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lunes, 9 de noviembre de 2009

Castro de Ulaca.

Hoy hacía frío en Avila. El temporal que azotaba media España también se dejó notar aquí en forma de temperaturas bajas y un fuerte viento. Por otro lado mi hija no podía acompañarnos en nuestra salida montañera de la semana, así que Carlos y yo decidimos hacer algo “ligero”, por lo que hemos recorrido el Castro Vetton de Ulaca, en Villaviciosa, pueblo anejo de Solosancho, a veinte kiómetros de Avila por la Nacional 502. Aquí el mapa de acceso desde Madrid, y en este otro enlace el mapa de la zona en .pdf.

Ulaca es uno de los principales castros Vettones y se encuentra enclavado en un estratégico cerro desde cuya altura se domina visualmente casi todo el Valle Amblés hacia el norte, este y oeste, y con la Sierra de la Paramera y el alto del Pico Zapatero, detrás. Os recomiendo que leáis este enlace de la web Celtiberia.net, con una completa descripción del castro para ampliar información.

El recorrido es relativamente corto, (entre dos y dos horas y media a paso tranquilo, aunque se presta a demoras por las paradas en los puntos informativos), y no encontraremos agua. No tiene ninguna dificultad especial salvo la cuesta del inicio, que no es excesivamente larga, aunque eso sí, subiremos casi hasta los mil quinientos metros y hay zonas de sendero con piedra suelta.

Como además de frío y ventoso, el día amenazaba lluvia, (es decir un día pestoso para fotografía de paisaje por las condiciones de iluminación y las molestias del viento, y peligroso para el equipo), no cargué con mi Oympus E-510, sino con la sufrida compacta que llevo a las carreras, así que mil perdones por la pésima calidad de las fotos de hoy…

Villaviciosa es un pequeño pueblo de poco más de cien habitantes. Dejamos el coche sobre las nueve y media de la mañana justo al lado del Hotel Sancho de Estrada, (actualmente en obras, pero lugar más que recomendable para pasar un romántico fin de semana).

ulaca 08-11-09 001Verraco, (típica escultura zoomorfa vetona), a la entrada del hotel.

Justo enfrente del hotel, cruzando la carretera que lleva al pueblo, existe un aula arqueológica donde teóricamente se ofrecía información, pero actualmente aparece abandonada. Esa carretera muere en Villaviciosa y se convierte en un camino que es el que debemos encarar.

ulaca 08-11-09 002Al cabo de apenas quinientos metros veremos a la izquierda una puerta de acceso con un cartel informativo: es el inicio de la subida al castro.

ulaca 08-11-09 004El acceso es libre y no hay ningún horario de visitas establecido. Esta primera parte, hasta llegar al castro, está indicada con hitos manufacturados y pintados de amarillo, por lo que es casi imposible perderse.

ulaca 08-11-09 005 Siguiéndolos unos cientos de metros llegaremos al primero de los paneles informativos que componen el recorrido “estándar”, situado en un pequeño prado.

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Unos metros más adelante, después de salvar un último tramo de subida en el que se ha construido una escalera de acceso, entramos en el castro propiamente dicho  por su puerta oeste.

ulaca 08-11-09 008 ulaca 08-11-09 009 A partir de ahora simplemente tendremos que seguir el recorrido sugerido por los paneles, que nos ofrecerán una ruta completa por el castro y mucha información interesante acerca del origen del castro, forma de vida, historia...

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Unos metros más arriba de esta primera zona amurallada encontramos una segunda línea defensiva.

ulaca 08-11-09 012 Una de los puntos más interesantes durante la vista es sin duda el “Altar de los Sacrificios”, nombre con el que se conoce la roca tallada de las fotos de abajo, aunque tal nombre quizá no concuerde con la verdadera función del recinto del que forma parte. Leed este artículo publicado en el Diario de Avila en agosto de este año, acerca de su posible función como templo solar, aunque evidentemente de una u otra forma parece clara su función ceremonial.

ulaca 08-11-09 015Vista general del recinto ceremonial. 

ulaca 08-11-09 016Detalle del “Altar de los Sacrificios”. 

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Al fondo el Castillo de Manqueospese, en Mironcillo.

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Vista desde arriba del “altar”.

A pocos metros, siguiendo el recorrido, nos encontramos con otra construcción singular conocida como “La Sauna”, pues se la relaciona con ese uso como rito ceremonial para los guerreros vetones.

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De izquierda a derecha, puerta del horno, cámara y al fondo, la antecámara o zona de espera.

Siguiendo adelante encontramos unas reconstrucciones de viviendas y las canteras abandonadas, (si no fuera por el musgo daría la sensación de que fue ayer mismo), de donde se extraía la piedra para las construcciones.

ulaca 08-11-09 023 ulaca 08-11-09 024 ulaca 08-11-09 025

Una de las canteras abandonadas.

Estamos cerca de un collado donde se situaba el límite geográfico del castro, seguimos hacia él y giraremos hacia la izquierda, con unas vistas espectaculares de la cara norte de la Sierra de la Paramera, zona del Pico Zapatero, hoy ocultas por la niebla y con algo de nieve en cotas altas.

Trasteamos entre roquedos unos cientos de metros y seguimos el contorno de una muralla inacabada. Parece ser que el abandono del castro la pilló sin terminar.

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Toca bajar cota y volver por un sendero, apenas insinuado, paralelo a aquel por el que hemos subido para encontrarnos con las ruinas de lo que pudo ser un “Torreón de Ceremonias”, o al menos un edificio de una cierta importancia a juzgar por la factura de sus cimientos, (lo único que se puede apreciar actualmente), mucho más elaborada que el de el resto de construcciones. Esto, y el hecho de estar localizado casi en lo más alto del castro, hace pensar que pudo existir en ese punto una especie de acrópolis.

ulaca 08-11-09 028 Bajada desde la muralla sur.

ulaca 08-11-09 029 Restos del “Torreón de Ceremonias”.

Una última visita a un “barrio” del castro donde se puede apreciar la distribución de las viviendas y saldremos del castro a través de la puerta norte del mismo, donde podemos apreciar detalles como la muesca donde encajaban los goznes del portón.

ulaca 08-11-09 031 Zona donde debió existir un “barrio residencial”.

ulaca 08-11-09 036Según los paneles informativos, esta debió ser la puerta principal del castro por ser la de más fácil acceso.

ulaca 08-11-09 037Detalle de la puerta: muesca para el gozne del portón.

Desde aquí tenemos dos opciones: desandar hasta el punto anterior y girar a nuestra derecha, donde vemos el “Altar de los Sacrificios” a unos doscientos metros  y volver por la misma senda por la que subimos, o seguir por una divertida vereda que rodea el cerro por esta parte, marcada de nuevo con hitos pintados de amarillo, y que nos lleva al prado donde encontramos el primer panel informativo. Nosotros elegimos esta segunda opción, y en unas dos horas y media, a paso tranquilo y con paradas para hacer fotos y comer el bocata estábamos de vuelta en Villaviciosa. Una bonita mañana.

sábado, 30 de octubre de 2010

Ulaca-Valle del Río Picuezo.

Mapa interactivo. Puedes descargar la ruta de este enlace.

IMPORTANTE. La ruta está trazada sobre el mapa pues ese día se me olvidó el GPS. No obstante es exacta ya que los caminos y senderos son fácilmente distinguibles en las ortofotos excepto, quizás, en la bajada desde el Cerro del Castillo (saliendo del castro de Ulaca) hacia el valle del Río Picuezo, entre los kilómetros 2,5 y 4. No obstante ese tramo está marcado con hitos fáciles de seguir y la direccionalidad está muy clara por lo que no deberíamos tener mayor problema.

Ruta cortita pero sabrosona la que hice con mi esposa el pasado martes 26 de octubre. Comienza en el pueblo de Villaviciosa, un anejo de Solosancho, a unos veinte kilómetros de Avila, para subir al castro Vetton de Ulaca, bajar de allí al valle del Río Picuezo y volver a cruzar la cuerda por el collado de La Hoya en dirección al camino que nos lleva de vuelta a Villaviciosa. En esta otra entrada ya detalle una visita anterior al castro Vetton de Ulaca que os recomiendo leáis si estáis interesados en la parte cultureta de la ruta ya que en ella detallo el castro con mucho más detalle de lo que lo haré hoy. El martes mi esposa y yo fuimos más con la intención de hacer algo de montaña sencilla y volver relativamente pronto a casa que de visitar el castro, aunque al final, como siempre, y debido a un “error de navegación” del que suscribe, la salida se alargó algo más de la cuenta, cosa que se está convirtiendo en peligrosamente habitual. Si la hacéis os recomendaría que “perdierais” media horita en visitar la totalidad del castro para volver después al track, del que de todas formas no os desviaríais más que un par de cientos de metros.

Lo dicho, tempranito dejábamos el coche estacionado a los pies del castillo de Villaviciosa reconvertido en el Hotel Sancho de Estrada (que lleva mucho tiempo en obras), con un día luminoso por delante en el que apetecía andar con calma y disfrutar del paisaje, que es lo que hicimos.

El sendero que sube al castro sale a unos quinientos metros del pueblo, y su entrada está perfectamente indicada con un cartel explicativo (de nuevo recomiendo visitar mi anterior entrada sobre el castro para tener más detalles) y encaramos la primera subida de las dos que vamos a hacer hoy, en la que salvaremos unos trescientos metros de desnivel en algo menos de tres kilómetros. Teniendo en cuenta las múltiples paradas para ver el castro, el esfuerzo no es excesivo.

Hotel Sancho de Estrada.

Vista de Villaviciosa desde el sendero de subida al castro.

Habitantes de la zona.

Vista de Solosancho desde las inmediaciones del castro de Ulaca.

Como dije antes, el objetivo del día no era principalmente la visita al castro, aunque no dejamos de acercarnos a sus puntos más importantes. Entre ellos, las imponentes murallas, el altar de los sacrificios, la sauna ritual y las reconstrucciones de viviendas.

Una de las entrada al castro por sus murallas.

¿Altar de los sacrificios o templo solar?

Sauna ritual.

Reconstrucciones de viviendas.

La mañana transcurre sin sobresaltos y al poco llegamos al collado existente al pie del Cerro del Castillo por el que debemos cruzar para bajar al valle del Río Picuezo. De esa zona es la siguiente foto. Fijaos en el pico de la izquierda, es El Gavilán (Montse, me acordé de tí, jejeje…). Mi idea era bordearlo por la izquierda según miramos la foto, y bajar por el pequeño collado que se aprecia a su derecha, lo que nos hubiera ahorrado varios kilómetros de ruta… Con esas intenciones bajamos por un estrecho sendero, a veces casi imperceptible a pesar de estar marcado con hitos, hacia el valle del Río Picuezo y giramos a la derecha por el camino, este sí perfectamente visible y transitable, que bordea El Gavilán y los resaltes rocosos que veis detrás de él. Una vez llegados a la altura del collado deberemos girar a la derecha para cruzarlo. Por referencias sé que no hay sendero marcado.

Vista de El Gavilán desde los pies del Cerro del Castillo.

Valle del Río Picuezo.

Pero nos encontramos con un problema que provocó mi “error de navegación”: la traicionera perspectiva que nos hace ver el mismo accidente geográfico de forma completamente distinta según el ángulo de visión, y si no, decidme si en la foto de abajo el pico que se ve no es “clavadito” a El Gavilán que habéis visto arriba…

El “falso Gavilán”

Y no, no lo es. El verdadero Gavilán es el de la foto de abajo, que visto desde el sur no parece más que un pequeño resalte rocoso, mucho menos imponente que su vista desde el norte, todo lo contrario que ocurre con el otro pico, del que desconozco el nombre, con una vista más humilde desde el norte que la que apreciáis en la foto de arriba. En mi contra además, que ya hace tiempo que colgué un mapa de la zona, por lo que no tengo excusa por haber incumplido uno de los principales consejos que se nos da a los que nos iniciamos en montaña, que es no salir nunca sin mapa por mucho que creamos conocer el camino.

El verdadero Gavilán. Desde aquí un gorrioncillo…

No obstante el error nos “salió” bien. Tanto la subida como la bajada en un principio previstas eran rocosas y escabrosas, mientras que la ruta que tomamos se reveló como deliciosa, entre suaves y mullidos prados en los que vimos pastar caballos que aún apartándose de nuestro camino no dejaban de sentir curiosidad por nosotros. El momento más hermoso de la mañana lo tuvimos cuando por algún movimiento nuestro algo más brusco de lo normal esos caballos que veis en la foto de abajo (aún había alguno más de los que aparecen) salieron al galope por la ladera. El sonido de sus cascos rompiendo el casi absoluto silencio, reverberando en las rocas, rebotando y volviendo a nuestros oídos, la plasticidad de la escena, con la belleza de los animales recortándose en el verde de los piornos y el gris granito... fue un momento mágico.

El collado de la Hoya no es duro, y al coronarlo decidimos comer el bocata. Durante unos minutos, y a la vista ya del camino que nos llevará de vuelta a Villaviciosa, nos demoramos en disfrutar del sol, la brisa, las vistas hacia la Sierra del Zapatero (foto de abajo), y en la visita a las ruinas de una majada cercana. Al poco, bajamos hacia el arroyo de los Portillos, paralelo al camino. Su cruce, con un pequeño salto, es la última dificultad del día. Ya en el camino sólo nos quedó volver a Villaviciosa, pasando por delante del Gavilán y alegrándonos de haber errado el camino.

Majada de pastores abandonada. Al fondo, el Pico Zapatero.

Presentación de fotos, de este álbum Picasa:

 

¡¡¡IMPORTANTE!!!

Las descripciones de rutas de montaña que hago en este blog son tan sólo expresión de mis impresiones y sensaciones de ese día concreto, y por tanto totalmente subjetivas. No tienen porqué coincidir con las de cualquier otra persona, incluso realizándolas en las mismas condiciones. Tampoco son guías exhaustivas. A pesar de que procuro que todos los datos que ofrezco sean correctos, sería recomendable que antes de hacer alguna de ellas te informaras sobre las mismas en publicaciones especializadas. No obstante, si crees que te puedo servir de ayuda, o necesitas alguna aclaración, ponte en contacto conmigo. Por último, tienes que tener en cuenta que la montaña es un entorno potencialmente peligroso. Usa el sentido común y no afrontes recorridos para los que no estés absolutamente seguro de estar suficientemente preparado y equipado. Y ten siempre en cuenta las posibles complicaciones meteorológicas, muchas veces imprevisibles.

jueves, 22 de octubre de 2009

Castro de la Mesa de Miranda.

Aunque la visita de hoy al Castro de la Mesa de Miranda no puede considerarse una salida de montaña, pues mi esposa y yo apenas hemos salvado desniveles y en total no habremos andado más de tres o cuatro kilómetros con el fin de estar de vuelta temprano, sí se podrían añadir otros cinco o seis desde el pueblo de Chamartín, con lo que quedaría un recorrido apañado para pasar toda una mañana, apto para todos los públicos, muy bonito al discurrir prácticamente todo por un hermosísimo encinar, y con un componente cultural muy alto.

El Castro de la Mesa de Miranda se encuentra en el término municipal de Chamartín, a unos veinticinco kilómetros de Avila, por la AV-110, ¡ojo, no confundir con la N-110 cercana y casi paralela!. Aquí tenéis un enlace al plano de situación de Chamartín, con el acceso desde Avila, y aquí el plano de la zona.

En el antiguo edificio de las escuelas existe un aula de interpretación arqueológica abierta todos los fines de semana y laborables para grupos previa cita por si queremos obtener más información.

Desde el pueblo tenemos la opción de ir por el camino que sale justo al lado del cementerio, (ojo si ha llovido, pues es estrecho y resbaladizo y podemos tener un disgusto), o por el sendero que sale algo a la izquierda de este, más adecuado para senderismo pues cruza un precioso encinar. En cualquier caso tras poco más de dos kilómetros llegaremos a la puerta del Castro.

Justo por encima de la explanada de la entrada al Castro, a unos doscientos metros trepando por el cerro en dirección sur, podemos ver un pequeño mirador al que es aconsejable subir para hacernos una idea del enclave, estratégicamente situado justo entre los ríos Matapeces y Rihondo, cuyas gargantas le sirven de protección en las direcciones Norte, Este y Oeste.

El Castro estuvo habitado entre los Siglos V y II o I a.c. y se organiza en tres recintos, que se fueron añadiendo sucesivamente al primero, que es el situado más al Norte, y están separados por sendas murallas. Extramuros encontraremos una necrópolis conocida como Necrópolis de la Osera, (enlace de la web Territorio Vetton).

OLYMPUS DIGITAL CAMERA Aunque en la foto no se aprecia con detalle debido a la vegetación, a la derecha podemos ver la puerta de acceso al Castro. Algo más a la izquierda el denominado Cuerpo de Guardia, casi en el centro un impresionante torreón de doble parámetro y ya casi en la izquierda las murallas que dan acceso al primer recinto.

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Una vez dentro, de frente y a nuestra izquierda, antes de entrar en el Castro propiamente dicho, veremos la necrópolis.

OLYMPUS DIGITAL CAMERA Durante los años treinta y cuarenta se excavaron en ella más de dos mil tumbas de incineración. Presuntamente estaba organizada por clanes, y cada uno de ellos tenía marcada su zona con una piedra hincada como la que se ve en la foto. Como curiosidad, en uno de los paneles informativos que nos encontraremos por el recorrido, parece ser que la disposición de esas piedras hincadas coincide con la de la constelación de Ganímedes en aquella época…

Si nos dirigimos hacia el Castro lo primero que nos encontramos es el denominado Cuerpo de Guardia, una estancia de la que se supone que pudo ser esa su función, situado como está, anejo a la puerta sur del Castro:

OLYMPUS DIGITAL CAMERA Los sillares de la muralla de este tercer recinto, (el de más reciente construcción), son, como podéis ver, ciclópeos:

OLYMPUS DIGITAL CAMERA OLYMPUS DIGITAL CAMERA OLYMPUS DIGITAL CAMERA Por detrás de esta construcción podremos ver unos túmulos funerarios.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAVolvemos a la puerta y unas decenas de metros más adelante nos encontramos con un imponente torreón, perteneciente a la segunda muralla, la que separa el segundo recinto del primero, ahora casi derruido, pero en el que podemos observar perfectamente su construcción de doble parámetro, al igual que el de las murallas, y al que se puede acceder desde su parte norte y tener así una vista general de todo el Castro.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAOLYMPUS DIGITAL CAMERA Más adelante encontramos la tercera muralla, también de imponente aspecto. Esta tiene dos puertas y un foso, prácticamente relleno de derrumbes de la propia muralla y sedimentos arrastrados por el agua y el viento, aunque aún se aprecia su forma, pero antes, habrá que cruzar un campo de piedras hincadas, que le sirvió de primera línea defensiva…

OLYMPUS DIGITAL CAMERA OLYMPUS DIGITAL CAMERAOLYMPUS DIGITAL CAMERAOLYMPUS DIGITAL CAMERAOLYMPUS DIGITAL CAMERAOLYMPUS DIGITAL CAMERAOLYMPUS DIGITAL CAMERAOLYMPUS DIGITAL CAMERAFlanqueando esta muralla, por cualquiera de sus puertas, entramos en el primer recinto, el más antiguo.

Aún se trabaja en el Castro, como muestra esta excavación, dentro ya del primer recinto.

OLYMPUS DIGITAL CAMERA Ignoro si el objetivo de ella es la reconstrucción de la vivienda o palacio que parece ser, pero en cualquier caso creo que eso sería deseable al igual que se ha hecho en otros castros como el de Ulaca o el de El Raso. En mi opinión estas reconstrucciones de viviendas le dan a los enclaves un toque más humano y cercano que el que ofrecen murallas y castillos, y ayudan a comprender y apreciar mejor cómo era la vida cotidiana en la época.

El primer recinto está ahora cubierto por un frondoso y joven encinar, pero aún se pueden ver por doquier restos de las antiguas viviendas, ya que es en este recinto donde se agrupó el grueso de la población.

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En los alrededores del Castro existe una covacha con una presunta pintura rupestre de la que podéis obtener más información en esta página de la web Territorio Vetton, y que junto con otros indicios parece demostrar que la zona estuvo habitada desde mucho antes de la construcción del Castro.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAOLYMPUS DIGITAL CAMERA Como ya he dicho, la visita al Castro de la Mesa de Miranda merece la pena no sólo por su componente cultural, sino también por el paisajístico. Combinada con la visita a algún otro de los castros de la provincia de Avila, como el Castro de Ulaca, el Castro de El Raso o el Castro de Las Cogotas, puede ser la excusa perfecta para un magnífico fin de semana…

Aquí os dejo el habitual álbum Picasa con alguna foto más: