domingo, 26 de diciembre de 2010

Objetivo: Maratón de Sevilla. Undécima semana.

Foto de Pete Stocks, descargada de Photo.net.

Once semanas desde que, presuntamente, empecé la preparación para Sevilla. Siete sólo (ahora es solo) para la ¿gran? cita. Y las cosas no cambian mucho. Cuarenta y pico kilómetros de trote, con tan sólo (solo, Carlos, ahora es solo) una ligera mejoría de la rodilla y la alucinante, por inesperada, vuelta de las molestias de pubis.

Cierto que el día de Navidad tenía pensado salir, con lo que hubiera pasado, creo que cómodamente, de los cincuenta kilómetros, y que el barro le da a los realizados un pequeño plus de dureza, pero no pudo ser por, digamos, un “exceso de visitas al excusado”, que además me han dejado de lo más flojo para la tirada larga dominical. No, si al perro flaco, gordo en este caso… Como lectura positiva: he salvado Nochebuena y Navidad sin coger un gramo.

Respecto a la rodilla, como digo, las cosas van más o menos bien: no empeora, pero después de mes y medio sigo sin poder forzarla lo más mínimo. Y lo del pubis me tiene mosca. Estoy razonablemente seguro de que la lesión no se ha reproducido, y que simplemente mi cuerpo pide más abdominales y se va a quejar por la parte más débil: ese punto doloroso donde se gestó un año y medio de baja allá en la lejana mitad de dos mil nueve. Haremos más abdominales pues, y más estiramientos, y tendremos más cuidado con los resbalones en el barro y rezaremos al dios de los corredores, a ver si de una vez se apiada de este pobre trotón…

PD. Oyes, que no se me va la musiquilla de la cabeza…

6 comentarios:

Dani dijo...

Carlos, me alegro un montón de que las cosas vayan bien, no hay subida de peso, no hay bajada de kilómetros, no hay más molestias de rodilla...

Y a mí también me pasa Carlos. Soy de los que piensan que si vas a cambiar algo en la Lengua Española hazlo para bien, no para acomodarte a la generación de analfabetos que ya no saben escribir -y a los que parece que hay que ponerles fáciles las cosas-.

Ea. Felíz 2011.

Gonzalo Quintana dijo...

Tiene mucho mérito estar tantas semanas al filo de la navaja y no caer. Si no empeora es que lo estás controlando. Llegarás.

Santi Palillo dijo...

Si que es pegadiza la musiquilla, mucho más que esos pedregales, aunque como te la pegues por ahí...

Mejórate de males, sobre todo del que te hace ir de bareta, el resto se acabarán yendo aburridos de tantos abdominales.

Felices fiestas.

Carlos dijo...

Dani, yo sé poco de todo (de muchas cosas nada) pero me apena que las cosas se simplifiquen cuando eso lleva a un empobrecimiento. Difícil de explicar, pero una hache, una tilde, tienen una historia de la que somos herederos y que no deberíamos olvidar. Quizá esté equivocado, pero eso es lo que creo.

Gonzalo, realmente lo que ocurre es que ya no puedo caer más, jajaja... Gracias por los deseos.

Santi, después de ver tus últimos flines dan ganas de replantearse si merece la pena el sacrificio de "entrenar" en vez de "correr". Luego me pongo otra vez la musiquilla y se me van los pies...

Gracias a los tres. ;-)

Amig@mi@ dijo...

Pues este post, Carlos, es como para competir con la prueba de la botella esa de si medio llena, medio vacía.... Yo me quedo en que la veo a la mitad, y mientras haya líquido, no vamos mal.
Me alegro de que a pesar de que... te lo tomes con humor y que hasta a una " indisposición estomacal", le saques el punto positivo.
Sigue así, que el mundo sigue girando.
Espero que "lo demás" vaya bien.

Un besote

mayayo dijo...

Pasito a pasito nos vamos acercando a Sevilla, Carlos.
Y por el camino, recordando esos momentos MAMeros, que recuerdos me ha traído ese video :-)