En el tiempo que llevo saliendo a la montaña con los niños esta ha sido la ruta más dura, pero también de la que más hemos disfrutado. Las etapas intermedias han sido: Plataforma de Gredos, cuerda del Refugio del Rey, (con un pequeño desvío al principio de la senda), Refugio del Rey, Garganta de las Pozas, un collado del que desconozco el nombre, (identificado en el mapa como Majada de Adrián), cresta de los Altos del Morezón, Morezón, Navasomera, Garganta de las Pozas, cuerda del Refugio del Rey, Plataforma de Gredos.
El día, que amenazaba frío, resultó radiante. Incluso caluroso cuando de trepar se trataba, y la ropa de abrigo, que prudentemente cargamos, se acabo convirtiendo en peso muerto. El recorrido sólo lo conocía por referencias de amigos montañeros, descripciones encontradas en internet y el análisis del plano de la zona, y llevaba mis reservas al no haberlo transitado nunca, pero no hemos tenido problemas, y de hecho, ya hemos quedado en explorar alguna variante en futuras excursiones.
La de hoy comienza de nuevo en la plataforma de Gredos, (y el reportaje fotográfico lo hace con la foto más repetida en este blog últimamente, la del inicio de la senda de la Laguna Grande, en la Plataforma de Gredos).
De inicio comenzaremos por la misma senda que nos lleva a la Laguna Grande, pero a unos pocos cientos de metros veremos un desvío a la izquierda, justo por debajo de un pluviómetro metálico. Aunque nosotros entramos por él unos cientos de metros a fin de visitar la antigua caseta de los remontes de la pista de esquí ahora abandonada, el correcto es un pequeño sendero que sale justo al coronar el collado que nos da acceso al Prado Pozas.
Este primer sendero nos llevaría, como indica el cartel, al Puerto de Candeleda, aunque el trastorno no sería excesivo ya que sólo estaríamos a aproximadamente un kilómetro del primer destino de hoy: el Refugio del Rey, al que llegaríamos sin problemas siguiendo un sendero paralelo al cordal. Después de la visita a la caseta y su oxidada maquinaria, volvemos a la senda de la Laguna Grande. El sendero que tenemos que coger, (foto de abajo), es el que en el mapa corre paralelo a la cuerda del Refugio del Rey, justo al pasar el collado que da acceso al Prado Pozas, y ya con las Paredes Negras a la vista, las cuales dejaremos a nuestra derecha.
Al fondo, en el centro y ligeramente a la izquierda de la foto, veis el collado que tenemos que coronar, y que después de un trecho nos llevará al Refugio del Rey. El sendero está jalonado de hitos y es difícil perderlo, al menos en un día como hoy. Con nieve, y sobre todo con niebla, la cosa se podría complicar.
Después del collado atravesaremos una zona de piornal, con unas maravillosas vistas a nuestra izquierda, hacia el Puerto de Candeleda, donde hubiéramos llegado siguiendo el primer sendero que tomamos, y más allá aún La Mira y la cuerda que une esta con el Cabezo del Cervunal.
Seguimos unos minutos más y al poco llegaremos al Refugio del Rey, como se puede ver, en ruinas.
Aquí paramos unos minutos a comer algo de fruta y beber con calma. Mientras mis hijos descansan yo me entretengo en hacer una foto panorámica, (pinchad en ella para descargarla en un tamaño más grande).
En dirección oeste a unos doscientos metros del refugio, hay una fuente donde rellenamos las botellas.
Y es aquí donde mis hijos ven, a media ladera, un grupo de machos monteses que me hacen demorar un buen rato más, cambiar el objetivo y emular a un fotógrafo de verdad, arrastrándome casi, entre los piornos y las rocas en busca de una buena instantánea…
Remontar altura además me da ocasión de tomar una hermosísima foto de los alrededores del refugio con la amenazadora presencia de La Mira y Los Galayos.
Bajo de nuevo en busca de mis hijos y volvemos sobre nuestros pasos, pero en vez de coger de nuevo el camino paralelo a la cuerda del Refugio del Rey giramos ligeramente a nuestra izquierda en busca de la vereda del Refugio del Rey. La subida “normal” hacia el Morezón sería girar aún más a la izquierda, en busca del prado de Navasomera, pero se nos antoja más fácil, (aunque algo más larga), la ruta que tomamos. Tenemos que pasar por un pedregal que sube a un pequeño collado que a su vez nos da paso a la parte más alta de la Garganta de las Pozas.
Aquí nos damos cuenta de lo acertado de nuestra elección, pues este tramo nos pareció precioso: prados blandos, empapados por el cantarín arroyo que desagua en la Garganta de las Pozas propiamente dicha, (detrás de las rocas de la última foto), posibilidad, de nuevo frustrada, para que Carlos buscara su Salamandra Almanzoris, y una subida más tendida y menos abrupta que por Navasomera.
Al coronar el pequeño collado de la segunda foto de arriba vemos el cordal identificado en el mapa como Altos del Morezón, y de nuevo nos surge la duda de si subir “a cuchillo”, o por el collado que en el mapa coincide con la leyenda Majada de Adrián y crestear hasta el Morezón. Decidimos esto último y encaramos la última subida del día.
Carlos, (que sube como la seda gracias a esa carrocería ultraligera que tiene), se nos queda parado al final del collado.
¿Qué ocurre?. Pues que posiblemente se ha quedado impresionado con la vista…
Estamos casi en lo más alto del Circo de Gredos, con unas vistas impresionantes del Pico Almanzor, la Galana, el Ameal de Pablo…
Pero todavía tenemos que crestear hasta el Morezón, y en algunos tramos esto es complicado.
Al final llegamos a la tosca cruz que corona esos casi dos mil cuatro cientos metros de los que hace gala el Morezón.
Os dejo unas cuantas fotos que no hacen justicia al paisaje que se puede gozar desde “ahí arriba”.
Y una nueva panorámica, esta del Circo de Gredos y el propio Morezón. Como antes, pinchad en ella para descargarla en tamaño más grande.
Toca bajar. En lugar de crestear de nuevo ahora sí bajamos hacia Navasomera.
De ahí cogemos de nuevo la Garganta de las Pozas, y ya sí, volvemos sobre nuestros pasos hasta encontrar de nuevo la senda de la Laguna Grande, y llegar al poco a la Plataforma, donde descubro al pedirle unos refrescos, que el dueño del kiosco es amigo de un compañero de trabajo, ¡pequeño es el mundo leches…!, y después de unos minutos de descanso cogemos de nuevo el coche para casa. Total, cinco horas a ritmo tranquilo y una semana en la que gracias a las fiestas he podido salir tres días a la montaña con los peques, mmm...
Presentación con parte de las fotos que he tomado:
