señales amarillas indicativas, y en mi opinión es mucho más hermoso que la pista de las zetas por donde suele subir la mayoría de senderistas, aunque es cierto que es algo más largo y pelín más técnico… Y cuando digo técnico me refiero a esto, fuera miedos pues:

Las vistas hacia el sur son espectaculares, contrastando el intensísimo verde del valle entre los puertos de Navacerrada y la Fuenfría con la omnipresente y pelada mole del Alto de Las Guarramillas (Bola del Mundo), que a sus pies luce  el contrapunto de las ominosas cicatrices de las pistas de Valdesquí.

Verde, por todas partes. Incluso a comienzos del otoño… En el centro el Puerto de Navacerrada.

Alto de Guarramillas (Bola del Mundo). Justo debajo, Valdesquí. 

A medida que ganamos altura la vegetación ralea.

A partir del Collado Peña Citores la pendiente se suaviza bastante, aunque ver constantemente Peñalara a lo lejos hace que el camino se haga mucho más laaargooo…

-¿Hasta allí, Carlos?

-Sí cariño…

Último tramo de la subida. Detrás de mi esposa, Dos Hermanas, Valdesquí y Bola del Mundo.

La cima de Peñalara es ventosa. He subido ya unas ocho veces y SIEMPRE ha sido así, ya que estas cumbres son la primera barrera que se encuentran los fríos vientos esteparios procedentes del norte, así que no hay más remedio que resguardarse, que a esta altura (2430m) nunca hace calor, comer el bocata y recuperar fuerzas para el descenso. Antes de iniciarlo no puedo por menos que acercarme a fotografiar (desde más lejos de lo que me hubiera gustado) la cumbre más hermosa en mi opinión de la Sierra de Guadarrama: el Risco de Claveles, por donde no me atrevo a sugerir a mi esposa que crucemos...

El Risco de Claveles desde la antecima de Peñalara.

Desandamos parcialmente el camino cumbre abajo en dirección de Dos Hermanas, donde enlazamos con el camino de las zetas. Este camino no tiene mayor dificultad. Aproximadamente a mitad de la bajada hacia Cotos sale un sendero a mano izquierda que nos lleva al Refugio Zabala y que tampoco reviste ningún problema.

Camino de las zetas.

Refugio Zabala.

Vista desde la plataforma rocosa donde se encuentra el Refugio Zabala.

En el Refugio Zabala apenas paramos un minuto. Es un refugio pequeño y además parte de él está cerrado, por lo que rápidamente encaramos el descenso hacia la Laguna Grande de Peñalara. Este es el único tramo “técnico” del recorrido, ya que hay que descender por una zona pedregosa. No obstante con algo de precaución no reviste mayor problema.

Vista de la Laguna Grande de Peñalara en el descenso desde el Refugio Zabala.

En esta zona llegamos a la civilización… Hasta aquí las personas con las que nos hemos cruzado eran más montañeros que senderistas, pero ahora la cosa cambia, y los alrededores de la laguna, gracias a la facilidad de su acceso desde Cotos, están llenos de familias con los niños y paseantes. Si queréis llevar a los peques “a la sierra”, sin que “os den el día” es una muy buena opción. De aquí a Cotos el camino pierde altura paulatinamente y está tan trillado que incluso alguna zona está pavimentada con madera.

Antes, a los pies de la laguna, tengo un par de minutos de recogimiento, de intento de reconocer (infructuosamente, como me descubrió Cabesc) el lugar exacto de los hechos. De nuevo esa sensación de ponerse el vello de punta al recordar algunos de los momentos más intensos de mi vida, la posterior reflexión sobre la importancia del azar en nuestra existencia, sobre la verdadera naturaleza del peligro… Tantas emociones en un tiempo y un espacio tan pequeños… Tengo que volver allí, solo, con calma...

Aquí es donde sucedió todo.

Pero hoy voy con mi esposa, y hay que bajar. Me relamo pensando en los gigantescos bocadillos de la Venta Marcelino que espero acompañar de la acostumbrada jarra de cerveza con limón. Mmm…

Inicio de la bajada hacia Cotos desde la Laguna Grande de Peñalara.

Bellísimo y bucólico paisaje con el Refugio Zabala en lo alto.

A medida que descendemos, entramos de nuevo en el reino del Pino Silvestre.

El final de la ruta, la Venta Marcelino, en Cotos. Bocatas de muerte…

Tengo que hacer una precisión. Esta ruta, que en wikiloc he calificado como de dureza moderada (habrá quien la hubiera calificado como fácil, lo que hipotéticamente podría llevar en un mal día a problemas a gente sin ninguna experiencia) no deja de ser una ruta de ALTA MONTAÑA, que transcurre casi toda por encima de los dos mil metros de altura, lo que significa clima cambiante incluso en verano. Y doy fe de ello ya que yo mismo fui víctima de síntomas de congelación en la nariz en junio de dos mil nueve, por lo que SIEMPRE se debería hacer correctamente equipado y debidamente preparado.

Y aunque la mayoría están publicadas en la entrada, aquí tenéis una presentación con alguna más de las (muchas) fotos que hice. Están en este álbum Picasa:

La próxima salida, de lujo: más de nueve horas (tres más de lo previsto, y las seis últimas sin cruzarnos con un alma) por la Sierra de Gredos el pasado sábado dos de octubre, en la única compañía de mi hijo. Milagro ha sido que el pobre no haya renegado de mí y mi esposa no me haya planteado aún demanda de divorcio…

 

¡¡¡IMPORTANTE!!!

Las descripciones de rutas de montaña que hago en este blog son tan sólo expresión de mis impresiones y sensaciones de ese día concreto, y por tanto totalmente subjetivas. No tienen porqué coincidir con las de cualquier otra persona, incluso realizándolas en las mismas condiciones. Tampoco son guías exhaustivas. A pesar de que procuro que todos los datos que ofrezco sean correctos, sería recomendable que antes de hacer alguna de ellas te informaras sobre las mismas en publicaciones especializadas. No obstante, si crees que te puedo servir de ayuda, o necesitas alguna aclaración, ponte en contacto conmigo. Por último, tienes que tener en cuenta que la montaña es un entorno potencialmente peligroso. Usa el sentido común y no afrontes recorridos para los que no estés absolutamente seguro de estar suficientemente preparado y equipado. Y ten siempre en cuenta las posibles complicaciones meteorológicas, muchas veces imprevisibles.