viernes, 7 de mayo de 2010

Uno de esos días...

Apenas media hora de trote muy suave con pésimas sensaciones. Entras en el ascensor y te miras en su espejo. Tu rostro gris devuelve una mirada lejana, cansada y sin brillo. Tus sienes se van cubriendo de blanco, al igual que la barba de dos días que no has querido afeitar. Tomas conciencia de tu cuerpo, agotado por la falta de descanso, quejumbroso por los muchos años que ya pesan sobre él, por todas las lesiones que un día padeció y por alguna de la que aún renquea, pero sobre todo, dolorido por albergar un alma que lleva mucho tiempo sufriendo, impotente.

A veces llega un momento en que

te haces viejo de repente.

Sin arrugas en la frente

pero con ganas de morir.

Poco te sorprende ya en este anodino mundo. Hace tiempo que perdiste la ilusión, y la soledad es frecuentemente tu única compañía.

Paseando por las calles

todo tiene igual color.

Siento que algo echo en falta,

no sé si será el amor.

Hace meses que no duermes bien. El brillo verdoso y fantasmagórico de los números de tu despertador es testigo de largas horas de insomnio en busca de respuestas que sabes no encontrarás, a la espera de un milagro que no ocurrirá, mientras te aferras a una vana esperanza.

Me despierto por las noches

entre una gran confusión.

Es tal la melancolía

que está acabando conmigo.

Siento que me vuelvo loco

y me sumerjo en el alcohol.

Las estrellas por la noche

han perdido su esplendor.

Y te gustaría contarlo, gritarlo a los cuatro vientos, pero las palabras se ahogan en tu garganta, y tus dedos tropiezan en el teclado, y los sentimientos brotan y fluyen, y giran…, pero quedan dentro.

Y un buen día vuelves a sentir lo mismo que aquella tarde mientras comías con tu hija: siempre hay alguien que ya lo contó antes. Alguien que sí supo sacarlo fuera y cantarlo.

He buscado en los desiertos

de la tierra del dolor,

y no he hallado más respuesta

que espejismos de ilusión.

He hablado con las montañas

de la desesperación

y su respuesta era sólo

el eco sordo de mi voz.

Y un nudo ata tu garganta. Y el inmenso peso de la pena ahoga tu corazón. Y aprietas los ojos, ¡joder, cómo duele!, y ni llorar puedes...

 

13 comentarios:

Vity dijo...

Ánimo Carlos, el secreto está en hacerse a la idea , de la edad que tenemos. A más edad ( a partir de los carentaitantos ) retos más fáciles. Que las locuras ya estén hechas, para nuestra edad.¿ nos vemos en el camino de santiago el 13 de junio,? o tienes en mente para ese dia alguna locura.


un saludo.

Amig@mi@ dijo...

Qué triste.
Vamos, que tú para animar si te animan a tí primero.
LLegó el momento quizás de aceptar que seguimos poniendonos retos, que lograremos, pero más acordes a la edad que irremisiblemente tenemos.
Hoy soy yo la que te da el abrazo grande, achuchao y largoooooooo
Me encantaría estar más cerca( físicamente, que en mente creo que lo estamo,)
;)

mayayo dijo...

Animo Carlos.

Un fuerte abrazo

Miguel dijo...

¡¡arriba esos ánimos!!

La senda del tiempo siempre está y estará ahí, pero nosotros somos más fuertes. El tiempo pone las reglas, quizás los topes, pero entremedias nosotros podemos llegar hasta dónde nos propongamos.

Mucho ánimo. El problema de las lesiones pasará, ya lo verás. Mucha paciencia, que la pubalgia y esas lesiones son jodidas por lo cansinas que son, pero al final siempre pasan.

Además, quizás con el tiempo no podamos correr más rápidos, pero siempre podremos proponernos correr más lejos.

Poco a poco. Y mucho ánimo! un abrazo!

Quique dijo...

Animo Carlos...que no se diga, la edad es la que nosotros queremos tener....

Un saludo
Quique

Zerolito dijo...

No se si estoy tragando saliva o son lágrimas que no se atreven a salir.

Un abrazo, Carlos. Y ánimo. No te faltan hombros en los que apoyarte, eres afortunado. No lo olvides.

Carlos dijo...

Me doy cuenta de que esta entrada es como un puzzle del que la mayoría no tenéis todas las piezas, de ahí que quizá no se haya comprendido muy bien, pero principalmente no son los años lo que pesa en mi alma.

Muchísimas gracias a todos. ;-)

Cocoloco Amamower dijo...

Y luego hablas de Inspiración.

Nos faltarán Piezas del Puzle, pero certero como una Flecha en la Diana.

Y precioso. Puro Sentimiento. Pura Poesía. Si fuese Profe de Lengua, me lo llevaba de Ejemplo total. ;-)

Por cierto, todo pasa, tanto lo Bueno como lo Malo. Son Rachas, y vamos saliendo de ellas.

El Inteligente aprovecha para aprender. Los demás, nos conformamos con seguir sobreviviendo.

Ana dijo...

No tengo ninguna pieza del puzzle, pero lo siento mucho. Lo paso mal cuando la gente que me cae bien lo pasa mal, y a ti no te pega nada decir cosas como "anodino mundo". Tampoco tiene pinta de que sea algo que pueda resolver cualquiera, pero si algo se puede hacer aquí estamos.

anita (la gurisa) dijo...

Hola CArlos! tanto tiempo... fui al enlace que dejas, y me mato ese tema de Revolver... que LINDO que es , no lo escuchaba hace un tiempo...

Y son lindas las palabras qeu pones. tristes pero con sentido...

besos!

Santi Palillo dijo...

Me extraña verte triste y melancólico, te tengo por pura vitalidad y alegría de vivir; claro que los sentimientos o los hechos que los provocan pueden alterarlo todo, de lo que estoy seguro es que no estás así por la edad, al menos por la tuya.

En cualquier caso un abrazo Carlos.

Amig@mi@ dijo...

ainnn...
Me alegro de estar confundida.
;)
Besos

siempreactivo dijo...

!hola Carlos¡
Yo pasé un muy mal trago familiar en el 2003.
Soy siete años mas mayor y tú todavía me has sacado en alguna foto corriendo.
Hacemos lo que buenamente podemos y ya sabes que en este mundo no se queda nadie.
UN ABRAZO